lunes, 24 de diciembre de 2012



Especial de navidad de la serie Glee hecho en el 2011 como se los hacía en los 60' 


"Mis cosas favoritas"

 

El rocío en las rosas y los bigotes de los gatos,

ollas brillantes de cobre y mitones de lana abrigados,

paquetes de papel marrón atados con cordones.

Son algunas de mis cosas favoritas

Ponis color crema y tarta, bien crujiente, de manzana.

Timbres. Y campanas de trineo. Y escalopes con fideos.

Gansos salvajes volando con la luna en las alas.

Son algunas de mis cosas favoritas.

Las niñas vestidas de blanco con fajas de raso azul,

los copos de nieve que se quedan en mi nariz, y en las pestańas.

Los inviernos blancos y plateados que se van a derretir en primavera.

Son algunas de mis cosas favoritas.

Cuando el perro muerde, cuando la abeja pica,
cuando me siento triste,

simplemente me acuerdo de mis cosas favoritas,
entonces me siento mejor.

El rocío en las rosas y los bigotes de los gatos,


ollas brillantes de cobre y mitones de lana abrigados,

 
paquetes de papel marrón atados con cordones.


Son algunas de mis cosas favoritas

 


My Favorite Things Lyrics By Glee Cast

 

raindrops on roses and whiskers on kittens
bright copper kettles and warm woolen mittens
brown paper packages tied up with strings
these are a few of my favorite things
cream colored ponies and crisp apple streudels
doorbells and sleigh bells and schnitzel with noodles
wild geese that fly with the moon on their wings
these are a few of my favorite things
girls in white dresses with blue satin sashes
snowflakes that stay on my nose and eyelashes
silver white winters that melt into springs
these are a few of my favorite things
when the dog bites
when the bee stings
when i’m feeling sad
i simply remember my favorite things
and then i don’t feel so bad

¿QUIÉN NO HA DESEADO CRUZAR UN PUENTE?

(escrito en diciembre de 2004.
Material utilizado en 2007 para el proyecto "CUESTA"
intervención callejera en el puente de Ciudad de la Paz al 100
presentado para el VII Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires) (1)

                                                                   
ANTES DEL RELATO, CLIC EN LA ANIMACIÓN:


Querrán palpar con sus propios ojos el extraño sitio del barrio de Belgrano en el que sucediera lo que estoy por contar. Verificar in situ la existencia de esos objetos. ¿Cómo culparlos?. Aguijoneado por la certeza de que para cada quien que llegue al final de este relato pasar por allí será un volver a pasar, estoy tentado de pedirles que al ir lo hagan de noche. La encrucijada en la que se evapora la calle Ciudad de la Paz, y con ella todo el barrio de Belgrano, no es la misma a la hora negra y azul. Y sé que para los espíritus despiertos, que a ellos les hablo, volver a pasar por lo mismo es vérselas con la grieta que se abre siempre en lo idéntico.
Por esos agujeros del cada vez lo mismo, se abisma lo nuevo. Y con ello el vértigo de lo incierto.
Las puertas agudas de lo por venir.

                                                    

Salí de Palermo en la búsqueda acostumbrada de restos que otros dejan en la calle por no hallarle valor de uso ni, menos que menos, de cambio. Fierros, maderas, formas raras de materiales inespecíficos, y así. Esos restos que en manos de otros nunca se sabe en qué podrán transformarse. Palermo se hizo Colegiales. Colegiales, Belgrano. Para entonces decidí el regreso con las manos vacías. Doblé por Ciudad de la Paz desandando camino. Quien haya pasado por allí sabe del puente que cruza por arriba de la vía del tren para desembocar en Dorrego, ahí mismo donde las calles cambian de nombre y nace Soler y con ella Palermo Viejo, ahora extrañamente llamado Hollywood por algún imbécil. Caminaba por la vereda derecha. El dato parece irrelevante, pero no lo es: es que la vereda derecha de Ciudad de la Paz no tiene destino. Quiero decir que se va angostando hasta desaparecer apretada contra la hilera de casas y el muro del puente que sube.



Precisamente en ese punto de fuga en que la vereda se borronea a la vista, me topé con un espectáculo inesperado: un enorme carrete improvisado como mesa, sobre ella restos de vela y una escultura de una cabeza. Al lado un montículo de basura y una silla desvencijada. Mientras me acercaba no supe si sería capaz de desarmar el montaje. Esos no eran restos arrojados a la calle sin valor de uso. No desde que estaban engarzados en una naturaleza muerta: el trabajo humano recordando la línea que nos separa de la inocencia cruda del mundo. Plusvalía pura.

No llegué. Treinta metros antes me topé con el ventanal de un pequeño restaurante rozándome el hombro. Vi sus mesitas irregulares, su decisión pop y un nombre irresistible: “Sifones y dragones”. Me di cuenta de que tenía hambre y un instante después lo olvidé. Es que sobre una de las paredes del restaurante había un cartel colgado que decía “¿quién no ha deseado cruzar un puente?”. Y retomé el camino, abandoné el montaje y crucé de vereda: en el puente el paso para peatones está sobre la izquierda. No sabía lo que iba a encontrar antes de llegar a él.


                                              
    * * * * *

(Quiero decir, por si acaso se arriesgan hasta allí, que después de cruzar el puente, yendo en la dirección que describo, hay un túnel de no más de cuatro metros de largo que perfora la base de la estructura, uniendo ambas veras. Algunos lo llaman “boca de lobo”. Allí en la penumbra y un rato después habría de encontrar a un hombre rodeado por unas pilas de libros y trastos viejos).


                                                        * * * * *

Crucé. Al ganar la izquierda en vez de encontrarme con otra vereda sin destino divisé la escalera para subir al puente. Sin embargo, extraña coincidencia en la que recién ahora reparo, otra vez algo me detuvo antes de llegar a ella. Bordeando el muro de la base del puente rumbo al primer escalón, vi una puerta blanca cerrada. Quien de ustedes vaya hasta ese sitio comprobará que no parece una puerta de calle sino más bien de interiores. Sin embargo tiene una cerradura tipo trábex. Lo extraño es que uno no imagina detrás de ese muro un espacio habitable sino los cimientos del puente. Sin embargo un pequeño cartel blanco, con letras negras, anuncia: “Restaurante invisible”. Y aún más, otro cartel blanco informa el menú con letras similares:    

                             Entrada
Mouse de aire de librería
Sopa de perlas y jabalí
Papas snack con riff de kiss
Caracoles en Salsa Spleen

                            Entremeces
Punk canapé de salame con dulce de leche
Granité de césped escocés y beso con rouge rojo

                             Platos
Pez blanco con salsa de neón rojo
Pato silvestre con nísperos y humo de pipa
Confit de cardos y ranas con sal de circo
Cabellos de ángel con espuma de ruido 

                             Postres
Helado de agua bendita y acero
Bananas con bronce trompeta y prusiana pana azul
Tradicionales diamantes en almíbar jorge de la vega
Guante de box recién peleado con frutillas y chanel nro 5

Café con syrup de telo
Bombones de chocolate blanco y perfume de juguete nuevo
Licor de fox trox

                                                                 * * * * *






Golpeé la puerta. Nadie abrió. Eso que sentía ya no era hambre, era deseo de pato silvestre con nísperos y humo de pipa. Esperé un rato. Volví a intentar. Nadie respondió. Entonces me di por vencido. Subí el puente, lo crucé, empecé a descender. Divisé a cincuenta metros Dorrego y la continuidad de los barrios. No deseaba otra cosa que ese menú. Al bajar el último escalón, como una sombra fantasmal percibí a mi derecha la boca del túnel que pasa bajo el puente y une ambas veras. Allí estaba el hombre. Me dijo: “¿probó el helado de agua bendita y acero?”. Cortó la hoja de un libro y me la extendió al modo de un repartidor de volantes. En la penumbra observé que en el margen había algo manuscrito. Le pregunté si él era el dueño del restaurante. 

- ¿Cuál? 

- El que sirve pato silvestre con nísperos y humo de pipa 

No respondió. 

Leí en la penumbra, era una página de “Elementos fundamentales para la crítica de la economía política” de Marx: “El capitalismo parte del supuesto de que la cantidad de tiempo de trabajo es el factor decisivo en la producción de riquezas. A medida de que la industria progrese, la creación de riquezas se volverá cada vez menos dependiente del tiempo de trabajo obrero y cada vez más dependiente de la ciencia aplicada a la producción”.

- Je, lea el agregado de mi puño y letra.



Leí: “¡¡Escrito en el siglo XIX!!. La lógica del sistema es inexorable”. Me dijo:

- Ésa era mi letra de hace quince años. Ya no me sale esa letrita grandilocuente de escribir palabras llenas: “política”, “agremiación”. Hace rato que están desnudas, ¿no es cierto?. Y ahora todos sabemos que no tenían nada adentro.

- Un gallo desplumado. Puede ser la suerte de cualquier palabra

Se enfureció: "¡y sin embargo militamos por ellas!"

- ¿Qué no hacemos por ellas?.- también podría haber hecho un comentario sobre la humedad, no podía pensar en otra cosa que en el pato, acaso por eso se me ocurrió lo del gallo

- Bueno, lleve que estoy ocupado.

Vi que la furia se le había evaporado entonces quise preguntarle, pero continuó:

- Imaginando fuentes de trabajo...

Hubo un silencio. Segundos interminables. Me miró impaciente (recién ahora lo noto). Al fin me decidí:

- ¿Cómo es el confit de cardos y ranas con sal de circo?

Respondió:

- E imaginando fuentes, imagino socios. El sistema tiene agujeros, y por esos agujeros arrojo los dados de mi apuesta, día tras día. Un día, otro día, otro día. Siempre igual. Allí está la diferencia.

Me llamó la atención: a pesar de su aspecto andrajoso había utilizado la “e”, precisamente para evitar la cacofonía con la “i” de imaginando.

                           
                                                                                                                         Guillermo Cabado
(diciembre de 2004)



 (1) El proyecto de intervención callejera fue diseñado junto con Cintia Miraglia y Pablo Estévez. Música de "La Todo Mal Orquesta"

Poco tiempo después de este proyecto la mencionada "boca de lobo" fue reemplazada por una desangelada oficina de un CPG. 
Aún así todo ese sitio mantiene su vieja atmósfera cuando se hace noche.


viernes, 14 de diciembre de 2012

jueves, 13 de diciembre de 2012

sábado, 27 de octubre de 2012



COMBO CARAVAGGIO

Muestra "CARAVAGGIO Y SUS SEGUIDORES",
en el M.N.B.A
(clic en la imagen)


+

"CARAVAGGIO" de Derek Jarman,
aquí



"He de avanzar bastante para que vuelvan a encontrar lo que he anunciado sobre la metáfora paterna. Hay un hijo, la cabeza apretada contra el pequeño altar de piedra (Caravaggio), hace una mueca de sufrimiento, el cuchillo de Abraham levantado sobre él, el ángel que es allí la presencia de aquél cuyo nombre no es pronunciable. El ángel, un ángel, ¿qué es un ángel?. Estos ángeles, ¿cómo los suprimirían ustedes de la Biblia?, le decía a un padre eminente, lo volví loco. En mi último diálogo con el padre Telhard de Chardin, creí que lo haría llorar:

- ¿Me está hablando en serio?
- ¿Sí, padre, está en los textos. Con su nominador del planeta, ¿qué haría con los ángeles?"

(Lacan, seminario "Los nombres del padre", única reunión, 20/11/63)


AQUÍ LA PELÍCULA COMPLETA 
DE DEREK JARMAN:

Versión en inglés (no subtitulada):




Versión en italiano (no subtitulada):



"Les digo todo esto porque justamente vuelvo de los museos, y porque en suma la Contra-Reforma, ¡ah! la Contra-Reforma, era regresar a las fuentes, y porque el barroco es su vidriera, es la regulación del alma por la escopía corporal. Será preciso que alguna vez, en fin, no sé si alguna vez tendré el tiempo para ello, hablar de la música en los márgenes. Pero yo hablo solamente de lo que se ve en todas las iglesias de Roma, todo lo que se cuelga en los muros, todo lo que se derrumba, todo lo que delicia, todo lo que delira, ¿no?, en fin, lo que he llamado hace un momento la obscenidad, pero exaltada.

Me pregunto ante todo por alguien que llegara así, del último
rincón de la China, qué efecto debe poder producirle eso, ese aluvión de representaciones de mártires, y yo diría que eso se invierte, esas representaciones que son ellas mismas mártires, ustedes saben que mártir quiere decir testigo, mártires de un sufrimiento más o menos puro,
es nuestra pintura hasta que se hizo el vacío al comenzar seriamente a ocuparse de cuadraditos"

(Lacan, Seminario XX, "Otra vez/Encore", reunión del 8/5/73, versión establecida por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA)


Guillermo Cabado


Nota: donde Lacan dice "cuadraditos" escúchese "cubismo" .



domingo, 14 de octubre de 2012

.
.
"TE AMO, AUNQUE NO LO QUIERAS"...
"TE DESEO, AUNQUE NO LO SEPA"



(un grupo de estudio)


"Te amo, aunque no lo quieras",
fórmula que Lacan dice leer en Hegel. 

"Te deseo, aunque no lo sepa",
contrapone Lacan, y agrega:
ésta es "una receta" para que a la hora del amor
"el otro caiga en nuestras redes".

Para llegar a esa "receta" recorrió un camino
alrededor de la cuestión del amor y el deseo
hasta producir una concepción de la transferencia diferente a la de Freud. 

Los invito a seguir ese hilo con consecuencias en el consultorio:

Grupo de estudio sobre
el SEMINARIO VIII de Lacan

("La transferencia, en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas")

y su después.


Informes:
cpn_centro@yahoo.com.ar 


Mientras tanto, 
para quienes hayan recibido la invitación en power point,
aquí la receta (de cocina) completa:

 "SALMÓN EN SÁBANAS NARANJAS"
(clic en el mar de los griegos)





Lic Guillermo Cabado



                  

martes, 18 de septiembre de 2012


Otra película imperdible...

"PROOF" ("La prueba")
de Jocelyn Moorhouse
(Australia, 1991) 



Martin es ciego y saca fotos.

Desde niño está obsesionado por las mentiras
en las que los otros podrían incurrir,
aprovechándose de su ceguera.

Difícil engañar a Martin.

Y ése justamente es su problema.
Porque sólo los mentirosos pueden responder dignamente al amor. 

(video no disponible en versión por mail)

Este sábado 22/9 
en "Lacan con cine"

nos serviremos de "La prueba"
para ingresar de la mano de la ceguera al estadio del espejo de Lacan.

¿El amor es siempre narcisista?


Coordina: Lic Guillermo Cabado

Informes:  




(video no disponible en versión por mail)

domingo, 16 de septiembre de 2012



MARAVILLA
(pulp fiction)


La mafia compró a Butch para que caiga en el quinto round.

En la antesala de la pelea el fighter adormece su orgullo en la camilla del vestuario.

Pero tiene recuerdos de infancia.

Pulpa de maravilla...

(clic en el fighter)


(video no disponible en versión de mail, ingresar al blog para verlo)



lunes, 13 de agosto de 2012



"NECESITAMOS HABLAR DE ESE HIJO DE PUTA"

(a partir de la película "Tenemos que hablar de Kevin")




Una de Chiche y Mauro (1)

"Tenemos que hablar de Kevin" en su título original es "Necesitamos hablar de Kevin". Las resonancias de esa necesidad se pierden en la traducción, pero son las que se escuchan en el deslizamiento de recuerdos de la mamá de este hijo de puta.

Cuando yo era niño esa expresión se atenuaba sustituyéndola por un "hijo de mala madre". Pero en este llamar las cosas por su nombre (supongamos que esto a veces resulte un poco menos imposible), no hay ninguna apreciación moral en juego sino la puntuación del lugar de Kevin, el hijo de Eva, en este discurso que resulta ser la película que filmó Lynne Ramsay, basándose en una novela que fuera escrita también por una mujer. Ese discurso tejido entre lo que la madre recuerda y lo que de eso le retorna en situaciones como la de la trompada de otra madre: "me lo tengo merecido".

Un quesito para tentar ratones

La película puede resultar, entre otras cosas, una buena trampa para psico-especialistas. Planteada como una sucesión de recuerdos de Eva alrededor de su relación con su hijo durante los primeros dieciséis años de éste (todo lo previo al momento en que Kevin realizara la peor de sus acciones), enhebra un rosario de episodios contados desde la perspectiva materna.



El recuerdo de Eva respecto del estado de ánimo en el que estaba durante el embarazo. O el del día en que naciera Kevin...



... o el de la impotencia en la que la sumergía aquel llanto incontrolable del recién nacido (al punto de arrastrala a llevar el cochecito con el bebé berreando justo al lado de una perforadora de pavimento para, al menos por un instante, poder proteger ese órgano, que a diferencia de la boca o de los ojos, no cuenta con recursos para cerrarse por sí mismo: su oído)...



 ...son todos una invitación a que un oyente alimentado por cierto modo de entender el psicoanálisis termine por descerrajar el tan fatigado "Kevin no fue un niño deseado por la madre". El mismo con el que se concluyen tantas veces las perseverantes anamnesis en las entrevistas con padres, por ejemplo.
 
Así también el llamado que da título a la película (2), dirigido por Eva a su marido, y la respuesta que de éste obtiene, podrían precipitar a tal "oyente psi" a decir: "la función paterna opera de modo fallido, reduplicando la impotencia materna". Uf.



Impotencia materna que acaso, como siempre sucede con la impotencia, resulte en definitiva un poder no poder. En este caso: poder no poder matar a ese hijoDe allí lo beneficioso que es para un psicoanálisis tratar la impotencia sin poner el norte de la intervención en destrabarla, en habilitar lo que se quiere poder y no se logra... sino apuntando a conmover el estatuto de dilema que suele tener ese deseo inconciente. En otros términos: problematizar el dilema disolviendo la falsa opción que se cristaliza en "o lo mato o me sigo esforzando en ser una madre civilizada"



Juguemos a que sí

Estoy convencido de que un psicoanalista no puede decir nada, que no sea "orinar fuera del tarro", respecto de casos como los de Eva y Kevin. Sencillamente porque ninguno de ellos le está dirigiendo la palabra... y el psicoanálisis sólo existe gracias a la transferencia, y ésta no tiene chance alguna sin ese elemento básico. Pero relatos como el protagonizado por la gran  Tilda Swinton (3) resultan un buen disparador para proponer juegos como éste: imaginemos que Eva fuera a ver a un psicoanalista y planteara que se siente culpable de las conductas de su hijo. 

Como cuestión básica, al escucharla necesitaremos saber que ninguna acción de los padres es suficiente para explicar el por qué de la conducta de un hijo. Si quieren podríamos decir: "pero influyen". Está bien, concedamos ese margen. Pero eso y decir nada... es lo mismo. Porque no sabemos en qué influyen ni cómo (ni el analista, ni los padres... ¡ni el mismísimo "influido"!). No sabemos qué de lo dicho/hecho por un padre o pariente es tomado por el niño ni tampoco el cómo. 

Una vez corridos del lugar de querer entender con la mamá por qué Kevin "salió como salió", lo que necesitaremos es aceptar que Eva es culpable. Claro, como enseñaba Freud: una cosa es que sea culpable y otra cosa es que sepa de qué. Es culpable porque ella así se presenta. Puesto bajo signo de interrogación el objeto de su culpa, se posibilita el camino para una consulta psicoanalítica. Eliminado de nuestra escucha el tentador "ella es culpable de lo que hizo Kevin", necesitaremos alojar su culpa. No rechazarla ni trivializarla. Permitir que se despliegue, que se dialectice. 

Es que sólo así podrá perder la culpa su función primordial: la de taponar lo que no cesa de no inscribirse. Es que mucho más desgarrador que decir "yo fui la culpable" es encontrarse con que "nada de lo que encuentre en la historia mía con Kevin terminará de explicar este horror".

¿Qué restará?. Un largo camino: el que acaso transforme la culpa en responsabilidad. Responsabilidad no respecto de los actos de su hijo, responsabilidad en relación a su deseo y su goce (los de ella). Responsable de sus ideales, de lo que pretendió y de lo que pudo. Lejos de juzgar el pasado, una apuesta a que aún en la tierra arrasada, Eva tenga la posibilidad de hacer sin que ninguna carta marcada decida por ella su próxima apuesta. Un largo camino. Pero en fin, ¿hay algo más importante en la vida que tomarse ese tiempo?.


Lic Guillermo Cabado


Si no viste la película de la que aquí hablo,
podrás hacerlo on lineaquí
  
(1) Señores que suelen sostener sus programas en la televisión argentina alrededor de historias como la de Kevin. En general con la colaboración de una tropa de "especialistas psi" que despliegan sus mapas de "la mente criminal".

(2) Aunque el efecto que produce en los espectadores, haga que en muchos casos también nosotros necesitemos hablar de Kevin.

(3) Sugiero esta nota sobre la excelente Tilda Swinton, Eva, que entre otras cosas, también en 2011,
protagonizó un personaje conocido por todos los que amamos a Pizarnik, la condesa Báthory:  


domingo, 12 de agosto de 2012


  

-5-

DE TIM BURTON A ALEJANDRA PIZARNIK 

.Nro. cuatro de la serie
(escrita en 2005) 

"¿QUÉ ES UN NIÑO?"


AMÉLIE, ZZ, PIZARNIK: 
EL ABISMO DE LAS NIÑAS



"...En su mundo no hay nombres 
ni pasado ni porvernir
                                                                                    sólo un instante cierto"
                                    
  ("El otro tigre", en "El hacedor", 
Jorge L. Borges)





Amélie (o: una niña extraviada entre el efecto y la causa)

Amélie Poulain tiene los ojos grandes y un padre médico de estetoscopio frío y manos tibias. Viven en una película de Jean Pierre Jeunet entre calles empedradas por causas y azares. 

En su rutina anual de revisión clínica, papá escucha un tum... tuc tum donde no debería: en el mismísimo pecho de su niña. Une bévue, un traspié del corazón. Un trastabilleo que de preocupante se hace signo. Y el que busca encuentra: "disfunción cardíaca". El doctor Poulain nombra una causa donde hay un signo que a él lo inquieta. Entonces lo inquietante se vuelve efecto. 



Lo que papá Raphael no sabe es que ese batir extraño sucede apenas una vez al año, en el único tiempo en que sus manos tocan la piel continente de Amélie Poulain. El resto de los días el músuculo vuelve a su burocracia de sístole diástole sístole. Sólo que ella no sabe. Como todo niño, como todo adulto, es extranjera de sus propios huesos, de su propia tierra. 

De todos modos lo único que cuenta es que en un mes idéntico del girar de rueda, caerá el día de la nueva cita. Tendrá entonces otro turno con las manos de papá.




Felices los niños


Entre la singularidad del sujeto y lo que de ella se logra saber, hay un abismo acaso tan delgado como los intersticios del empedrado. No por delgado ha de ser superable. A veces esa grieta agita. Y la inquietud se hace prisa. 

Prisa por no se sabe qué, porque las cosas funcionen, por lo que sea. Pero existe el asfalto que une las piedras, quelasdejalisas. Que pega causas a efectos en superficies sin arritmias. Así el hombre puede correr feliz. ¿Por qué corre?. Porque un rugido lo abisma.




Corre "ZZ" corre


Hay quien podría atribuir la persistencia de la grieta a vaya a saber qué torpeza adulta. En esa línea la última vez nos preguntamos: ¿tendremos mejor suerte cediéndole la palabra a los niños? (1). Fue entonces que nos topamos con el cachetazo de ZZ. 

No es mi objetivo aquí hablar de un "caso clínico", apenas de una experiencia que esboce un camino que ayude a pensar sobre aquella grieta rugiente. Decidí por eso en un post aparte (2) pintar una pequeña acuarela de lo que recorrimos en el consultorio con la niña de 5 años, y en este cuerpo central servirme de algo básico de la lógica de los conjuntos para balizar una vivencia que no por poco perceptible es menos cotidiana.




N= {a, b, c, d}; donde ZZ=N   

(o bien: ¿¿lo qué??)

Les traeré recuerdos de escuela y no hagan puchero: si tenemos la suerte de que un niño se ponga a hablar de sí (como de hecho lo hizo "ZZ" a lo largo de las entrevistas, a veces con juegos, a veces con dibujos, siempre en lo simbólico) cada pista que vaya surgiendo bien podría servir para desembocar en una definición del conjunto "NIÑO". 

Ya sea por intensión (en una definición universal que las sintetice y las represente) o por extensión (una enumeración de todas las repuestas que el mismo niño se ha dado, tomándolas como elementos que lo definen). En definitiva, eso que escribíamos hace un momento como N= {a,b,c,d}.




Ahora bien, los invito a hacer la prueba (¡sin trampearse!): pónganse a hablar de sí, en particular en situaciones donde algo los apremia lo suficiente como para estar interesados en semejante tarea. Más tarde o más temprano, en medio de inconsistencias y contradicciones, nada de lo que digan logrará ser suficiente para representarse, para auto-atraparse. 


Es una experiencia análoga a la que hace Borges en su poema con el tigre. Sus palabras intentan echarle el guante a la esencia de la cosa. En el entre-hilo de sus versos se dibuja esa vivencia que a cada hablante ha de resultarle familiar a poco de que se detenga a escuchar-se: la extraña sensación que sobreviene cuando en el afán de nombrar, una y otra vez la palabra falla. Nombro y descubro que no digo lo que quiero decir. Uf, no, no es ese tigre al que me refiero. Es otro.




El niño, un extranjero de su niñez


Así la definición de niño, aún puesta en manos del mismísimo chico, supuesto ciudadano en contacto directo con la tierra de la infancia, sufre de aquel verso serratiano: "cuanto más voy pa’ allá, más lejos queda"

Por más adjetivos, descripciones, acotaciones, restricciones, elementos que sigamos incluyendo en la definición de niño: e, f, g, h... 

¿Estamos condenados a la máxima catalana?. 

No. No si partimos de la aceptación de que producir la pregunta que nos ocupa, ¿qué es un niño?, es iniciar el bordeo de un vacío, de una verdad que se escabulle. 

Un bordeo como el de la circunstancia del tigre que Borges intenta aprehender en su poema. Lo que del animal logra alcanzar se alcanza por el fracaso: ahí mismo cuando se nos esfuma de la punta de la lengua, ese tigre está más presente que nunca jamás. 




Niño en el vacío

El fracaso anticipado de la respuesta al "¿qué es un niño?" no debiera impedir que hacia ella nos dirijamos, aún a sabiendas de que cuando le echemos el guante se nos escabullirá entre los dedos (3).

Esa persecusión lejos de dejarnos en un impasse, no sólo nos contactará con eso que intentamos nombrar cuando decimos "niño" sino que lo hará echando luz sobre uno de los enigmas más agobiantes de la infancia escolarizada: "todo conjunto incluye entre sus elementos al conjunto vacío".


En el próximo post, entrando ya en la segunda mitad de este recorrido, presentaremos un adminículo muy útil para cuando llueve vacío: el parachicos. 
Traigan bota de goma. 
Y el que no se acordó, se embroma. 

Hasta entonces


Lic. Guillermo Cabado



(con excepción de la imagen de Amelie, extraída de la película homónima, las fotos utilizadas pertenecen a los artistas Loretta Lux y Takahito Iguchi, y responden a mi gusto al por qué la aún ausente "Pizarnik" completa el tríptico del título)


(1) Para ver toda la secuencia previa de esta serie, clic en: http://rumorosa.blogspot.com.ar/search/label/QU%C3%89%20ES%20UN%20NI%C3%91O

(2) Para ver la viñeta clínica sobre ZZ: http://rumorosa.blogspot.com.ar/2012/08/complemento-al-nro-4-de-la-serie-que-es.html

(3) En definitiva de eso trataba nuestra obra, "Dedos en el espejo", que suscitara aquel diálogo de la oyente con Fernando Peña y posterior nota de éste.