viernes, 31 de diciembre de 2010



ENTRE EL DR HOUSE
Y EL DR LACAN

Un encuentro en Montevideo



Destinado a todo público

a partir de algunas escenas de un capítulo
de la famosa serie televisiva,

puestas a jugar con un breve pasaje de un escrito de Lacan.

(para participar no es necesario haber leído a Lacan con anterioridad.

Ni haber visto al dr House.
)




¿Qué es lo que hace que el intercambio entre dos personas pueda considerarse un psicoanálisis?:

¿Que hablan del Edipo, se remontan al pasado y se interpretan sueños?...

¿Que la charla dura 50 minutos, que hay un diván, que uno de ellos está diplomado, que...?...


No será por ese camino por dónde podremos encontrar una respuesta que esté a tono con la búsqueda de Lacan.
Búsqueda que aquella pregunta alimentó una y otra vez, llevándolo a releer a Freud, a seguirlo, a discutirlo.




Trabajaremos durante dos horas
en modalidad de taller
con varias escenas del capítulo "Un día, una habitación" de la serie "Dr House"
(filmado por el cineasta argentino Juan Jose Campanella)
y con un breve pasaje de
"Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis", escrito donde Lacan, en el tiempo en que comenzaba su enseñanza, nos da una pista clave para empezar a responder aquella pregunta.


Coordina:

Lic Guillermo Cabado
psicoanalista (1)


***


Aquí un adelanto del capítulo, dividido en dos partes, y del pasaje citado de Lacan:



"UN DÍA, UNA HABITACIÓN"
(serie "Dr House")
filmada por Juan José Campanella


1ra parte



El dr House es un brillante diagnosticador de casos médicos complejos. Por ciertos episodios sucedidos su jefa, la dra Cuddy, le ha impuesto algo que él detesta: atender consultorios externos. Nada nuevo qué descubrir allí, sólo la rutina de lo ya conocido.

Así llega a consulta Eve, una muchacha que quiere saber si puede haber sido contagiada de alguna enfermedad de transmisión sexual. Rápidamente, aunque ella no lo haya dicho, House deduce que ha sido violada. Diagnosticada una enfermedad venérea leve, indica tratamiento y ante la insistencia de la muchacha en hablar con él, la deriva a la psiquiatra. Pero Eve no es alguien a quien se pueda sacar de encima tan fácilmente...




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Eve se ve afectada por tamaña derivación. Al ser atendida por la psiquiatra no sólo no responde a una sola de las preguntas de la especialista sino que en un descuido de ésta ingiere una cantidad importante de barbitúricos. Queda internada en el hospital. La insistencia de la muchacha en ser atendida por House hace que la dra Cuddy lo conmine a hablar con ella...



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Ya sea por la persistencia de Eve, o por las opiniones de sus colegas, o por vaya a saber qué cosa del llamado que le llega en la palabra de la paciente, lo cierto es que House vuelve a ese cuarto...


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Ahora, con nueva estrategia, vuelve a esa habitación, de la que acaso no haya salido desde el mismísimo momento en que Eve le dirigiera la palabra por primera vez...



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ENTRE EL DR HOUSE
Y EL DR LACAN

(2da parte)




Una vez más, House en ese espacio que acaso sea algo distinto que una habitación tridimensional...


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Alineación al centro

Siguen, sin duda, en la habitación...


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Y éste es el desenlace de la historia (en el medio verán unas pocas imágenes de otra médica, con un paciente que acaba de fallecer, forman parte de una historia más pequeña, que actúa en contrapunto con la de House e Eve en este capítulo, y de la que no hemos necesitado ocuparnos):



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Aquí el pasaje de "Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis", de Lacan:

"Ya se dé por agente de curación, de formación, o de sondeo, el psicoanálisis no tiene sino un medium: la palabra del paciente. La evidencia del hecho no excusa que se le desatienda
Ahora bien, toda palabra llama a una respuesta. Mostraremos que no hay palabra sin respuesta, incluso si no encuentra más que el silencio, con tal de que tenga un oyente, y que éste es el meollo de su función en el análisis.
Pero si el psicoanalista ignora que así sucede en la función de la palabra, no experimentará sino más fuertemente su llamado, y si es el vacío el que primeramente se hace oír, es en sí mismo donde lo experimentará y será más allá de la palabra donde buscará una realidad que colme ese vacío"

(página 237 de "Escritos I",
en el apartado "Palabra vacía y palabra plena
en la realización psicoanalítica del sujeto")




Lic Guillermo Cabado
Buenos Aires



(1) Sobre el recorrido y producción de Guillermo Cabado,
se puede consultar en la WEB
(hacer clic sobre cada link):


LA CARNE DEL DECIR
ÉXTIMO
TELEGRAMAS VISUALES
LACAN CON CINE
GUILLERMO CABADO




Finales de diciembre


Una película, un deseo

.
El deseo:

tiempo
(y toparse)
.
Tiempo, el que no está en el reloj.
Ése que de la nada nace
a
cada vez que alguien se dispone a escuchar a otro.



Toparse, ,,
con lo nuevo,,,,,
en el siempre lo mismo.,,,
. .

La película (*):

Termina el día.
Auggie está cerrando su tienda.
Justo entonces llega Paul a comprar cigarros.
El tendero vuelve a levantar la persiana
sólo por ese cliente 
con el que no ha cruzado más que algunas palabras
a lo largo de estos años.
Es poco lo que Auggie sabe de él:
que es un escritor de cierto nombre,
que es un tipo que no volvió a encontrar inspiración desde la muerte de su joven esposa.

Paul le paga y Auggie busca el cambio.

Entonces sucede el inicio de ese notable pasamanos que resulta ser

toda la historia de "Cigarros"...
,
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Guillermo Cabado
...G..........


(*) Se trata de "Cigarros" ("Smoke"), filmada por Wayne Wang con guión de Paul Auster.




sábado, 25 de diciembre de 2010

-

Breve cuento de navidad

(versión 1, sin intervenir)
Enlace
CARA A CARA

La vi un domingo en la misa. Me enredé en sus ojos y me pasé meses sin saber cómo hablarle. Era mi adolescencia, poco antes de eso el mundo ya me había sucedido y vivía aferrado a un nombre del Padre. ¿Cómo se le habla a una chica que te gusta mucho?.

Justo ayer volví a acordarme de ella cuando abrí la puerta de mi consultorio. La iglesia vecina había decidido celebrar la inmaculada concepción en la calle y cantaban aquella misma canción del día en que me decidí a hablarle.

("Madonna con niño", Rafael)

Digo mejor: aquel día no me decidí, apenas si me distraje de mis dudas. Esperé el momento de la comunión.
Dejé que se sumara a la cola de los comulgantes y fui tras ella (exactamente eso: me puse detrás suyo). Enseguida la imprevista humedad de mi mano alteró la carta que le había escrito.Ayer recordé lo que cantaba la gente con la que íbamos hacia el altar...


(video tomado prestado de internet)

Caminamos y en esa marea de los otros me atreví a tocarle el hombro. No. Apenas la rocé. Fue suficiente para que se diera vuelta. Le di la carta. Le dije "es para vos". Yo creo que me debe haber escuchado aunque la gente cantaba con fervor. Por suerte, enseguida volvió a mirar al frente después de sonreir. Seguimos avanzando. Lento. Hasta que tomó su comunión. Yo también. No sé en qué habrá pensado ella mientras devoraba lo suyo.



A la semana siguiente ella no fue a misa. En la carta yo le decía que... no sé qué le decía. Pero confiaba en que ese manto de renglones podría envolvernos. Tampoco fue a misa dos semanas después.Cómo le cuesta olvidar al cuerpo. El sudor de mis dedos y aquel pasamanos como un tajo inmanejable en el manto de mis palabras bonitas. Allí gritaban mi objeto, y mi obstáculo, y el ardor de lo que no tiene lugar.

Ay con el amor por las doncellas.
Ay.



Guillermo Cabado


* EL MISMO CUENTO, PERO INTERVENIDO *clic en la foto





lunes, 20 de diciembre de 2010



.
Un comentario sobre un pasaje del libro
"Ensayos acerca de la topología lacaniana"
de Marc Darmon




"Prefiero, dije, incluso lo escribí un día, un discurso sin palabras
(...) Hay estructuras -no podemos designarlas de otro modo- para caracterizar lo que se puede obtener de ese en forma de que el año pasado me permití acentuar con un uso específico, es decir, lo que se produce por la relación fundamental, tal como la defino, de un significante con otro significante. De ello resulta la emergencia de lo que llamamos el sujeto - por el significante que, en cada caso, funciona como representetando a este sujeto ante otro significante"

("Seminario XVII", clase del 26/11/69, J. Lacan)


"¿Qué tiene de relevante para nosotros la conferencia que diera Foucault el 22/2/69 (...) y que fue publicada bajo el título de '¿Qué es un autor?'?.
Por lo menos dos puntos: el primero es que Lacan asistió a ese encuentro.
El segundo (...) es que sobre la base de esa asistencia vamos a determinar qué incidencia tuvo -si es que la tuvo- esta Conferencia en la instauración por parte de Lacan de la teoría de los discursos"
("Lacan-Marx", una introducción al seminario 17 de Lacan" de Diego Coppo, clase 1)




Me permito estas dos citas para introducir un diálogo que comencé a mantener con un pasaje del "Prefacio a la nueva edición" del muy valioso libro de Darmon, "Ensayos acerca de la topología lacaniana". Quisiera detenerme en el mismo porque se plantea allí algo que vengo escuchando en varios encuentros entre colegas en los últimos tiempos y necesito pensar en diálogo con otros. Voy a ir tomando dicho pasaje con unas pocas escansiones, para ir intercalando mis comentarios. Comienza el autor así:


"La topología de Lacan impacta por su ausencia de justificación clínica, pero esa justificación, que consistiría en un forzamiento a partir del significante, nos haría reencontrar con el obstáculo que precedía a su introducción".

Hace poco tiempo atrás en el marco de una presentación pública realicé dos cortes sobre una banda de Möebius (uno longitudinal por el centro de la misma y otro también longitudinal cercano al borde). Lo hice para plantear dos modos posibles de intervención en cierto pasaje de una sesión analítica que allí estaba trabajando. Al ubicar esas dos posibilidades estaba poniendo en el tapete dos orientaciones radicalmente diferentes para la escucha: la que apunta a la representación y la que apunta al significante. Lo hice pensando sobre la topología del significante, y alimentado por el libro de Darmon.

Sin dudas me estaba ocupando allí de lo que podríamos llamar una justificación clínica del uso de la cinta de Möebius y por cierto no me pareció estar haciendo "un forzamiento de la topología a partir del significante" (entendiendo por justificación clínica a mi intento de pensar ¿por qué Lacan se ocupó de esa cinta?). Tampoco me pareció reencontrarme allí "con el obstáculo que precedía a su introducción". Acaso porque en su enunciación mi planteo no apuntaba a la ilustración sino a las resonancias que se produjeran en cada oyente. En definitiva creo que, como siempre en el psicoanálisis, el asunto no está en qué se hace con sino en el desde dónde.

Sigue Darmon:

"O sea, la topología nos deja la libertad de descifrar un orden ligado a una geometría y no ya al sentido o a la significación. En efecto, si tal orden permanecía fundado sobre el significante, sobre la palabra del analista y del analizante, sobre un acuerdo posible entre semejantes, entonces nos mantendría encerrados en el mismo discurso, es decir en el marasmo cultural de los intercambios sociales del semblante y del malentendido.
En otras palabras: si el inconciente es lo social es imposible salvarse solo, escapar a la ronda de los discursos. Con la topología, Lacan ya no interroga al significante sino a lo Real, esperando de este modo construir un nuevo discurso, un discurso sin palabras. Si el Lacan topólogo de los últimos años no decía más nada era probable y justamente para no recaer en el discurso que debía ser franqueado"

El primer problema que encuentro en este pasaje es que pone en la misma serie "sentido" y "significación" al oponerlos a la topología y a la orientación hacia lo Real en la clínica.

Acaso entonces convenga intercalar aquí esta cita de Lacan en su "Conferencia sobre el síntoma" de 1975, con un subrayado de mi parte (viene hablando en este punto del término alemán bedeutung):

"Debí traducir por significación, al no poder dar un equivalente. Bedeutung es diferente de Sinn, del efecto de sentido, y designa la relación con lo real. ¿Por qué, desde que existe el psicoanálisis, las preguntas no fueron formuladas a este nivel ?" (
"Conferencia en Ginebra sobre el síntoma", Intervenciones y textos 2, Ed. Manantial, pag. 130)



Continuemos con el pasaje citado de Darmon:

si sabemos además que el significante implica lo opuesto a la representación, es decir que implica la ausencia de referente (tal como Lacan nos lo enseña en el seminario IX a fines de 1961 en las clases previas a comenzar a trabajar con objetos topológicos), no deberíamos analogar el significante con "un acuerdo posible entre semejantes". Esto, en un libro con tantas precisiones, me llama la atención. Es en este punto que me pregunto si no estará interfiriendo un pre-texto en el texto de Darmon; hablo de esa idea que últimamente escucho circular por varios espacios del psicoanálisis y que merece ser discutida: "el Lacan de los últimos años postula una nueva clínica". ¿Puede que esa suerte de premisa no revisada sea la que ha promovido la confusión entre significante y representación?

Volvamos un instante a esa serie que arma Darmon entre "sentido" y "significación" dejándolos en la misma "vereda" para oponerlos a la interrogación de lo Real:

Sin dudas que, y eso ya está plasmado en el grafo del deseo, el significante implica un efecto de sentido. Pero no se agota en eso. Justamente el grafo del deseo en un escrito de 1960 ("Subversión del sujeto y dialéctica del deseo...") nos plantea una relación entre lugares (es decir: nos plantea una cuestión topológica), donde si hay efecto de sentido, s(A), no es sin la ubicación, en esa misma trama de dos pisos, del significante de la falta en el Otro ( ). Evidencia ya entonces que está pensando una clínica orientada por lo real, y que no queda reducida al piso del enunciado o al "pisoteo de elefante del capricho del Otro", como dice en aquel escrito o al "momento segundo" de "soborno", como lo llama en "Posición del inconciente". La introducción de la cinta de Möebius, por ejemplo, es un otro modo de articular el planteo de que el sujeto no tiene sustancia, que el sujeto es efecto de un corte.

Entonces: que en determinados momentos de su enseñanza Lacan ponga el foco en lo que está en juego en lo simbólico no permite concluir que sólo en sus últimos años haya articulado una orientación que nos aparta del "marasmo cultural de los intercambios sociales del semblante y del malentendido".

Es cierto, a nadie se le escapa nuestra inercia a imaginarizar. Es un dato de estructura y no un déficit. Sin dudas todo el trabajo con las cuerdas y cadenas (trabajo del que en los últimos años se ha comenzado a hablar con mucha más frecuencia en los ámbitos que comparto con colegas, y en muchos casos con una fascinación que me recuerda a la que se canalizaba años atrás alrededor de la cuestión del "goce", como si en cada época hubiera un término que encarnara la idea de "ésta es LA clave/llave de Lacan") son un ejercicio de afinación de nuestra posición como oyentes a contra corriente de aquella inercia. Pero no veo por qué considerar ese hacer de Lacan como una etapa "superadora" de su pensamiento. Un modo de pensar la teoría de Lacan en términos "evolutivos". Sigo prefiriendo la lectura de Lacan en con-texto: cada vez abordando una pieza, el escrito o seminario de turno, por lo que vale de trama, de red, sin suponerla en déficit respecto de otra producida por el psicoanalista francés en la que sí estaría lo verdadero sobre lo verdadero de Lacan.


Lic. Guillermo Cabado