domingo, 31 de agosto de 2014


ESTE SÁBADO 6/9
EN
RED PBA


miércoles, 27 de agosto de 2014


EL MÉTODO MR.KEATING 
(Robin Williams)
EN "LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS"

1er paso) 
APARECER DONDE NO LO ESPERAN

Los alumnos esperan abúlicos al nuevo profe de Literatura. Ya saben, y los espectadores también, cómo son los profesores en el colegio Welton... Entonces aparece él, mr Keating de un modo inesperado



2do paso) 
INSTALARLOS DONDE TODO-YA-SE-SABE

Después de asomarse a la puerta del aula silbando y sin decir palabras, con un gesto de su cabeza les indica que él no va a entrar sino que ellos tendrán que salir. 
Los lleva entonces a un lugar por donde pasan cientos de veces rumbo al patio, rumbo a las aulas, rumbo a donde sea. 
Un lugar que ya nada tiene que pueda interesarles 
(agregaremos al modo de Poe: un lugar ideal para esconder algo, dejándolo a la vista...)



3er paso) 
VOLVER A APARECER DONDE NO LO ESPERAN

Les hace abrir el libraco inabordable de la materia "Literatura". Pero les indica que vayan a tal página perdida en el medio de ese mar de páginas. Más exactamente a tal párrafo. Lo hace leer. Y, ¡sorpresa!, es un fragmento de un poema que habla de coger. ¡Epa!, piensan algunos (la película se centra en algunos alumnos, a otros todo esto les entrará por una oreja y les saldrá por otra): "Este tipo parece indescifrable. Pero para colmo parece que se interesa por lo que ahora me doy cuenta que me interesa".
Inadvertidamente, y a juzgar por sus efectos, mr Keating empieza a estar en un lugar Otro.



4to paso) 
REVELARLES ALGO QUE ESTABA ESCONDIDO A LA VISTA

Parece que ellos (al menos una buena parte de ellos) están demandándole: "vamos... ¿a dónde quiere llegar'?".
Justo entonces les propone que se acerquen a una de las vitrinas por donde pasan cientos de veces sin verlas. Los hace detenerse frente a una vieja foto de alumnos de alguna antigua promoción. Por el modo en que les habla se produce una metamorfosis: eso que es un objeto más del mundo tridimensional se vuelve otra cosa. Como un ilusionista, está metiendo el conejo en la galera para después sacarlo. Esa foto se convierte en algo que supuestamente ya-estaba allí y nunca habían visto. Pero si esa foto estaba oculta a la vista de todos ellos hasta ese momento, es porque antes no estaba. Al menos no así...



5to paso) 
EL ESTADIO DEL ESPEJO

Les habla de esos muchachos de antaño y con su relato poco a poco esos de ayer se vuelven el soporte en el que los chicos de ahora se hacen su propia imagen. Como sucede en el espejo, en una relación "punto a punto" entre allá y aquí. 
Y en un lugar Otro, mr Keating funciona como garante. Es como si los alumnos le preguntaran al profesor: "pero entonces, ¿ése de allí soy yo, aunque esté aquí??". Y él, silenciosamente les respondiera: "sí".
La mesa está servida para el golpe de gracia...



6to paso, y final) 
EL "CARPE DIEM"

Ya los tiene en un puño, a punto de sugestión. Ya los ha hecho entrever que así como aquellos muchachos hoy "están fertilizando narcisos" (ésta es la frase clave de la película para pensar la repetición con "La carta robada" de Poe), ellos mañana también morirán. Así que...

Y entonces les susurra como viniendo de más allá, de atrás, el famoso "carpe diem" de la poesía pastoral...
"¡Aprovecha el día!".

La frase, tan fácil de entender, acaso se convierta en la voz que proviene de la zarza ardiente y de la que nunca se termina de saber qué más quiere de nosotros, pobres mortales



(pasaje del décimo encuentro de "Lacan con cine")


Guillermo Cabado

lunes, 11 de agosto de 2014


NUEVO ENCUENTRO
SOBRE LA CUESTIÓN DEL FANTASMA
CON EL EQUIPO DE SALUD MENTAL
DEL HOSPITAL "de la Vega" DE MORENO


Segundos lunes de julio, agosto, septiembre y octubre


“Creo que ahí en $◊a el esquema que aquí presentamos nos abre la posibilidad de situar y articular la función del fantasma. 
Les pido que se lo representen en primer lugar de una forma intuitiva, teniendo en cuenta el hecho de que no se trata de un espacio real, por supuesto, 
sino de una topología (todavía no estamos con el cross cap, pero ya está en juego la necesidad de pensar al fantasma en términos de una relación entre lugares) como pueden trazarse homologías
allí donde buscamos las vías de la realización del deseo del sujeto mediante el acceso al deseo del Otro, 
la función del fantasma se sitúa en un punto homólogo, es decir en $◊a. 
El fantasma lo definiremos como lo imaginario capturado en cierto uso del significante”

(el fantasma en los inicios, entre los seminarios V y VI:
21/5/58, seminario "Las formaciones del inonciente" de Lacan, 
pag 417 de la versión establecida por Miller, 
clase titulada por éste “El deseo del obsesivo”)


lunes, 4 de agosto de 2014



A partir de una obra teatral muy recomendable



"Yo es otro"

Te invito a ir hasta "Timbre 4" un lunes a las 20.30 y pagar una entrada. Te vas a encontrar delante de... ¿una cámara Gesell?, ¿un velo traslúcido?, ¿una cuarta pared detrás de la cuarta pared?... La puesta de "Flechas del ángel del olvido" en manos de la sensible artista que es Ana Alvarado está compuesta con una clave de sol que se agradece: podés tomar posición, y al rato cambiarla y al rato otra vez. E incluso puede que en el transcurso ni siquiera te des cuenta de eso. 

Podríamos decir que todo gira alrededor de un centro: "X", una muchacha internada en proceso de recuperación de la memoria y con ella la ilusión de alcanzar la respuesta a la pregunta "¿quién soy?". Pero si la obra te atrapa... que haya centro, pasa a ser mentira. Es que justo en ese punto la obra comenzará a comportarse, sin que lo adviertas, como una estructura que no tiene centro, sino, como en la elipse, dos focos (1). Ya no se tratará de un aséptico proceso de laboratorio donde el espectador decide si lo que tiene frente al microscopio es una ameba o un organismo más complejo. Ya no será tan sencilla la oposición: "chica rara" vs "yo, el sano". 



Si la trama comienza a involucrarte empezamos a estar en el problema que siempre tengo Yo cuando, tomando posición respecto de cómo es el otro, también me defino a mí mismo. Cuando lo que está en juego es algo que nos involucra (donde la flecha de Eros excede por mucho a la genitalidad (2)), basta con que el otro ya no calce en lo que lo definía, para que automáticamente entre en crisis lo que tenía claro de mí mismo... 

Exactamente eso es lo que, entre aquí y allá, se pone en cuestión en "Flechas del ángel del olvido": la mismidad. 

A propósito de ello: en la parte final de la obra la enfermera "rompe" la famosa cuarta pared teatral descerrajando una pregunta al espectador ("¿quién sos vos?"). En ese instante a mí me pareció que me estaba hablando (la sala estaba llena, pero justo eligió mirar para mi lado...). Tras su pregunta se hizo un silencio. Hubiese querido responder: "yo soy otro". No lo hice; me dio vergüenza... ¿Y si no era a mí?.

Justamente "Yo es otro" es la frase que Lacan le pungueara a Arthur Rimbaud en medio de su seminario sobre la teoría del Yo en Freud. Se la birló de una carta que el poeta le escribiera a un profesor: 

"Nos equivocamos al decir 'yo pienso', deberíamos decir 'me piensan'. Perdón por el juego de palabras: Yo es otro. Tanto peor para la madera que se descubre violín, ¡y mofa contra los inconscientes, que pontifican sobre lo que ignoran por completo!". 



En el final de la obra la enfermera parece poner todo en orden: nos da fechas, precisiones sobre el cuerpo de esa muchacha presa de la amnesia al momento de ingresar a la institución. Pero no es más que otro juego de espejos: ¿acaso alguien cree que el ser está en la anatomía?. 

Cierto es que se lo puede creer: en la anatomía o en cualquier otro centro (carnal, biográfico, psíquico, lo que fuese...(3)). Es una idea solidaria de otra que se dispara habitualmente cuando uno se encuentra con la interferencia de un velo traslúcido como ése al que nos enfrentamos ni bien iniciada la obra: la idea de que habría una realidad objetiva y otra que entre otros nombres, suele tomar el de psíquica, producto del "color del cristal con el que se mira". Desde esta perspectiva, arrancar los velos que interfieren nos permitiría ver "la realidad tal cual es". 



Pero hay otra posibilidad de producir la cuestión (que no es precisamente la del relativismo: "y sí... siempre todo es subjetivo"). Esa otra posibilidad acaso tenga interés cuando de lo que se trata es de abordar, por las vías de la rememoración, una cuestión como la del deseo:


si el único límite del recordar es que el recordar no tiene límites ("Flechas del ángel del olvido" nos lo evoca: siempre hay un recuerdo más que viene a relativizar el anterior...), 
entonces ya no hay dos realidades, 
sino una sola. 
Y lo que irrumpe, imposibilitando una y otra vez que la realidad se haga un centro, 
es lo real. 

Lo real entendido como lo que no cesa de no inscribirse en cada intento, ya no de recuperar la verdad histórica (que ésa la hay, sin dudas), sino de alcanzar lo que soy por vía de cómo fueron realmente los hechos. Ése ya es muy otro cantar....

Apuesto a que cuando vean la obra este planteo entre en resonancia con las últimas palabras del texto con el que concluye la obra de Sanchís Sinistierra:

"Cuando estos muros caigan derribados, ella (habla de "X") levantará una casa. Y yo sabré su nombre y su apellido, y el día en que nació...".

Sí, eso sí se sabrá...

Guillermo Cabado 





"Timbre 4" está en México 3554 (CABA). La obra se presenta los lunes a las 20.30hs. Apurate porque parece que quedan pocas funciones.


(1) La figura de la elipse es la que usara Lacan para poner en cuestión la idea freudiana de la supuesta herida narcisística que habría infligido al Yo el advenimiento del inconciente

(2) Largo tema que aquí apenas esbozo: este doble foco alude a lo que se dispara cuando, aunque lo que te ocupe sea una discusión sobre el valor de la filatelia, está en juego tu deseo.

(3) Hay cierto modo de entender al inconciente o incluso al cuerpo, que lo vuelven precisamente un centro... Y ése, por cierto, es un problema cuando de lo que se trata es del psicoanálisis... Cuestión de candente actualidad, pero esto ya es harina de otro costal

martes, 22 de julio de 2014


UN ANTICIPO DE LO QUE TRABAJAREMOS
ESTE PRÓXIMO SÁBADO 26/7 
a las 18hs
en "LACAN CON CINE"


"Proof" de Jocelyn Moorhouse


Esta escena nos servirá para entender por qué los ciegos

pueden acceder tanto como un vidente al estadio del espejo


Se trata de un recuerdo infantil con su madre
del protagonista, Martin, el joven ciego que saca fotos.






En el desenlace de la escena la madre lo reconvendrá:
"¿cuántas veces te dije que no hagas esto?... ¡Los dedos no son como los ojos!"

Coordina:
Guillermo Cabado


domingo, 20 de julio de 2014


"HERENCIA"
(la prehistoria del taller "Lacan con cine")





"El sueño se hace a mano y sin permiso
arando el porvenir con viejos bueyes"
(Silvio Rodríguez)
.
.
En la puerta del café-librería un cartel dice: "Herencia pa'un hijo gaucho (con Marcello Mastroiani y Massimo Troisi)". Son los inicios de los 90' y también los primeros años de su profesión. Ama esa película que tiene pronta en la videocasetera. Habrá unas quince personas, más que otras veces, menos que en algunas. Y ahí va.



Play - stop - forward - play. La video los va llevando por algunas escenas de la película "¿Qué hora es?", de Ettore Scola. En el televisor están Marcello y Massimo. Siempre dispuestos a actuar para su taller, eternos como Roma, listos a recrear otro diálogo maravilloso entre un padre que ofrece y ofrece y un hijo que no sabe dónde ponerse en tales circunstancias.

La gente participa. Opina. "Yo no haría eso", "sin embargo yo creo que...". El hace algunas puntuaciones a partir de lo que dicen y ya: otra vez play. 


Entonces allí va Mastroiani buscando una vez más al hijo. Pero no hay caso, lo halla pero no lo encuentra. Y se lo reprocha. Y Troisi: "pero papá, ¿che cosa dice?, si acá estoy...¿qué más querés?...". Y el padre: "ma, no, grandísimo... quiero saber qué es lo que querés vos, hijo...No te gusta el auto que te compré, no querés ser abogado como yo...Muy bien, lo acepto...Aunque... luego pensé: a vos te gustaba escribir...". Y allí va Marcello, ya lo ha planeado todo por el hijo: un master en Letras en América, un estudio bien puesto, el éxito que pronto vendrá de ese escritor que lleva su mismo apellido... "Pero papá, io...una vez dije que me gustaba escribir, ma... ¡se dicen tantas cosas!.".


No son muchas escenas, las suficientes para estimular a los presentes a pensarse como padres tratando de transmitir a sus hijos. O como hijos. O como cualquier mortal que se enreda en los círculos infernales de la demanda. El coordinador aprieta una vez más el control remoto y ya están en los finales del film. Marcello y Massimo vuelven a tomar vida, ahora en un bar de pescadores. Es el terreno de Massimo, y uno cae en la analogía fácil: allí el joven se mueve como pez en el agua. En cambio el padre se siente cada vez más extraño. El muchacho tiene sus amigos, su mundo, allí en Civitavechia, un pueblito tan cerca y tan lejos del universo romano de su papá abogado. Pero aún no ha terminado el día y el tabernero le sirve una grappa: "¿sabe, doctor?, su hijo dice que algún día realizará su sueño: irse a Islandia...". 

"¡¿A Islandia?!...ma...qué cosa dice...¿Islandia?...¿de dónde sacó eso mi hijo?". El parroquiano, inocente, no sabe que está por dar la clave invisible de la película: "sí, su hijo dice que cuando niño usted le contó cierta vez un cuento sobre Islandia".


.
El coordinador detiene la escena en el rostro perplejo de un Mastroiani cansado por un largo día de visita , pero vencido por el absurdo. Tanto esfuerzo, tantas ofertas criteriosas, tantas facilidades ofrecidas, de ésas que él no tuvo. Y nada es recibido por el hijo. Se superponen las opiniones de los presentes, sin dudas identificados con la temática. El coodinador de repente interviene: "sin embargo no es cierto que el hijo nada tome de él, vean: 'Islandia', un pedacito de madera de un viejo barco que fue del padre al hijo en una noche de vaya a saber cuándo".

Se desatan otra vez las opiniones, las palabras se hacen marea y la nave va. De pronto es el coordinador el que está hablando. Está por decir que el título del taller; que fue una ocurrencia; que le resultó simpático jugar con el cocoliche de gauchos e italianos; que fue una mínima provocación para convocar (es que estas cosas entre humanos suceden aquí y pero allá también...). Sin embargo la mente se le clava en el título, como si una mano invisible hubiese apretado el botón de pausa en su propia mente. En meses de hacer el taller nunca había reparado en esto que se acaba de abrir camino en su memoria: hace tiempo, mucho tiempo, poco antes de que su propio padre muriera sorpresivamente, éste le había hecho uno de esos regalos que el homenajeado nunca elegiría por las suyas. Era un disco, por aquel entonces un plomo que apenas había podido aguantar un rato. Recitaba Larralde y se llamaba "Herencia pa'un hijo gaucho".

Los ojos se le llenan de lágrimas (quizás algún resto de vinilo, o a lo mejor...). La gente sigue hablando, pero el coordinador ya no está; tal vez vuelva para el cierre. Uno nunca sabe.


Guillermo Cabado



domingo, 13 de julio de 2014



A PARTIR DEL SÁBADO 26 DE JULIO
Y EN "LACAN CON CINE"

LOS ESPEJOS DE LACAN

¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENEN SUS ESPEJOS
A LA HORA DE ATENDER A UN PACIENTE?


Trabajaremos con 3 películas:

"LA PRUEBA" de Jocelyn Moorhouse
(la perfecta trama australiana sobre un joven ciego que saca fotos:
una lección sobre el "Estadio del espejo") 

"EL TIEMPO" de Kim Ki duk
(un contrapunto coreano al film de Hitchcock, 
una oportunidad para poner a jugar los espejos de Lacan)

"VÉRTIGO"de Hitchcock
(el clásico del maestro inglés: 
un canto al esquema óptico de Lacan)


Coordina:
Lic Guillermo Cabado

 Informes:
cabado@hotmail.com