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sábado, 17 de diciembre de 2011


Anexo de lo apuntes de viaje
a través del
seminario IX de Lacan


"LA IDENTIFICACIÓN"



Mi mismo cuento de navidad, pero intervenido (1)




"Para disipar este espejismo es suficiente algo
que les he representado el otro día
como el gesto de la cabeza del pequeño niño
que se vuelve hacia aquel que lo lleva.
Pero no hace falta tanto, una nada.
(...) Una mosca que vuela,
si pasa por este campo y hace bzz, basta
para que me sitúe en otro campo..."


(clase 26 del seminario VIII de Lacan, 21/6/61)






CARA A CARA

- de Rafael a Picasso -


- 1 -



"Para ilustrar lo que acabo de decir,
surge la imagen de los íconos cristianos:
la madre en relación al niño que tiene ante sí sobre sus rodillas.

Esta figuración no es azarosa, créanlo: la madre envuelve al niño"

(clase 26 del seminario VIII de Lacan, 21/6/61)



("Madonna con niño", Rafael)



La vi un domingo en la misa. Me enredé en sus ojos y me pasé meses sin saber cómo hablarle. Era mi adolescencia, poco antes de eso el mundo ya me había sucedido y vivía aferrado a un nombre del Padre. ¿Cómo se le habla a una chica que te gusta mucho?.

Justo ayer volví a acordarme de ella cuando abrí la puerta de mi consultorio. La iglesia vecina había decidido celebrar la inmaculada concepción en la calle y cantaban aquella misma canción del día en que me decidí a hablarle.



- 2 -



"... esta economía tiene una relación íntima con lo que llamamos

la relación cara a cara.
(...) Quizá hay algo decisivo en la estructuración imaginaria
que hace que la relación con el objeto del deseo
esté estructurada como debiendo venir por detrás,
como una relación con el mundo que consiste en cubrir
o en ser cubierto..."

(siempre en la misma clase,
Lacan se ocupa de por qué se pasa del cara a cara al diván)




Digo mejor: aquel día no me decidí, apenas si me distraje de mis dudas. Esperé el momento de la comunión. Dejé que se sumara a la cola de los comulgantes y fui tras ella (exactamente eso: me puse detrás suyo). Enseguida la imprevista humedad de mi mano alteró la carta que le había escrito.

Ayer recordé lo que cantaba la gente con la que íbamos hacia el altar...




Caminamos y en esa marea de los otros me atreví a tocarle el hombro. No. Apenas la rocé. Fue suficiente para que se diera vuelta. Le di la carta. Le dije "es para vos". Yo creo que me debe haber escuchado aunque la gente cantaba con fervor. Por suerte, enseguida volvió a mirar al frente después de sonreir. Seguimos avanzando. Lento. Hasta que tomó su comunión. Yo también. No sé en qué habrá pensado ella mientras devoraba lo suyo.




A la semana siguiente ella no fue a misa. En la carta yo le decía que... no sé qué le decía. Pero confiaba en que ese manto de renglones podría envolvernos. Tampoco fue a misa dos semanas después.


Cómo le cuesta olvidar al cuerpo. El sudor de mis dedos y aquel pasamanos como un tajo inmanejable en el manto de mis palabras bonitas. Allí gritaban mi objeto, y mi obstáculo, y el ardor de lo que no tiene lugar.

Ay con el amor por las doncellas.



Ay.


- 3 -




"Si es por ahí, si puedo decir, que yo trato, para tomar prestada una expresión a un título,
espero que célebre para ustedes, de una improvisación literaria de Picasso,
a saber: atrapar el deseo por la cola...
si es por ahí, es decir, no por la primera forma de identificación definida por Freud,
que no es fácil de manejar
(la de la Einverleibung, la de la consumición del enemigo, del adversario, del padre),
si he partido de la segunda forma de la identificación,
a saber, de esta función del trazo unario,
es evidentemente con ese objetivo"

(décima reunión del seminario IX de Lacan, 21/2/62,
las marcas sobre el texto son mías)


Un fragmento de "El deseo atrapado por la cola",
pieza teatral escrita por Picasso:





"Si es verdadero que la función del
uno en la identificación (...)
es aquélla (...) de lo que he llamado el trazo unario (...)
este uno, su paradoja, es justamente ésta:

que cuanto más se parece, quiero decir,
cuanto más se borra de él todo lo que es de la diversidad de las semejanzas,
más soporta él,
más
uncarna diré,
si ustedes me permiten esta palabra,

la diferencia como tal"

(décima reunión del seminario IX de Lacan, 21/2/62,
las marcas sobre el texto son mías)




"Para disipar este espejismo es suficiente,
(---)
algo que les he representado el otro día
como el gesto de la cabeza del pequeño niño
que se vuelve hacia aquél que lo lleva.
No hace falta tanto... Una nada. Un relámpago... pero es demasiado decir,
pues un relámpago siempre ha pasado por ser
el signo mismo del Padre de los dioses, nada menos
(y no es por nada que yo lo pongo de relieve).
Pero... una mosca que vuela,
si pasa por este campo y hace bzz,
basta para hacer que me sitúe en otra parte,
para arrastrame fuera del campo cónico de visibilidad del i(a)...


(...) verán que al considerar de cerca la articulación clínica,
nunca se trata de una identificación masiva, que sería
(por relación a la identificación narcisista, que ella viene a contraatacar)
como envolvente de ser a ser.
Para ilustrar lo que acabo de decir, surge la imagen de los íconos cristianos:
la madre en relación al niño que tiene ante sí sobre sus rodillas.
Esta figuración no es azarosa, créanlo: la madre envuelve al niño"


(reuníon vigésimosexta del seminario VIII de Lacan, 21/6/61,
las marcas en el texto son mías)



Guillermo Cabado,
el día después del 8 de diciembre



(1) Cuentos de navidad de otros años,
aquí:
http://rumorosa.blogspot.com/search/label/Cuentos




(Picasso en comunión, meses después del estreno de su "El deseo atrapado por la cola")





lunes, 14 de noviembre de 2011




Apuntes de viaje
a través del
seminario IX de Lacan


"LA IDENTIFICACIÓN"


- 6 -


ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)




I - e:
LA PELÍCULA "CISNE NEGRO" Y LA IDENTIFICACIÓN, 2da parte:
"Hazme cisne"
en el habla de Lacan es "hazme signo"




"Ahora andá a tu casa y tocate"

(indicación del director del ballet a su bailarina principal, Nina - interpretada por Natalie Portman en la película: "Cisne negro")


"Si hubiera un campo concebible donde funcionara la unión sexual, donde la cosa pareciera andar (en el animal), sólo se trataría del signo.
Hazme cisne, como decía Leda a uno de ellos (Fais-moi cygne: literalmente "hazme cisne" es también por homofonía "hazme signo, hazme seña")"


(J.Lacan, seminario XVI, "De un Otro al otro",
clase del 5/3/69, texto establecido por J.A.Miller)







En el eslabón anterior de esta serie habíamos llegado al punto de la película "Cisne negro", donde Thomas, el director del ballet, vierte en el oído de Nina Sayers su demanda: "ahora andá a casa y tocate". Con eso él intenta "extraer" de su actriz ese aspecto de su ser que le permita encarnar al cisne negro, al lado oscuro de la luna, a eso que Nina supuestamente tendría "reprimido". En fin, no muy lejos de aquel pastoral discurso de nuestro Piero: "hay que sacarlo todo afuera, como la primavera... nadie quiere que adentro algo se muera".




Dejemos al margen en este punto el apasionante recorrido que podríamos realizar respecto del modo de pensar la actuación en su relación a la ficción y a la persona del actor (2), y centrémonos en el lazo que allí se encarna en esa pareja, entre ese "¡goza!" de Thomas y la respuesta de Nina "¡oigo!" (3). Un par que evoca a aquel otro, pastoral, de la película "La sociedad de los poetas muertos", entre el profesor Keating y su alumno actor. En aquella ocasión la demanda era "¡Carpe diem!" ("¡aprovecha el día!"), clásico que nos llega desde Horacio (4) y que se completaba en el poeta del siglo I aC con una referencia a no dar mayor crédito al futuro. Asunto que viene muy a cuento si pensamos que lo que Freud ubicara en el complejo de castración es, entre otras cosas, la producción de una suerte de "letra de cambio" que permite al sujeto producir su propio futuro e "instituir a su acto en el campo del proyecto" (5).

(Mr Keating lanza su consigna pastoral luego de llevar a sus alumnos a un juego especular que no tiene desperdicios)


El problema que en esos casos suele presentarse del lado del que responde "oigo", es que éste que nunca termina de saber cuándo realmente logra estar a la altura de lo que se le demanda. En "La sociedad..." hallarán una escena entre Keating y otro de sus alumnos, que desafía al rector, donde eso quedaba perfectamente articulado. Así también, en "Cisne negro" bien se escucha resonar en la historia de Nina un "¿pero cuándo lograré ser realmente esa mujer que desea?" (decidan ustedes quién es el que "desea" en esta frase).

Pero habíamos dicho en el post anterior que el recorrido de Nina, su trágico recorrido por el "¿quién soy?", nos conducía a ese punto de la primera clase del seminario IX en el que se empieza a esbozar uno de los tópicos de todo el seminario: ¿de qué hablamos cuando decimos "pensamiento" en psicoanálisis?, ¿qué lugar darle?, ¿cómo escucharlo?. Eso sucede justo en el punto en el que Lacan introduce el planteo de Descartes que se ha cristalizado con el tiempo en la fórmula "pienso, entonces soy".

Y el problema vale para nuestra historia del cisne negro, en la que el "oigo" de Nina no es sin ese "hazme cisne" que la empuja hacia su director. Ese "hazme cisne"/"hazme signo" (decir "signo" aquí es decir "símbolo inequívoco del deseo sexual") con el que Lacan juega en la frase que cito al inicio de este comentario, en su seminario XVI, pero con el que ya había jugado en la parte final del seminario anterior al de la identificación: el seminario sobre la transferencia, más precisamente en su reunión del 17/5/61 (6).


(Nina intenta borrar la palabra "puta", "whore", que irrumpiera en el espejo;
la borradura será otro asunto que aparecerá más tarde en el seminario IX acerca de la identificación)




En ese "hazme cisne/hazme signo" propongo encontrar las resonancias de la una frase que, como dijera en el nro 5 de esta serie, me parece clave en la primer clase de este seminario IX que nos ocupa:
"más bien voy a poner el acento sobre lo que, en la identificación, se postula inmediatamente como hacer idéntico...". Yo leo en ella la brújula de este viaje por el seminario sobre la identificación: se trata de un hacer idéntico.

Llego entonces al punto: para alcanzar algunas resonancias de la introducción del "pienso" en medio de la cuestión de la identificación propongo aceptar el juego que al principio del seminario IX Lacan propuso al hablar de ciertos mensajes "ocultos" que dejara desperdigados, cual miguitas de Hansel y Gretel, en su seminario anterior (7). Jugar este juego implica ahora tratar de hacer foco en un hilo que me parece que resuena silencioso en esta clase de apertura del IX: el apasionante trazado que hiciera Lacan durante su seminario VIII entre el Sócrates que habla por boca de una mujer en "El banquete" de Platón y su comentario, hacia el final del seminario, sobre la historia erótica que atraviesa la trilogía teatral de Paul Claudel, la que va entre estas dos mujeres
de la familia de Coûfontaine (8): Sygne (homofónico en francés a "cisne" y a "signo") y Pensée (homofónico a "pensamiento").

Arriesgo entonces que no hay Thomas sin Nina. Que entre esta Nina que busca su ser y este Thomas que le pide que sea cisne, podremos trazar el apasionante viaje que relata en "El banquete" Sócrates por boca de "la mujer que quizás hay en él: Diotima"
.



El viaje erótico como tal, donde "lo bello no tiene relación con el tener, con nada que pueda ser poseído, sino con el ser, y propiamente, con el ser mortal"
(9).

El viaje del ser que buscando trascender, pretendiendo llegar a la completud que se le escabulle, empieza por desear un bello, para después pasar a desear a todos los bellos, y de allí pasar a desear la esencia de la belleza... hasta desembocar (digamos: frente al lago de los cisnes...) con la belleza eterna.

Esa metamorfosis que hace que el deseante se convierta en el amable,
el deseado: "se trata de una transformación, de un devenir del sujeto, de una identificación última con ese supremo amable. Para decir todo: cuanto más lejos eleve el sujeto sus miras, más derecho tiene de amarse, si podemos decir, en su yo ideal. Cuanto más desea, más se vuelve él mismo deseable".

La próxima entonces terminaré de apoyarme en "Cisne negro" para intentar localizar el hilo que va del deseante a
"la identificación última con ese supremo amable".

Lic Guillermo Cabado


(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)




(1) Estos apuntes y apostillas van precipitándose al calor de la revisita, varios años después de haber ingresado a él con la guía de Mirta Balma, que desde el 2010 realizo de este seminario IX en el marco de un grupo de trabajo en el que nos hemos convocado con mis colegas Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi. Entre clínica, arte y producciones de nuestra cultura actual, estos apuntes no son sin los intercambios con mis colegas.
Por otra parte: todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA

(2) Un apasionante debate que atraviesa todo el siglo XX en el teatro, y que interesa particularmente al psicoanálisis en algunos de sus hilos, y que podríamos rastrear en tesis como las de Lee Strasberg, tan ligado al famoso Actors Studio, por un lado y en "la vereda opuesta" en una larguísima serie de directores, que ahora apenas esbozo con esta arbitraria serie polaco-argentina: Grotowsky-Kantor-Bartís- Daniel Veronese.

(3) Este par "goza"/"oigo" tiene su fuente en el juego de palabras que el francés le servía en bandeja a Lacan: en esa lengua "goza" y "oigo" son homofónicos, es decir: se presentan en espejo. De hecho en la película citada Keating se las dice a sus alumnos frente a una vitrina que claramente toma el valor de espejo para ellos, acompañada de una expresión que es la clave de la posición de Keating: "ahora están fertilizando narcisos".

(4) "Carpe diem quam minimum credula postero" ("aprovecha el día, no des más que mínimo crédito al mañana"). Es interesante decir que el "carpe diem" se encuentra citado en cierto poema que muchos atribuyen erróneamente a Walt Whitman, el poeta preferido del profesor Keating, el mismo que es utilizado en una escena donde Keating aplica el mismo método de Thomas con Nina, para extraer el potencial poético de un alumno "reprimido" (Ethan Hawke). Cabe decir, porque importa a lo que estamos trabajando, que Whitman sí, en cambio, escribió el poema "Canto de mí mismo".

(5) Estas dos expresiones están extraídas de la clase del 22/3/61 del seminario VIII. Cabe decir que en esa reunión Lacan hace una precisión valiosa respecto de su famosa frase "amar es dar lo que no se tiene": lo que no se tiene es la disposición del acto en el momento en que se revela el deseo, ese "bullimiento", esa extimidad que, por ejemplo, irrumpe en Juanito.

(6) "... la ambigüedad de los nombres que les son conferidos por el poeta (Paul Claudel) están ahí para indicarnos que es legítimo interpretarlos como momentos de la incidencia de lo simbólico sobre la carne misma. La palabra comienza por una S (con c, "cygne" es "cisne" en francés") y eso es como una invitación a reconocer allí un signo" ("signe" es signo en francés). Clase 21 del seminario VIII.

(7)
Ver la referencia a los criptogramas que justificara nuestro pasaje por el comediante Aristófanes en "El banquete" en los post 1 y 2 de esta serie. Ahora propongo hacer resonar este otro hilo: el que va de Diotima a la tragedia de Sygne y Pensée de
Coûfontaine.

(8) Apellido que contiene el "cou", cuello, y "fontaine", "fuente", que en la historia de Claudel produce, más allá del cuello del cisne, una resonancia de la guillotina como fuente de sangre en la historia francesa.

(9) A partir de aquí las citas, como siempre en otro color y entrecomilladas, pertenecen a la clase del 25/1/61 del seminario VIII de Lacan, "La transferencia, en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas ". Como ya está dicho, el texto ha sido establecido por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA, tras el diálogo sostenido con otras fuentes críticas de la versión establecida por Jacques Alain Miller y publicada por Paidós.






sábado, 22 de octubre de 2011





Relacionado con la serie
sobre el seminario IX de Lacan

"LA IDENTIFICACIÓN"

Al calor de
lo que hacen con lo que dicen
ciertas ediciones de imágenes



NO ES LA PRIMERA COMUNIÓN


Algunas formas de tratar la muerte de Khadafi han reeditado un hecho de discurso: los mensajes que se escriben con el cuerpo de ciertos muertos.

Soy de los que piensan que el psicoanálisis se esteriliza cuando pretende explicar lo que sucede en un consultorio. Cuando el psicoanálisis explica, tira por la borda su chance de curar. Y ése es un riesgo al que siempre estamos expuestos en la práctica cotidiana (doy fe). ¡Qué decir entonces del psicoanálisis aplicado!... Aplicado a explicar hechos que suceden fuera del consultorio, el psicoanálisis se vuelve absurdo...

Lejos de eso, asomarse a ciertos hechos de discurso, por ejemplo: en el arte o en los medios de comunicación, es una invitación a pensar en las ocasiones en que producen efectos en uno, es decir cuando lo escrito se vuelve una carta destinada a uno (1)... Así, sin esperar dirimir las intencionalidades del que me lo dirige (de todos modos siempre es más interesante lo que es hecho más allá de la intención...) me importa preguntarme: ¿qué de ese discurso me detiene a escucharlo?, ¿qué en él me provoca este efecto?, ¿qué es lo que el que me habla, acaso, esté haciendo con lo que dice?...

Entonces: el mensaje escrito con ciertos cuerpos. Aquí propongo una combinatoria posible para dialogar con algunas escrituras sostenidas en la imagen del último Khadafi:

"Totem y Tabú"
de Freud (1913),
"Vigilar y castigar"
de Foucault (1975)
y un personaje, Kurtz, creado por Conrad en "El corazón de las tinieblas" (1899-1902) y retomado por Coppola a través del cuerpo de Marlon Brando en "Apocalypse now" (1979)...

Para empezar entonces, clic en el señor Kurtz, vuelto coronel en aquella película...




TOTEM Y COMUNIÓN

"Representémonos la escena de aquel banquete totémico, dotándola además de algunos rasgos probables que no pudieron apreciar hasta ahora. El clan, en ocasiones solemnes, mata cruelmente y devora crudo a su animal totémico, su sangre, su carne y sus huesos; los miembros del linaje se han disfrazado asemejándose al tótem, imitan sus gritos y movimientos como si quisieran destacar la identidad entre él y ellos. Ahí actúa la conciencia de que ejecutan una acción prohibida al individuo y sólo legítima con la anticipación de todos; por otra parte ninguno tiene permitido excluirse de la matanza y del banquete".

("Totem y tabú", apartado 5 del capítulo "El retorno del totemismo en la infancia", de Sigmund Freud, 1913)




¿HABRÁ QUE TIRAR "VIGILAR Y CASTIGAR" POR CADUCO?...


"Por lo que toca a la justicia penal, una nueva era. Entre tantas modificaciones señalaré una: la desaparición de los suplicios. Existe hoy cierta inclinación a desdeñarla: quiza, en su época, dio lugar a demasiadas declamaciones (...)
(...) desde el siglo XIX (...) unos castigos menos inmediatamente físicos, cierta discreción en el arte de hacer sufrir, un juego de dolores más sutiles, más silenciosos, y despojados de su fasto visible, ¿merece todo esto que se le conceda una consideración particular, cuando no es, sin duda, otra cosa que el efecto de reordenaciones más profundas?. Y sin embargo tenemos un hecho: en unas cuantas décadas, ha desaparecido el cuerpo supliciado, descuartizado, amputado, marcado simbólicamente en el rostro o en el hombro, expuesto vivo o muerto, ofrecido en espectáculo. Ha desaparecido el cuerpo como blanco mayor de la represión penal"

("Vigilar y castigar", en capítulo "Suplicio": "El cuerpo de los condenados", de Michel Foucault, 1975)


Lic Guillermo Cabado


(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)


(1) Ése por ejemplo es el valor que me parece interesante darle a lo que dice Freud en el pasaje citado : "ninguno tiene permitido excluirse de la matanza y del banquete". Cuando el mensaje escrito con el cuerpo de un muerto produce ese efecto en su oyente o lector... entonces "Totem y tabú" acaso tiene algo para decirnos. Cuando no, como el agua que no se ha de beber, el texto seguirá corriendo por el cauce; nunca se sabe cuando pueda volverse un mensaje para alguien.

.

jueves, 8 de septiembre de 2011




Apuntes de viaje
a través del
seminario IX de Lacan


"LA IDENTIFICACIÓN"


- 5 -


ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)




I - d,
LA PELÍCULA "CISNE NEGRO" Y LA IDENTIFICACIÓN:
NATALIE PORTMAN SE LAS VE OSCURAS







"¡Nina, no podés salir de noche!, ¡estás por estrenar el "Lago de los cisnes"! "

(la madre controla todas las acciones de su hija Nina, esa
"autoexigente" bailarina que ha sido elegida para el papel principal de la obra de Tchaikovsky.
Pel
ícula: "Cisne negro")


"Hay que elegir. No debe pensarse que el superyó es el lobo feroz y después meditar para ver si este superyó severo no habría nacido por la identificación con no sé qué persona. No es así como hay que plantear las cuestiones.
Es como las personas que les dicen que si fulano es religioso, es porque su abuelo lo era. Para mí eso no basta. Aún si se tiene un abuelo religioso, quizás uno pueda darse cuenta de que es una boludez, ¿no?.
Haría falta pese a todo distinguir la dirección propia de la identificación. Haría falta saber si la identificación en el análisis es el objetivo o el obstáculo"

(J. Lacan, siete años después del seminario IX,
en la clase 5/2/69 de su seminario XVI, pag 154 ed. Paidós)





Después de sus menciones al seminario sobre la transferencia, Lacan se mete explícitamente con la identificación pero aclara que no va a comenzar por "el sesgo en el que se suele pensar cuando se habla de ella: 'el otro a quien uno se identifica'".

No dice por qué no: ¿es por afán de originalidad o porque de internarnos por esa vía nos terminaríamos extraviando en la cuestión?. La segunda opción es más prometedora; por caso, ¿a dónde nos conduciría puntuar la serie de espejos humanos con los que se relaciona la primera bailarina, Nina Sayers (Natalie Portman), en "Cisne negro"?:


Nina se identifica con su mamá, ex bailarina; entonces "se pone superyoica"...




Se identifica con la ex primera bailarina de su ballet (Winona Ryder); entonces sueña con ocupar su puesto...




Se identifica con su compañera/competidora por el papel del cisne negro; entonces abandona su disciplina rigurosa en una negra noche de sexo, droga y rock and roll...




Se identifica con el papel que finalmente le confían; entonces repite la historia del cisne...




La misma pregunta dirigida a "Cisne negro" cabe para cuando escuchamos el relato de un paciente: ¿a dónde nos lleva
hacernos una película que identifique sus conductas con tal o cual persona citada en su relato?...

Después de decir por dónde no ha de entrarle al asunto, agrega Lacan: "más bien voy a poner el acento sobre lo que, en la identificación, se postula inmediatamente como
hacer idéntico...". Mi subrayado ubica el punto donde él hace foco respecto de la operación de identificación: en un hacer. Un hacer que está "fundado en la noción de lo mismo, e incluso: de lo mismo a lo mismo...".

No es casual que tras cartón él proponga abordar la temática "en el nivel de una experiencia de palabra". No lo explicita, pero cabe recordar que esa experiencia de palabra no consiste en describir hechos de la vida (al modo en que alguien puede contar una película que vio hace unos días). Consiste en ocuparse de lo que se hace con lo que se dice.



"Ese vacío que ya no sé si es mío o de alguien"

Después de ubicar una suerte de espejo oculto en la etimología del término francés "meme" ("mismo") (2), Lacan retorna al latín metipsissimum del que ya se había ocupado en el seminario VII cuando dijera:
"lo más yo mismo de mí mismo, lo que está en el núcleo de mí mismo y más allá de mí (...) Ese interior, ese vacío que ya no sé si es mío o de alguien, es lo que sirve en francés para designar la noción de lo mismo..." (los subrayados siguen siendo agregados míos) (3).

Es un planteo que, enfrentados a lo que "Cisne negro" nos da a ver y oir de Nina,
podríamos articular de esta forma, sirviéndonos de una ecuación que Lacan deslizara un momento antes en una referencia a Russell y Wittgenstein (4):

"muy bien, Nina se identifica con la madre (es decir: a es como b)... Pero antes de establecer esa relación conviene preguntarnos:
¿estamos seguros de qué decimos cuando decimos
"a", cuando decimos "Nina"?... En otros términos, y antes de poner a ese a en relación con b:
¿a es
a?, ¿a... es lo mismo que a?.




¿Cuál sino esa pregunta es la que nos empezamos a hacer como espectadores, puestos en el punto de vista de Nina, cuando comienzan a suceder "cosas extrañas" en la película?: ¿Nina tiene sexo con su compañera o es una alucinación de ella?. ¿Nina asesina o es una alucinación?. ¿Y ese cuerpo que empieza a no responder al "orden anatómico", qué es?.


(trastornos en el espejo de Nina)


La pregunta, persistente y muda, que parece resonar en el personaje interpretado por Natalie Portman es: "¿quién soy Yo?".

Una pregunta que si el discurso de la película hace resonar no es más que para domesticarla a través de una tesis de fondo que se patentiza en el desenlace del relato: "el mundo tiene un orden y en él Nina es psicótica... ¡sólo alguien que es psicótico podría poner en duda que
a es a!" (5).

Precisamente en la clase que nos ocupa, tras sus comentarios sobre el "moi meme" ("yo mismo") Lacan apunta la vinculación que hay
en ciertas lenguas entre la "mismidad" y el ser (por caso: el self en el inglés). La mesa entonces está servida para que introduzca a uno de sus interlocutores en este seminario IX: "el hecho de que sea en francés, quiero decir: en Descartes, que haya podido pensarse el ser como inherente al sujeto". Con "sujeto" la cuestión del pensamiento queda planteada. Y con ella la necesidad de revisar qué conviene entender por pensamiento en psicoanálisis




Ha aparecido en el seminario de Lacan el "pienso, entonces soy" de Descartes. Por allí intentaremos seguir la próxima, aún dialogando con "Cisne negro", en particular con cierta intervención de Thomas, el director del ballet, sobre Nina. En esa intervención acaso podamos hacer resonar este juego de palabras que Lacan produjera años después, durante su seminario XVI:


"Si hubiera un campo concebible donde funcionara la unión sexual, donde la cosa pareciera andar (en el animal)... sólo se trataría del signo. 'Hazme cisne', como decía Leda a uno de ellos" ("Fais-moi cygne": literalmente "hazme cisne" es también por homofonía "hazme signo") (6)



Hasta el nro 6 de esta serie, entonces


Lic Guillermo Cabado


(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)



(1) Estos apuntes y apostillas van precipitándose al calor de la revisita, varios años después de haber ingresado a él con la guía de Mirta Balma, que desde el 2010 realizo de este seminario IX en el marco de un grupo de trabajo en el que nos hemos convocado con mis colegas Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi. Entre clínica, arte y producciones de nuestra cultura actual, estos apuntes no son sin los intercambios con mis colegas.
Por otra parte: todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA

(2) Un recorrido etimológico desde el "idem" latino, pasando por el sufijo "em" y desembocando en la duplicación del mismo en el "meme" francés ("mismo"). Este tipo de análisis se irán sucediendo en el seminario IX.

(3)
Clase del 30/3/60, pág 239 de ed. Paidós. En este punto de la clase que estamos puntuando Lacan ha puesto popa hacia una cuestión que no sólo ya había trabajado en el seminario VII sobre el moi-méme (yo mismo) y que entonces enlazara con el problema del mandamiento "ama a tu prójimo como a tí mismo", sino también abordado en las palabras con que cerrara su seminario VIII : ""Amarás a tu prójimo como a tí mismo" (...) es un ideal filosófico. Esto quiere decir, a propósito de cualquiera: plantear la perfecta destructividad del deseo. A propósito de cualquiera, ustedes (psicoanalistas) pueden hacer la experiencia de saber hasta dónde se atreverán a llegar interogando a un ser - con el riesgo, para ustedes mismos de desaparecer" (clase del 28/6/61, en la versión de Ricardo Rodríguez Ponte)

(4) Cito: "pero no es menos cierto que si Russell puede dar en sus Principios Matemáticos un valor a la ecuación, a la puesta en igualdad de "A=A", tal otro, Wittgenstein, se opondrá a ello".

(5) A la hora de abordar el problema de la significación de lo que nos rodea, muy diferente es la posición de otros discursos cinematográficos. Por citar sólo un ejemplo de un año antes de la película de Aranofsky que aquí nos ha servido de soporte: Alain Resnais y su "Les herbes folles".

(6) Clase del 5/3/69, pag. 196 de ed. Paidós. Las referencias al seminario XVI, "De un Otro al otro", nos indican que en el mismo Lacan revisita ciertos tópicos que abordara en el seminario IX por el que estamos viajando.


sábado, 16 de julio de 2011


Apuntes de viaje

a través del
seminario IX de Lacan

"LA IDENTIFICACIÓN"

- 4 -


UNA BREVE INTERRUPCIÓN AL CALOR DE ESTOS DÍAS




EL ARDOR de LA DIFERENCIA
(el tano Pasman: B={a, b, c, d, e,
ø})



"La cuestión está tan bien planteada en la lógica matemática,
¡que ojalá nos concerniera más de cerca
ya que en ella los problemas se resuelven! (...)
Pero nosotros tenemos otra cosa que hacer que la lógica matemática,
porque nuestra relación con el Otro es una relación más ardiente,
una relación de demanda"

(Lacan, durante su seminario XVI, 27/11/68)




Éste es un pequeño cortocircuito para seguir con la serie sobre el seminario IX. Construiré una pequeña escena aprovechando el viento de cola de estos días mediáticos donde la frase "la tolerancia ante el otro" ha azotado las horas.

Colguémonos de la energía que ha hecho del tano Pasman un eficaz personaje construido por los medios en apenas días.

Como imagino que la mayoría ya tuvo oportunidad de conocerlo por la tele o por las redes sociales, les comparto un video que distorsiona el original, en el que se enojaba por el presente de River, su equipo de fútbol (1) ...

(por si alguno piensa que el señor se pone así porque no está acostumbrado a que River ande de malas, le digo que yo soy de Racing y los golpes del pasado no me ahorran las puteadas ante cada nueva desilusión... ¡disculpen este apunte sociológico!)...







Del personaje a la estructura que nos sirve para el consultorio


No me propongo ningún "psicoanálisis aplicado" (que es un modo de hacer cualquier cosa, menos psicoanálisis). Propongo aplicar el fenómeno, que por algo nos toca a tantos, al asunto de la identificación y los problemas en el marco de un tratamiento.

A veces cuando alguien se pone a hablar de lo que el otro es (y por tanto, en el otro extremo del hilo, sobre lo que él es...) puede sucederle el ardor, la furia, la cara enrrojecida, y/o cualquier otro pathos (2), cualquier otro sentir en el cuerpo...

Si de algo se va a ocupar Lacan durante el seminario IX es de la identificación de la que menos se habla, ésa que se pierde de vista cada vez que digo "Yo". ¿Quién duda de que "Yo" quiere decir Yo?. Ese dato se da por obvio y rápidamente se pasa a una ocupación más sencilla: cómo Yo veo al otro, cómo lo cuestiono, o cómo lo tolero, o cómo lo amo, o no, como a mí mismo...

Para poner a jugar esto, y como no es bueno que Pasman esté solo, inventemos otro personaje: un tal Juan, que fuera hincha de Boca.

Imaginemos que alguien le preguntara: "pero, ¿qué es ser hincha de Boca?". Y entonces Juan, luego de un instante de sorpresa, se pusiera a responder. Al fin y al cabo, cada tanto uno se ve necesitado de definir qué es, lo que se suele llamarse "hablar sobre sí mismo"...

Entonces Juan comienza: "ser de Boca es... es la azul y oro...


(3)


...y es la Bombonera...




... y es Riquelme...




En fin, no está haciendo otra cosa que lo que en la teoría de los conjuntos se llama definir un conjunto por extensión: B={a, b, c...}

Y Juan sigue enumerando elementos que definen ese "yo soy de Boca". Pero, cómo diría Serrat, cuanto más va pa'allá, más lejos queda:

Él habla y habla y sin embargo no logra terminar de atrapar lo que quiere decir. Al menos, no lo logra de un modo satisfactorio. Pero además, eso le repercute en el cuerpo, de un modo imperceptible quizás: siente inquietud, incomodidad, fastidio...

Hasta que de repente, la larga lista se cierra con certeza y con el mismo ardor de Pasman: "¡ser de Boca es no ser gallinaaaaa!!!!!" (más un rosario de puteadas, que por cierto no son patrimonio de Pasman).


¿Y qué es ese ardor que acompaña la enunciación del "no ser gallina", sino un ardor causado por eso que me permito llamar lo Otro?.

Pero lo Otro no es, como podría creerse, ese otro, llamado "gallina".

Lo Otro no debe confundirse con lo que Lacan llama el Otro. Lo Otro es lo más prójimo que tenemos (4).

Lo Otro es eso que en la teoría de los conjuntos se escribe ø, conjunto vacío y que en este pequeño apólogo sobre Juan está taponado por el otro, por "gallina". Ese ø que siempre vemos aparecer cuando se define un conjunto por extensión. Y que, curiosamente, le permite un cierre a la definición del conjunto...


B={a, b, c, d, e, ø}


Lo Otro en el "propio" terreno, en el "propio" cuerpo.

Ese vacío que en ciertas ocasiones amenaza al que intenta identificar qué es y "hacer uno consigo mismo" (cosa que no parece sencilla...). Ese vacío que nos recuerda que la más radical diferencia no está en el otro sino en el "mí mismo". Y cuyas consecuencias no pueden ubicarse en el psicoanálisis más que caso por caso.


Por ello esta serie, este lento camino con forma de cuaderno de bitácora que me propongo sobre "La identificación". Apenas un modo posible de ocuparse de un resorte clave a la hora de pensar lo que sucede en el consultorio, y del que referencias como el "el humo" en el "caso Dora" de Freud (5), son apenas, la punta del iceberg.

Hasta la próxima, en que retome la ruta del seminario IX.


Lic Guillermo Cabado



(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)




(1) Aclaración para los amigos del exterior: se trata de un señor, Pasman, que fue filmado por su hijo mientras veía un partido en el que River, su equipo de fútbol comenzó a descender de categoría. Lo que se ve aquí es una edición donde lo que aparece en le televisor, en vez de ser el partido, son algunas pasajes de la TV local. Para lo que sigue: el rival de toda la vida de River es Boca. A los de River suelen llamarlos, despectivamente, "gallinas". De todos modos la hinchada riverplatense se las ingenió con el correr de los años para transformar el significado del término hasta volverlo un apodo simpático para ellos mismos.

(2) Necesitamos diferenciar este "pathos" de lo "patológico". Ubicarlo en su relación a la retórica aristotélica, albergar su acepción de un sufrimiento no mórbido, de un soportar, dejarse llevar por. En ese sentido de la pasión. Podemos citar entonces un pasaje de un seminario en el que Lacan retomaría algunas cuestiones desplegadas en el seminario IX, el seminario XVI, "De un Otro al otro": "Cualquier pathos del significante, entiendo, debido al significante, no produce por sí mismo un sujeto. Este pathos define siplemente en cada caso lo que se llama un hecho (...) Más de una cosa en el mundo es pasible del efecto del significante. Todo lo que hay en el mundo sólo se vuelve propiamente un hecho si se articula con el significante. Nunca, jamás surge un sujeto sino porque el hecho es dicho. Tenemos que trabajar entre estas dos fronteras" (el subrayado es mío; clase del 4 de diciembre del 68', pag 60 y 61 de la versión establecida por Miller, editada por Paidós). Una observación que explica por qué en psicoanálisis no se trata de analizar hechos... sino el hecho de decir.

(3) Foto de una muestra actual de Alfredo Arias en la fundación Proa, del barrio de la Boca: http://proa.org/esp/exhibition-patria-petrona.php

(4) "¿Ese prójimo es lo que llamé el Otro, que me sirve para hacer funcionar la presencia de la articulación significante del inconciente?. Ciertamente no. El prójimo es la inminencia intolerable del goce. El Otro no es más que el terraplén limpio de él" (seminario XVI, clase del 12/3/69, pag 207 de la edición de Paidós).

(5) "Análisis fragmentario de una histeria". Caso escrito por Freud a principios del siglo XX y publicado en 1905. Las identificaciones de la paciente, que Freud fue ubicando a lo largo de esos pocos meses de tratamiento, trajeron mucha tela para cortar a la hora de pensar la dirección de un tratamiento.

Nota: este ardor del que aquí hablo, acaso no guarde una mera relación de homonimia con el de la zarza ardiente referida en el "1" de esta serie (http://rumorosa.blogspot.com/2011/04/bitacora-de-paseo-traves-del-seminario.html).