lunes, 14 de noviembre de 2011




Apuntes de viaje
a través del
seminario IX de Lacan


"LA IDENTIFICACIÓN"


- 6 -


ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)




I - e:
LA PELÍCULA "CISNE NEGRO" Y LA IDENTIFICACIÓN, 2da parte:
"Hazme cisne"
en el habla de Lacan es "hazme signo"




"Ahora andá a tu casa y tocate"

(indicación del director del ballet a su bailarina principal, Nina - interpretada por Natalie Portman en la película: "Cisne negro")


"Si hubiera un campo concebible donde funcionara la unión sexual, donde la cosa pareciera andar (en el animal), sólo se trataría del signo.
Hazme cisne, como decía Leda a uno de ellos (Fais-moi cygne: literalmente "hazme cisne" es también por homofonía "hazme signo, hazme seña")"


(J.Lacan, seminario XVI, "De un Otro al otro",
clase del 5/3/69, texto establecido por J.A.Miller)







En el eslabón anterior de esta serie habíamos llegado al punto de la película "Cisne negro", donde Thomas, el director del ballet, vierte en el oído de Nina Sayers su demanda: "ahora andá a casa y tocate". Con eso él intenta "extraer" de su actriz ese aspecto de su ser que le permita encarnar al cisne negro, al lado oscuro de la luna, a eso que Nina supuestamente tendría "reprimido". En fin, no muy lejos de aquel pastoral discurso de nuestro Piero: "hay que sacarlo todo afuera, como la primavera... nadie quiere que adentro algo se muera".




Dejemos al margen en este punto el apasionante recorrido que podríamos realizar respecto del modo de pensar la actuación en su relación a la ficción y a la persona del actor (2), y centrémonos en el lazo que allí se encarna en esa pareja, entre ese "¡goza!" de Thomas y la respuesta de Nina "¡oigo!" (3). Un par que evoca a aquel otro, pastoral, de la película "La sociedad de los poetas muertos", entre el profesor Keating y su alumno actor. En aquella ocasión la demanda era "¡Carpe diem!" ("¡aprovecha el día!"), clásico que nos llega desde Horacio (4) y que se completaba en el poeta del siglo I aC con una referencia a no dar mayor crédito al futuro. Asunto que viene muy a cuento si pensamos que lo que Freud ubicara en el complejo de castración es, entre otras cosas, la producción de una suerte de "letra de cambio" que permite al sujeto producir su propio futuro e "instituir a su acto en el campo del proyecto" (5).

(Mr Keating lanza su consigna pastoral luego de llevar a sus alumnos a un juego especular que no tiene desperdicios)


El problema que en esos casos suele presentarse del lado del que responde "oigo", es que éste que nunca termina de saber cuándo realmente logra estar a la altura de lo que se le demanda. En "La sociedad..." hallarán una escena entre Keating y otro de sus alumnos, que desafía al rector, donde eso quedaba perfectamente articulado. Así también, en "Cisne negro" bien se escucha resonar en la historia de Nina un "¿pero cuándo lograré ser realmente esa mujer que desea?" (decidan ustedes quién es el que "desea" en esta frase).

Pero habíamos dicho en el post anterior que el recorrido de Nina, su trágico recorrido por el "¿quién soy?", nos conducía a ese punto de la primera clase del seminario IX en el que se empieza a esbozar uno de los tópicos de todo el seminario: ¿de qué hablamos cuando decimos "pensamiento" en psicoanálisis?, ¿qué lugar darle?, ¿cómo escucharlo?. Eso sucede justo en el punto en el que Lacan introduce el planteo de Descartes que se ha cristalizado con el tiempo en la fórmula "pienso, entonces soy".

Y el problema vale para nuestra historia del cisne negro, en la que el "oigo" de Nina no es sin ese "hazme cisne" que la empuja hacia su director. Ese "hazme cisne"/"hazme signo" (decir "signo" aquí es decir "símbolo inequívoco del deseo sexual") con el que Lacan juega en la frase que cito al inicio de este comentario, en su seminario XVI, pero con el que ya había jugado en la parte final del seminario anterior al de la identificación: el seminario sobre la transferencia, más precisamente en su reunión del 17/5/61 (6).


(Nina intenta borrar la palabra "puta", "whore", que irrumpiera en el espejo;
la borradura será otro asunto que aparecerá más tarde en el seminario IX acerca de la identificación)




En ese "hazme cisne/hazme signo" propongo encontrar las resonancias de la una frase que, como dijera en el nro 5 de esta serie, me parece clave en la primer clase de este seminario IX que nos ocupa:
"más bien voy a poner el acento sobre lo que, en la identificación, se postula inmediatamente como hacer idéntico...". Yo leo en ella la brújula de este viaje por el seminario sobre la identificación: se trata de un hacer idéntico.

Llego entonces al punto: para alcanzar algunas resonancias de la introducción del "pienso" en medio de la cuestión de la identificación propongo aceptar el juego que al principio del seminario IX Lacan propuso al hablar de ciertos mensajes "ocultos" que dejara desperdigados, cual miguitas de Hansel y Gretel, en su seminario anterior (7). Jugar este juego implica ahora tratar de hacer foco en un hilo que me parece que resuena silencioso en esta clase de apertura del IX: el apasionante trazado que hiciera Lacan durante su seminario VIII entre el Sócrates que habla por boca de una mujer en "El banquete" de Platón y su comentario, hacia el final del seminario, sobre la historia erótica que atraviesa la trilogía teatral de Paul Claudel, la que va entre estas dos mujeres
de la familia de Coûfontaine (8): Sygne (homofónico en francés a "cisne" y a "signo") y Pensée (homofónico a "pensamiento").

Arriesgo entonces que no hay Thomas sin Nina. Que entre esta Nina que busca su ser y este Thomas que le pide que sea cisne, podremos trazar el apasionante viaje que relata en "El banquete" Sócrates por boca de "la mujer que quizás hay en él: Diotima"
.



El viaje erótico como tal, donde "lo bello no tiene relación con el tener, con nada que pueda ser poseído, sino con el ser, y propiamente, con el ser mortal"
(9).

El viaje del ser que buscando trascender, pretendiendo llegar a la completud que se le escabulle, empieza por desear un bello, para después pasar a desear a todos los bellos, y de allí pasar a desear la esencia de la belleza... hasta desembocar (digamos: frente al lago de los cisnes...) con la belleza eterna.

Esa metamorfosis que hace que el deseante se convierta en el amable,
el deseado: "se trata de una transformación, de un devenir del sujeto, de una identificación última con ese supremo amable. Para decir todo: cuanto más lejos eleve el sujeto sus miras, más derecho tiene de amarse, si podemos decir, en su yo ideal. Cuanto más desea, más se vuelve él mismo deseable".

La próxima entonces terminaré de apoyarme en "Cisne negro" para intentar localizar el hilo que va del deseante a
"la identificación última con ese supremo amable".

Lic Guillermo Cabado


(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)




(1) Estos apuntes y apostillas van precipitándose al calor de la revisita, varios años después de haber ingresado a él con la guía de Mirta Balma, que desde el 2010 realizo de este seminario IX en el marco de un grupo de trabajo en el que nos hemos convocado con mis colegas Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi. Entre clínica, arte y producciones de nuestra cultura actual, estos apuntes no son sin los intercambios con mis colegas.
Por otra parte: todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA

(2) Un apasionante debate que atraviesa todo el siglo XX en el teatro, y que interesa particularmente al psicoanálisis en algunos de sus hilos, y que podríamos rastrear en tesis como las de Lee Strasberg, tan ligado al famoso Actors Studio, por un lado y en "la vereda opuesta" en una larguísima serie de directores, que ahora apenas esbozo con esta arbitraria serie polaco-argentina: Grotowsky-Kantor-Bartís- Daniel Veronese.

(3) Este par "goza"/"oigo" tiene su fuente en el juego de palabras que el francés le servía en bandeja a Lacan: en esa lengua "goza" y "oigo" son homofónicos, es decir: se presentan en espejo. De hecho en la película citada Keating se las dice a sus alumnos frente a una vitrina que claramente toma el valor de espejo para ellos, acompañada de una expresión que es la clave de la posición de Keating: "ahora están fertilizando narcisos".

(4) "Carpe diem quam minimum credula postero" ("aprovecha el día, no des más que mínimo crédito al mañana"). Es interesante decir que el "carpe diem" se encuentra citado en cierto poema que muchos atribuyen erróneamente a Walt Whitman, el poeta preferido del profesor Keating, el mismo que es utilizado en una escena donde Keating aplica el mismo método de Thomas con Nina, para extraer el potencial poético de un alumno "reprimido" (Ethan Hawke). Cabe decir, porque importa a lo que estamos trabajando, que Whitman sí, en cambio, escribió el poema "Canto de mí mismo".

(5) Estas dos expresiones están extraídas de la clase del 22/3/61 del seminario VIII. Cabe decir que en esa reunión Lacan hace una precisión valiosa respecto de su famosa frase "amar es dar lo que no se tiene": lo que no se tiene es la disposición del acto en el momento en que se revela el deseo, ese "bullimiento", esa extimidad que, por ejemplo, irrumpe en Juanito.

(6) "... la ambigüedad de los nombres que les son conferidos por el poeta (Paul Claudel) están ahí para indicarnos que es legítimo interpretarlos como momentos de la incidencia de lo simbólico sobre la carne misma. La palabra comienza por una S (con c, "cygne" es "cisne" en francés") y eso es como una invitación a reconocer allí un signo" ("signe" es signo en francés). Clase 21 del seminario VIII.

(7)
Ver la referencia a los criptogramas que justificara nuestro pasaje por el comediante Aristófanes en "El banquete" en los post 1 y 2 de esta serie. Ahora propongo hacer resonar este otro hilo: el que va de Diotima a la tragedia de Sygne y Pensée de
Coûfontaine.

(8) Apellido que contiene el "cou", cuello, y "fontaine", "fuente", que en la historia de Claudel produce, más allá del cuello del cisne, una resonancia de la guillotina como fuente de sangre en la historia francesa.

(9) A partir de aquí las citas, como siempre en otro color y entrecomilladas, pertenecen a la clase del 25/1/61 del seminario VIII de Lacan, "La transferencia, en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas ". Como ya está dicho, el texto ha sido establecido por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA, tras el diálogo sostenido con otras fuentes críticas de la versión establecida por Jacques Alain Miller y publicada por Paidós.






sábado, 22 de octubre de 2011





Relacionado con la serie
sobre el seminario IX de Lacan

"LA IDENTIFICACIÓN"

Al calor de
lo que hacen con lo que dicen
ciertas ediciones de imágenes



NO ES LA PRIMERA COMUNIÓN


Algunas formas de tratar la muerte de Khadafi han reeditado un hecho de discurso: los mensajes que se escriben con el cuerpo de ciertos muertos.

Soy de los que piensan que el psicoanálisis se esteriliza cuando pretende explicar lo que sucede en un consultorio. Cuando el psicoanálisis explica, tira por la borda su chance de curar. Y ése es un riesgo al que siempre estamos expuestos en la práctica cotidiana (doy fe). ¡Qué decir entonces del psicoanálisis aplicado!... Aplicado a explicar hechos que suceden fuera del consultorio, el psicoanálisis se vuelve absurdo...

Lejos de eso, asomarse a ciertos hechos de discurso, por ejemplo: en el arte o en los medios de comunicación, es una invitación a pensar en las ocasiones en que producen efectos en uno, es decir cuando lo escrito se vuelve una carta destinada a uno (1)... Así, sin esperar dirimir las intencionalidades del que me lo dirige (de todos modos siempre es más interesante lo que es hecho más allá de la intención...) me importa preguntarme: ¿qué de ese discurso me detiene a escucharlo?, ¿qué en él me provoca este efecto?, ¿qué es lo que el que me habla, acaso, esté haciendo con lo que dice?...

Entonces: el mensaje escrito con ciertos cuerpos. Aquí propongo una combinatoria posible para dialogar con algunas escrituras sostenidas en la imagen del último Khadafi:

"Totem y Tabú"
de Freud (1913),
"Vigilar y castigar"
de Foucault (1975)
y un personaje, Kurtz, creado por Conrad en "El corazón de las tinieblas" (1899-1902) y retomado por Coppola a través del cuerpo de Marlon Brando en "Apocalypse now" (1979)...

Para empezar entonces, clic en el señor Kurtz, vuelto coronel en aquella película...




TOTEM Y COMUNIÓN

"Representémonos la escena de aquel banquete totémico, dotándola además de algunos rasgos probables que no pudieron apreciar hasta ahora. El clan, en ocasiones solemnes, mata cruelmente y devora crudo a su animal totémico, su sangre, su carne y sus huesos; los miembros del linaje se han disfrazado asemejándose al tótem, imitan sus gritos y movimientos como si quisieran destacar la identidad entre él y ellos. Ahí actúa la conciencia de que ejecutan una acción prohibida al individuo y sólo legítima con la anticipación de todos; por otra parte ninguno tiene permitido excluirse de la matanza y del banquete".

("Totem y tabú", apartado 5 del capítulo "El retorno del totemismo en la infancia", de Sigmund Freud, 1913)




¿HABRÁ QUE TIRAR "VIGILAR Y CASTIGAR" POR CADUCO?...


"Por lo que toca a la justicia penal, una nueva era. Entre tantas modificaciones señalaré una: la desaparición de los suplicios. Existe hoy cierta inclinación a desdeñarla: quiza, en su época, dio lugar a demasiadas declamaciones (...)
(...) desde el siglo XIX (...) unos castigos menos inmediatamente físicos, cierta discreción en el arte de hacer sufrir, un juego de dolores más sutiles, más silenciosos, y despojados de su fasto visible, ¿merece todo esto que se le conceda una consideración particular, cuando no es, sin duda, otra cosa que el efecto de reordenaciones más profundas?. Y sin embargo tenemos un hecho: en unas cuantas décadas, ha desaparecido el cuerpo supliciado, descuartizado, amputado, marcado simbólicamente en el rostro o en el hombro, expuesto vivo o muerto, ofrecido en espectáculo. Ha desaparecido el cuerpo como blanco mayor de la represión penal"

("Vigilar y castigar", en capítulo "Suplicio": "El cuerpo de los condenados", de Michel Foucault, 1975)


Lic Guillermo Cabado


(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)


(1) Ése por ejemplo es el valor que me parece interesante darle a lo que dice Freud en el pasaje citado : "ninguno tiene permitido excluirse de la matanza y del banquete". Cuando el mensaje escrito con el cuerpo de un muerto produce ese efecto en su oyente o lector... entonces "Totem y tabú" acaso tiene algo para decirnos. Cuando no, como el agua que no se ha de beber, el texto seguirá corriendo por el cauce; nunca se sabe cuando pueda volverse un mensaje para alguien.

.

miércoles, 12 de octubre de 2011


LA CULPA DE LOS HIJOS:

UN VIDEO QUE SE LAS TRAE


(a partir de una invitación recibida

del programa de radio "EL PUNTO DE FUGA"

sobre la cuestión de LA VEJEZ Y LA FAMILIA...)


* Hallé en el muro de Facebook del programa esta escena:



* Pensé entonces en este relato que cierta vez escuché, con origen, aparentemente, en el Talmud (no lo he verificado). Creo que funciona como un suplemento al video. Lejos de dar una solución moral a la cuestión, que en cada sujeto tiene sus propios tonos y colores, en el entre-dos definido por video y relato, resuena una pregunta que atraviesa tantos psicoanálisis:

"¿alguna vez se saldan las cuentas del alma?":



Un padre pájaro tiene que cruzar a sus tres pichones de una a otra orilla del río.

Toma con su pico al primero de ellos; cuando lo está cruzando, sobrevolando el furioso cauce de agua, le pregunta al pichón: "hijo, ¿el día de mañana harías esto por mí?". El pichón responde que sí. El padre entonces deja caer a su hijo al río.

Retorna a buscar al segundo de los pichones. El mismo circuito y la misma pregunta a mitad del camino: "hijo, ¿el día de mañana harías lo mismo por mí?". El pichón responde que sí y el padre, otra vez, deja caer a su cría al agua.

Va entonces en busca del último de los pichones. Se dan las mismas circunstancias: a mitad de camino le hace idéntica pregunta que a los otros dos: "¿harías lo mismo por mí el día de mañana?". Pero el pichón le responde: "papá, por vos no; pero por mis hijos sí". Entonces el padre termina de cruzarlo y lo deja, sano y salvo, en la otra vera del río.



Lic Guillermo Cabado


EL PUNTO DE FUGA" se transmite los sábados a las 16hs

por FM 90.0:

http://www.antena91.com.ar


domingo, 2 de octubre de 2011


Presentación en el 39no CONGRESO DE MEDICINA RESPIRATORIA

Conferencia sobre aportes del psicoanálisis al neumonólogo en cesación


A veces la relación médico-paciente
comienza a girar en redondo,
es cuando algo se invierte de un modo imperceptible...


"¿QUÉ HACER A LA HORA DEL 'dejate curar'?"

(disertante: Lic Guillermo Cabado)



Martes 11 de octubre, 10 hs en el hotel Hilton


(si el subtitulado no se visualiza completo,
dar clic en la parte superior de la pantalla donde dice "Las horas")




(escena de "Las horas"; Nicole Kidman interpretando a Virginia Woolf)


Página oficial del Congreso (clic aquí)



jueves, 8 de septiembre de 2011




Apuntes de viaje
a través del
seminario IX de Lacan


"LA IDENTIFICACIÓN"


- 5 -


ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)




I - d,
LA PELÍCULA "CISNE NEGRO" Y LA IDENTIFICACIÓN:
NATALIE PORTMAN SE LAS VE OSCURAS







"¡Nina, no podés salir de noche!, ¡estás por estrenar el "Lago de los cisnes"! "

(la madre controla todas las acciones de su hija Nina, esa
"autoexigente" bailarina que ha sido elegida para el papel principal de la obra de Tchaikovsky.
Pel
ícula: "Cisne negro")


"Hay que elegir. No debe pensarse que el superyó es el lobo feroz y después meditar para ver si este superyó severo no habría nacido por la identificación con no sé qué persona. No es así como hay que plantear las cuestiones.
Es como las personas que les dicen que si fulano es religioso, es porque su abuelo lo era. Para mí eso no basta. Aún si se tiene un abuelo religioso, quizás uno pueda darse cuenta de que es una boludez, ¿no?.
Haría falta pese a todo distinguir la dirección propia de la identificación. Haría falta saber si la identificación en el análisis es el objetivo o el obstáculo"

(J. Lacan, siete años después del seminario IX,
en la clase 5/2/69 de su seminario XVI, pag 154 ed. Paidós)





Después de sus menciones al seminario sobre la transferencia, Lacan se mete explícitamente con la identificación pero aclara que no va a comenzar por "el sesgo en el que se suele pensar cuando se habla de ella: 'el otro a quien uno se identifica'".

No dice por qué no: ¿es por afán de originalidad o porque de internarnos por esa vía nos terminaríamos extraviando en la cuestión?. La segunda opción es más prometedora; por caso, ¿a dónde nos conduciría puntuar la serie de espejos humanos con los que se relaciona la primera bailarina, Nina Sayers (Natalie Portman), en "Cisne negro"?:


Nina se identifica con su mamá, ex bailarina; entonces "se pone superyoica"...




Se identifica con la ex primera bailarina de su ballet (Winona Ryder); entonces sueña con ocupar su puesto...




Se identifica con su compañera/competidora por el papel del cisne negro; entonces abandona su disciplina rigurosa en una negra noche de sexo, droga y rock and roll...




Se identifica con el papel que finalmente le confían; entonces repite la historia del cisne...




La misma pregunta dirigida a "Cisne negro" cabe para cuando escuchamos el relato de un paciente: ¿a dónde nos lleva
hacernos una película que identifique sus conductas con tal o cual persona citada en su relato?...

Después de decir por dónde no ha de entrarle al asunto, agrega Lacan: "más bien voy a poner el acento sobre lo que, en la identificación, se postula inmediatamente como
hacer idéntico...". Mi subrayado ubica el punto donde él hace foco respecto de la operación de identificación: en un hacer. Un hacer que está "fundado en la noción de lo mismo, e incluso: de lo mismo a lo mismo...".

No es casual que tras cartón él proponga abordar la temática "en el nivel de una experiencia de palabra". No lo explicita, pero cabe recordar que esa experiencia de palabra no consiste en describir hechos de la vida (al modo en que alguien puede contar una película que vio hace unos días). Consiste en ocuparse de lo que se hace con lo que se dice.



"Ese vacío que ya no sé si es mío o de alguien"

Después de ubicar una suerte de espejo oculto en la etimología del término francés "meme" ("mismo") (2), Lacan retorna al latín metipsissimum del que ya se había ocupado en el seminario VII cuando dijera:
"lo más yo mismo de mí mismo, lo que está en el núcleo de mí mismo y más allá de mí (...) Ese interior, ese vacío que ya no sé si es mío o de alguien, es lo que sirve en francés para designar la noción de lo mismo..." (los subrayados siguen siendo agregados míos) (3).

Es un planteo que, enfrentados a lo que "Cisne negro" nos da a ver y oir de Nina,
podríamos articular de esta forma, sirviéndonos de una ecuación que Lacan deslizara un momento antes en una referencia a Russell y Wittgenstein (4):

"muy bien, Nina se identifica con la madre (es decir: a es como b)... Pero antes de establecer esa relación conviene preguntarnos:
¿estamos seguros de qué decimos cuando decimos
"a", cuando decimos "Nina"?... En otros términos, y antes de poner a ese a en relación con b:
¿a es
a?, ¿a... es lo mismo que a?.




¿Cuál sino esa pregunta es la que nos empezamos a hacer como espectadores, puestos en el punto de vista de Nina, cuando comienzan a suceder "cosas extrañas" en la película?: ¿Nina tiene sexo con su compañera o es una alucinación de ella?. ¿Nina asesina o es una alucinación?. ¿Y ese cuerpo que empieza a no responder al "orden anatómico", qué es?.


(trastornos en el espejo de Nina)


La pregunta, persistente y muda, que parece resonar en el personaje interpretado por Natalie Portman es: "¿quién soy Yo?".

Una pregunta que si el discurso de la película hace resonar no es más que para domesticarla a través de una tesis de fondo que se patentiza en el desenlace del relato: "el mundo tiene un orden y en él Nina es psicótica... ¡sólo alguien que es psicótico podría poner en duda que
a es a!" (5).

Precisamente en la clase que nos ocupa, tras sus comentarios sobre el "moi meme" ("yo mismo") Lacan apunta la vinculación que hay
en ciertas lenguas entre la "mismidad" y el ser (por caso: el self en el inglés). La mesa entonces está servida para que introduzca a uno de sus interlocutores en este seminario IX: "el hecho de que sea en francés, quiero decir: en Descartes, que haya podido pensarse el ser como inherente al sujeto". Con "sujeto" la cuestión del pensamiento queda planteada. Y con ella la necesidad de revisar qué conviene entender por pensamiento en psicoanálisis




Ha aparecido en el seminario de Lacan el "pienso, entonces soy" de Descartes. Por allí intentaremos seguir la próxima, aún dialogando con "Cisne negro", en particular con cierta intervención de Thomas, el director del ballet, sobre Nina. En esa intervención acaso podamos hacer resonar este juego de palabras que Lacan produjera años después, durante su seminario XVI:


"Si hubiera un campo concebible donde funcionara la unión sexual, donde la cosa pareciera andar (en el animal)... sólo se trataría del signo. 'Hazme cisne', como decía Leda a uno de ellos" ("Fais-moi cygne": literalmente "hazme cisne" es también por homofonía "hazme signo") (6)



Hasta el nro 6 de esta serie, entonces


Lic Guillermo Cabado


(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)



(1) Estos apuntes y apostillas van precipitándose al calor de la revisita, varios años después de haber ingresado a él con la guía de Mirta Balma, que desde el 2010 realizo de este seminario IX en el marco de un grupo de trabajo en el que nos hemos convocado con mis colegas Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi. Entre clínica, arte y producciones de nuestra cultura actual, estos apuntes no son sin los intercambios con mis colegas.
Por otra parte: todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA

(2) Un recorrido etimológico desde el "idem" latino, pasando por el sufijo "em" y desembocando en la duplicación del mismo en el "meme" francés ("mismo"). Este tipo de análisis se irán sucediendo en el seminario IX.

(3)
Clase del 30/3/60, pág 239 de ed. Paidós. En este punto de la clase que estamos puntuando Lacan ha puesto popa hacia una cuestión que no sólo ya había trabajado en el seminario VII sobre el moi-méme (yo mismo) y que entonces enlazara con el problema del mandamiento "ama a tu prójimo como a tí mismo", sino también abordado en las palabras con que cerrara su seminario VIII : ""Amarás a tu prójimo como a tí mismo" (...) es un ideal filosófico. Esto quiere decir, a propósito de cualquiera: plantear la perfecta destructividad del deseo. A propósito de cualquiera, ustedes (psicoanalistas) pueden hacer la experiencia de saber hasta dónde se atreverán a llegar interogando a un ser - con el riesgo, para ustedes mismos de desaparecer" (clase del 28/6/61, en la versión de Ricardo Rodríguez Ponte)

(4) Cito: "pero no es menos cierto que si Russell puede dar en sus Principios Matemáticos un valor a la ecuación, a la puesta en igualdad de "A=A", tal otro, Wittgenstein, se opondrá a ello".

(5) A la hora de abordar el problema de la significación de lo que nos rodea, muy diferente es la posición de otros discursos cinematográficos. Por citar sólo un ejemplo de un año antes de la película de Aranofsky que aquí nos ha servido de soporte: Alain Resnais y su "Les herbes folles".

(6) Clase del 5/3/69, pag. 196 de ed. Paidós. Las referencias al seminario XVI, "De un Otro al otro", nos indican que en el mismo Lacan revisita ciertos tópicos que abordara en el seminario IX por el que estamos viajando.


miércoles, 7 de septiembre de 2011




miércoles, 10 de agosto de 2011





"¿QUIÉN APRENDIÓ EN PSICOANÁLISIS A TRATAR BIEN A SU MUJER?"


(breve canto a lo incurable)




"Es verdad en lo que atañe a este saber analítico, que no es un saber respecto de lo que parece, respecto de eso por lo que se lo tomaría si (con el pretexto de que enunció la relación original, radical, de la función del saber en relación con la sexualidad) nos precipitáramos demasido rápido a deducir de ello que es un saber sobre lo sexual. No es en absoluto así. El psicoanálisis no es un saber sobre lo sexual. ¿Quién aprendió en el psicoanálisis a tratar bien a su mujer? (...) Nos gusta creer que al final del análisis se aclaran las vías que le impedían al hombre al que se dirige esta mujer hacer bien las cosas"

(Jacques Lacan, su seminario 16, "De un Otro al otro", reunión del 5/3/69)


(el destaque de la palabra "bien" es una intrusión de mi parte; quien se adentre en la clase verá el equívoco que se encierra en ella:

lejos de las garantías,

y de la necesidad de hacer coincidir lo que se desea con los ideales.

Cerca de lo incurable.

Lo incurable que resulta de que siempre es inexplicable que, lo que sea, responda al deseo...)



"Pero entonces, ¿de qué desean ustedes curar al sujeto?. No hay duda de que esto es absolutamente inherente a nuestra experiencia, a nuestra vía, a nuestra inspiración - curarlo de las ilusiones que lo retienen en la vía de su deseo (...) Y después de todo, esas ilusiones, aún cuando no entrañasen en sí mismas nada respetable, es todavía necesario que el sujeto quiera abandonarlas. ¿El límite de la resistencia es aquí meramente individual?"

(Jacques Lacan, su seminario 7, "La ética del psicoanálisis", reunión del 11/5/60)



(la foto es detalle de una obra de Motohiko Odani)