sábado, 14 de junio de 2014



NOTA CON LA AGENCIA TELAM
(diálogo con Marta Gordillo)



De tu consulta precipito esta pregunta: ¿cómo ser padre en esta época que demanda de él cosas diferentes a las que le pedía en otra época?

La pregunta incluye una generalización que puede complicar cuando se trata de hablar a cada padre en particular. Aún así juguemos el juego:

* La época demanda (de modo implícito o explícito): 
- "ahora que las mujeres están mucho más diversificadas en sus tareas se requiere más de la presencia física del papá en los tiempos del bebé ", "ahora que está mucho más instalado que los hombres pueden/deben ser más tiernos, se espera del papá (incluso él mismo lo espera de sí) tener otro contacto físico con el bebé a la hora de los pañales, el llanto nocturno, quedarse a cuidarlos, etc, etc"
- "ahora que los adolescentes son... (aquí va todo el rosario de cosas que sabemos: las salidas nocturnas, el consumo potencial de alcohol, la ciberépoca, etc), se requiere del padre una presencia clara que ayude a los chicos a que no se los lleve la ola del 'todos mis amigos lo hacen, ¿porque yo no?"
- "ahora que dejó de estar instalado el 'domingo comemos con los viejos', los padres de hijos que a su vez ya son padres, necesitan ver cómo estimular los encuentros familiares, cómo ayudar a hijos tan ocupados, cómo recibir de ellos lo que esperan, etc..."

Lejos de dar tips para padres de cómo responder a éstas y otras tantas demandas de época, lo que como psicoanalista voy a plantear aquí son 3 cuestiones que están antes de cualquier sugerencia puntual que se pueda hacer a un papá ante una consulta (aseguro que sin estos 3 ejes cualquier recomendación es totalmente estéril):

- A la actitud de un padre hacia un hijo siempre le convino, le conviene y le convendrán estos 3 ejes:

1) la posibilidad de que el padre soporte la diferencia que inevitablemente habrá entre lo que puede hacer y lo que se espera que haga (incluso lo que él mismo espera de sí mismo). Poder soportar esto le dará más chances de no quedar atrapado en la impotencia)

2) La posibilidad de que el padre soporte la diferencia que inevitablemente habrá entre lo que él espera de un hijo y lo que del hijo vendrá (a cualquier edad de éste). Poder soportar esto, vérselas con esto de un modo reflexivo, soportando la herida narcisística que esto puede acarrear, es lo único que le dará chances de conectar con la puerta que el hijo cada vez le abra para comunicarse (a veces un papá pretende hablar del "estudio que anda mal" pero resulta que el hijo sólo está disponible a hablar de fútbol, si el padre no se pone ansioso es más factible que en algún momento el mismo hijo pase a otros temas)

3) La posibilidad de no quedar atrapado en un clisé que incluso muchos psicoanalistas avalan: la creencia de que hay continuidad entre lo que un padre hace y lo que luego le pasará emocionalmente a un hijo ("señor papá, si usted no le pone límites, luego su hijo..."). Esta afirmación tajante no habilita a creer que da todo lo mismo, pero en tanto nadie sabe de antemano que habrá de tomar un hijo de lo que un padre hace, lo mejor que puede hacer un papá es concentrarse en mantener la conexión con lo que siente que él puede ofrecer

Saludos

Guillermo Cabado

AQUÍ LA NOTA QUE SALIÓ FINALMENTE PUBLICADA, 
CON LA INEVITABLE EDICIÓN QUEDARON COMO AFIRMACIONES MÍAS ALGUNAS EVOCACIONES QUE HICE DE LO QUE "SE DICE " EN ESTA ÉPOCA. 
DE TODOS MODOS LO PRINCIPAL DE MI POSICIÓN ESTÁ INCLUIDO EN LA NOTA.
CLIC EN LA IMAGEN:

http://www.telam.com.ar/notas/201406/67228-la-paternidad-actual-es-mas-afectiva-comprometida-y-diversa.html


  

miércoles, 4 de junio de 2014



"VENDO HUMO
(su pregunta no molesta)"

Capítulo escrito para el libro  
"ADICCIONES. UNA MIRADA PSICOANALÍTICA ACTUAL" (1)





PARA ACCEDER AL CAPÍTULO  COMPLETO DOS VÍAS:

- CLIC AQUÍ

- O CLIC EN LA PRIMERA PÁGINA DEL LIBRO AQUÍ EXHIBIDA:










(1) Recientemente publicado. En el mismo participaron además los colegas Gabriela Insúa, Pablo Melicchio, Norma Vallone, Juan Yaría, Alejandro del Carril, Georgina Cúneo, José Barrionuevo y Norma Píngaro (compiladora)

PARA ADQUIRIRLO, ESCRIBIR A
cpn_centro@yahoo.com.ar




jueves, 22 de mayo de 2014


ACTING OUT, PASAJE AL ACTO, ACTO.

Y TRANSFERENCIA

Parte I



Material de trabajo para el DITEC que coordino los martes
y
para la serie "Comentario de escritos"


Hay escritos a los que conviene volver: leerlos es cortarlos, cortarlos es un modo de interrogarlos. Y en la pregunta está la ganancia. El capítulo 9 de "Letra por letra" de Jean Allouch es uno de ellos: "El engarzamiento de la transferencia". 

Hay una equivalencia entre la transferencia y el acting out (1) (lo cual no los convierte a los dos asuntos en la misma "cosa").

Para trazar esta equivalencia, leída por Lacan en los planteos de Freud, es necesario primero ubicar la distinción que aquél propusiera entre acting out y pasaje al acto.

"Acting out y pasaje al acto tienen que ver con un borde" (ésta es la regla que aquí nos damos: cada cita en este color pertenece al capítulo referido, lo demás va a cuenta y riesgo de mi lectura). 

Ese borde es precisable por esta vía: acting out y pasaje al acto representan un "pasar el límite (extralimitarse)". Aquí intervengo: ¿cómo decidir en el discurso de un paciente que allí está en juego un extralimitarse?. Descartemos el camino en el que con más facilidad podría caerse: lo decidiría el analista según sus criterios de lo que está en caja y lo que se sale de ella. Sostengamos la pregunta entonces, pero más despejada.


Agrega rápido Allouch que ese franqueamiento se produce "en silencio". Y no define enseguida qué sería ese silencio, pero lo acota: es lo contrario al síntoma fóbico (2) y al aserto que produce el prisionero para ganar su libertad en aquel juego de los 3 tiempos lógicos (3). Y es esta última referencia la que sirve para que agregue algo más: ese franqueamiento "carece singularemente de pre-caución". Vuelvo a meter cuchara: sea lo que sea ese extralimitarse, ello no habrá estado precedido por una búsqueda de "garantía o protección prestada por alguien" (el diccionario de la RAE ayuda...).

Pues bien: ¿qué es lo que habría de garantizarse?. La alusión al sofisma de los presos nos permite responder aunque Allouch no lo explicite: la verdad sobre la significación que se produce en el decir.

Y entonces Allouch trae al Hamlet que lee Lacan: "'No hablará, así que lo voy a seguir'". Es lo que les dice el príncipe danés a Horacio y Marcelo ante ese fantasma que en la cuarta escena del primer acto le indica con un gesto que lo siga, aparentemente para decirle algo (creo conveniente acotar que en inglés el "it" en vez del "he will not speak" indica los problemas para antropologizar a eso que se mantiene en silencio y la obra llama "ghost", "espectro"). 

Y entonces ahora sí sabemos que "ese silencio es el concomitante al franqueamiento" (esto es: ambos aparecen conjuntamente). Pero aquí necesitamos preguntarle a este pasaje: de acuerdo, ¿pero cómo se relacionan ambos?.

No sin antes recordar que cuando hablamos de un extralimitarse....está descartada la vía psicológica (ésa que alegremente nos hace analogar acting out con ideas como "los adolescentes son impulsivos por eso hay tanto acting en la adolescencia"), podemos empezar a respondernos la última interrogación con sólo deducir que, sea lo que sea ese franqueamiento, el mismo no es sin un "algo me llama pero... no me hablará". 

Se impone enseguida otra pregunta: ¿qué implica que algo te demande y a la vez no te diga qué espera de vos?... Acaso sea el interrogante que nos conduzca a entender el resorte de ese "extralimitarse".


Sigamos con Shakespeare en la lectura de Lacan leída por Allouch: Marcelo y Horacio "forman una barrera con sus espadas y sus cuerpos. Más allá de ese límite el espectro se aleja ya, llamando a Hamlet; el tiempo apremia". Y sí, ese fantasma no tiene más duración que la de la oscuridad de la noche que ya se termina. "Oscuridad, ausencia de testigo: se trata de convertir en un conjurado a su hijo. Ni el consejo ni la fuerza de la amistad llegan a constituir una barrera. Pasando allí el límite, Hamlet sacrifica, sin interrogarse, su bienestar y su vida a lo que él considera que es su destino" (4).

Entonces en el texto se agrega una acotación clave para ubicar qué es este silencio propio del extralimitarse: sin dudas Hamlet propone "'delante de ustedes no dirá nada; es por eso que yo iré, a pesar de vosotros, a un lugar apartado con él'. Sin embargo Hamlet no dice 'lo seguiré a fin de escucharlo hablarme' sino, realmente, 'él no hablará'". 

Hay bastante tela para cortar a partir de ese detalle. Vale entonces un siguiente post. 

Hasta entonces

Guillermo Cabado

(las citas pertenecen a las páginas 227 a 229 del capítulo referido)



(1) Habrá que decir que el término "acting out" es introducido en la traducción que Strachey hace de la obra de Freud en el momento de buscar traducir el término alemán "agieren". La expresión inglesa fue extraída de la teorización del psicodrama producida por Jacob Moreno en 1928 y alude a la necesidad de "actuar la situación, de estructurar un episodio; 'actuarlo' quiere decir 'vivirlo', estructurarlo más acabadamente de lo que la vida fuera del grupo permite hacerlo" ("Palabras de Jacob Levy Moreno" de Rosa Cukier)

(2) Mucho antes nos ha hablado del pequeño Hans que Lacan leyera en Freud, aquél que recordaba que la tontería le vino aquella vez que escuchara a sus amiguitos decir "¡es a causa/carro del caballo!"("wegen dem pferd!" tenía su equivocidad en alemán) y al aserto que produce el prisionero para ganar la libertad

(3) Aquí en juego "El aserto de certidumbre anticipada" de Lacan. Al respecto puede consultarse en este blog: http://rumorosa.blogspot.com.ar/2010/03/el-infierno-les-convido-este-pequeno.html

(4) Subrayo el "sin interrogarse" y agrego que Allouch apunta bien: es "el gesto mismo" de no dar cabida a sus compañeros lo que "hace ocurrir ese destino". Es una adecuada puesta en juego de aquella afirmación del Lacan del seminario sobre la carta robada: "toda carta llega a destino". Es carta/letra gracias a ese gesto que le da destino. ¿Y antes de ese gesto?. No hay antes, más que el que postulamos retroactivamente.

miércoles, 21 de mayo de 2014


ACTING OUT, PASAJE AL ACTO, ACTO.

Y TRANSFERENCIA

Parte II



Para leer la primera parte de esta serie, clic aquí

Material de trabajo para el DITEC que coordino los martes
y
para la serie "Comentario de escritos"



Retomo el inicio del primer capítulo de esta serie: acting out y pasaje al acto representan un "pasar el límite (extralimitarse)" (recordemos que cada vez que aparezca este color se trata de un fragmento extraído del capítulo ya citado de "Letra por letra") (1). Y enseguida propusimos esta pregunta para empezar a andar el camino: ¿cómo decidir en el discurso de un paciente que allí está en juego un extralimitarse?. 

Saltamos ahora al final del primer capítulo de esta serie: Hamlet es llamado por el espectro de su padre pero no le dice qué quiere de él, entonces le asegura a sus compañeros: "Él ("eso") no hablará". Allouch agrega, y con ello vemos reaparecer el problema del "pasar el límite": "ya su frase ha franqueado lo que lo separa (a Hamlet) del lugar desde donde lo llama el espectro...". 

Eso basta para localizar que el límite no es un asunto de psicología ("dime de qué conducta se trata y te diré si es un acting out o un pasaje al acto"). El límite es el silencio de una demanda que no termina de explicitarse. 

(...¿puede escucharse resonar aquí la D de la fórmula lacaniana, $ <> D, de la pulsión que Freud llamó "silenciosa"?) (2)


Entonces pasar el límite es pasar el límite que el silencio configura. Y el silencio es el que se constituye cuando el hablante de turno se plantea, aún sin saberlo: "Eso debería decirme qué quiere de mí... y sin embargo, a pesar de las apariencias, no lo hace". 

Conviene entonces completar la frase de Allouch sobre ese extralimitarse: "... y es respuesta anticipada a lo que como demanda no ha sido formulado aún". 


Meto la cuchara aquí: esa respuesta anticipada no es un imperativo inyectado por el padre, sino una versión que va hacia el padre (evoco con esto el juego de palabras en francés del seminario XXIII de Lacan) (3). 

Y franquear ese silencio es obturar, con la respuesta anticipada, esa inminencia de una revelación que no se produce (4)




Pero hay algo más en este caso: esta obturación sucede gracias a no interrogar a la silenciosa demanda. En el análisis que Lacan realizara sobre la obra de Shakespeare en su seminario X ("La angustia") no se le escapa que es muy difícil pensar en el rey asesinado como un salame engañado cual colegial por su pérfido hermano Claudio. Allouch se suma: "¿acaso evocaremos la figura de un rey incapaz de gobernar? (....) Lo importante es que Hamlet no se plantea la pregunta ni tampoco se la plantea al espectro"

Otra vez voy a meter cuchara en el pote: conviene recordar que en la lengua en la que hablaba Lacan "demanda" tiene la connotación no solamente de "pedir" sino también de "preguntar". Digamos entonces que, así las cosas, el pedir duplica el pedido: además de la solicitud explícita, "vení", hay otra implícita: "dándome lo que te pido, ¿estás dándome una prueba de amor?"...

¿Pero acaso ha dicho eso el espectro del padre?... 


Ahora sí creo que tendrá su alcance el siguiente parafraseo que hace Allouch de la posición de Hamlet ante la demanda silenciosa de su padre: "...'tú no hablarás y por eso mismo te seguiré; comprueba que éstas no son vanas palabras de mi parte, puesto que ante ese primer llamado que me diriges, desecho toda preocupación por la prudencia para ponerme a tu servicio en lo sucesivo'..." (vemos reaparecer lo que en la primera parte de este desarrollo ubicáramos: tanto acting-out como pasaje al acto carecen de pre-caución... esto es: aquí esta carencia es carencia de interrogación). 

Conviene volver a plantar la pica: aquí, dar una prueba de amor, ¿no es el modo de evitar vérselas con el enigma del silencio?. Enigma, en definitiva, respecto del deseo de ese padre. Enigma del deseo irreductible por la vía de cualquier explicación sobre el anhelo del ex-rey (la que, por caso, podría ser: "padre - víctima de un turro -  busca venganza a través de su progenie). 

Como sea, el silencio es franqueado y a partir de ese instante "Hamlet está subido en la escena paterna".  La lucha del rey muerto (5) pasa a ser la del hijo, sin necesidad de preguntas.


Hamlet no interroga, y el espectro pasa a ser espectador junto con los espectadores de la obra: "una vez sellada la complicidad del padre con el hijo, la imagen del espectro desaparece de la escena. Se produce entonces algo así como un recubrimiento: la escena, contemplada por los espectadores, deviene escena paterna".

Pero, vaya detalle, tampoco el espectador interroga al actuador, todo lo que cuenta es que realice su acción.

Aquí estará la clave para entender por qué el acting out será para Lacan una transferencia sin análisis. 

Por allí continuaremos en nuestra tercer entrega. 

Guillermo Cabado

(las citas pertenecen a las páginas 229 a 230 del libro referido)


(en tren de "meter la cuchara": ¿por qué no intervenir aquí con el detalle de esa aparición que configura la anamorfosis del cuadro "Los embajadores" de Holbein que Lacan trabajara, ocupado de otras cuestiones, en su seminario XI?)



(1) Capítulo 9 del libro citado: "El engarzamiento de la transferencia" (Jean Allouch)

(2) Más aún: ¿puede entreverse que con la lectura de Lacan el silencio de la pulsión no se soporta en el famoso "silencio de los órganos" con el que el saber médico ha definido alguna vez a la salud?

(3) "es también el Padre, en tanto que perversión no quiere decir sino versión hacia el padre" (el juego de palabras en francés se esclarece así: "père-version" articula "le père"/"el padre", "vers"/"hacia" y "version"). Seminario XXIII de Lacan, clase del 18/11/75.

(4) aquí es Borges el que habla: "La música, los estados de la felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético" ("La muralla y los libros" en "Otras Inquisiciones") 

(5) Una muerte que parece requerir una segunda... ¿cómo decidiremos aquí si la segunda es la que podría proveer la venganza que a partir de ahora ganará la escena o aquélla segunda que impone la idea lacaniana del "entre dos muertes" (aquélla que nos recuerda que la mortificación simbólica que se produce con cualquier interpretación no es sin un resto indecible que invita a una nueva mortificación)?


miércoles, 7 de mayo de 2014


Una película imperdible
aquí pueden verla completa:




Ella va en busca de un psicoanalista.
Pero se equivoca de puerta y la atiende un contador público.

Ella no se da cuenta de
que lo tomó por otro.

Él no se da cuenta de 
por qué no está intentando sacarla de su error. 

Y comienza la primera entrevista. 
Y la segunda. 
Y la tercera...

"CONFIDENCIAS MUY ÍNTIMAS"
de Patrice Leconte



En "LACAN CON CINE" 
(historias para razonar a Lacan)

tomaremos algunas escenas 
para "ver en funcionamiento"
al esquema L (o "Lambda") de Lacan
 
Este sábado 14/6 a las 18hs


Coordina: Lic Guillermo Cabado

Informes:  
  

PRÓXIMOS ENCUENTROS 
DE "LACAN CON CINE"
CLIC AQUÍ
  

jueves, 1 de mayo de 2014


SI VAS A TIRAR LOS PAÑUELOS 
QUE SE USAN EN TU CONSULTORIO,
NO TE OLVIDES DE QUE EN ELLOS 
VAN HISTORIAS MÁS QUE MOCOS

(bueno... igual habría que tirarlos, ¿no?)






¡FELIZ DÍA DEL TRABAJO, COLEGAS!


Guillermo Cabado


viernes, 25 de abril de 2014



UNA BREVE TRILOGÍA SOBRE EL AMOR
(3 perlitas tempranas,
desperdigadas en el seminario II de Lacan)

- El engaño del casamentero
- El espejismo amoroso
- La fidelidad


> HOY <

EL ENGAÑO DEL CASAMENTERO 
(a partir de la suerte de un "capo" de la televisión,
va un cuentito temprano de Lacan)



"Las cuentas del alma
no se acaban nunca de pagar"
(Rubén Blades)


Hace unos días escuché en la radio un comentario respecto del casamiento - separación - vuelta a juntarse - divorcio - y vuelta a juntarse (y vuelta a separarse) de un conocido señor del mundo televisivo, quien se quejaba de su mujer: "cuando vi lo que gastó con mi tarjeta de crédito me di cuenta de que ella sólo me quiere por mi dinero".

Al escuchar la risa nerviosa que la noticia produjo en los participantes del programa pensé que no podía descartar que la risa los tranquilizara ("¡qué cosas le suceden a estos personajes pintorescos!"). Recordé entonces este pasaje de uno de los primeros seminarios de Lacan:

"Consideren el más estúpido de los cuentos, el del señor que está en la panadería y pretende no tener que pagar nada. Primero tiende la mano y pide un pastel, devuelve este pastel y pide un vaso de licor, lo bebe, y cuando le dicen que pague el vaso de licor, responde:
- Yo di un pastel a cambio
- Pero tampoco pagó el pastel
- Pero es que no lo comí...

Hay intercambio, pero, ¿cómo pudo empezar?. Fue preciso que en determinado momento algo entrara en el círculo del intercambio. Era menester, pues, que el intercambio ya estuviese establecido. Es decir que, a fin de cuentas, siempre estamos pagando el vasito de licor con un pastel que no hemos pagado."



Lacan sostiene (1) que en ese cuentito si hay intercambio es porque lo que se intercambia no son objetos materiales (ésos que todos podemos describir y contabilizar: pastel, vasito de licor, etc.). El intercambio que le interesa a Lacan (ése donde se ponen en juego las cuentas del alma y el asuntito de la recipricidad) sucede en una "matrix" que está antes de cualquier pasamanos de objetos. Con esa Matrix empieza el intercambio y por eso nunca se trata de objetos materiales cuando intercambiamos objetos materiales (dinero por servicios, gato por liebre, hija por nietos a futuro, etc.). Pero sigue Lacan:

"Los cuentos de casamenteros, que son absolutamente sublimes, también divierten por esa razón.

 - Ésa que usted me presentó tiene una madre insoportable
- Oiga, ¡usted no se va a casar con la madre sino con la hija!...
- Pero no es muy bonita, ni demasiado joven
- Pues le será todavía más fiel
- Y además: no tiene mucho dinero
- ¡Pero usted quiere que tenga todas las cualidades!!

Y así sigue. El que casa, el casamentero, casa en otro plano y no en el de la realidad, ya que el plano del compromiso, del amor, nada tiene que ver con la realidad. Por definición, el casamentero, pagado para engañar, nunca puede caer en realidades grotescas".


Teniendo en cuenta que cuando habla del "plano de la realidad" y de la "realidad grotesca" habla de lo contrario a una realidad interferida por lo simbólico (donde una mujer no es una mujer sino lo que una mujer representa para alguien): ¿cuál es el engaño del casamentero?, ¿dar algo diferente de lo que parece ser?, ¿es eso todo el asunto?.

Valga como pregunta de entretenimiento para este fin de semana...

LIC GUILLERMO CABADO




















Para leer segunda parte de esta trilogía, clic aquí


(el pasaje arriba citado corresponde al final de la reunión del 19/5/55 del seminario de Lacan titulado "El Yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica")



(1) Aquí Lacan estaba volviendo a un asunto que había introducido por primera vez el 30/6/54: el don. Y con ello se estaba empezando a alejar de lo que había planteado en 1950 "la dialéctica freudiana que reveló la verdad del amor en el regalo excremencial del niño..." ("Intervención en el primer congreso mundial de psiquiatría"). Decir que ésa es la verdad del amor es sostener que amar es dar lo que se tiene. Pues bien, no sin la ayuda del potlach de Mauss y cierto asunto del caso Dora en relación con el padre de la paciente, Lacan terminará diciendo a partir del 23 de enero de 1957 que amar es dar lo que no se tiene. Subvirtiendo entonces la ilusión no sólo de la reciprocidad sino la del intercambio mismo. Basta haber vivido un poco para conocer esos pensamientos que pueden surgir en las relaciones amorosas: "yo le doy tanto... ¡¿y a cambio qué recibo?!". 

Las tres imágenes pertenecen a sendas obras de Adam Martinakis, Chiharu Shiota y Sun Yuan & Peng Yu. Todas halladas a través del sitio http://www.culturainquieta.com.