
jueves, 18 de febrero de 2010
GRUPO DE ESTUDIO

sábado, 13 de febrero de 2010
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Un cuento de navidad

Faltan seis horas para nochebuena y el regalo que pensó está por destruirle la cena.
Ella vendrá en un rato con su niño de cinco años.
Y él siempre se ha creído un heredero de Vincent Price: capaz de hacer la magia.
Aunque se hayan conocido a mediados de este año, no ha temido en insistir con una celebración de apenas tres.
Pero el regalo del niño se va apagando en el agua...
A pesar de las gotas curativas de azul de metileno.
Vuelve a cubrir la pecera redonda con el celofán rojo y el moño de primor.
Y algo más: su plato de maravilla no termina de suceder.
¿Alguien ha visto alguna vez jamás una comida azul?.
Una comida salada realmente azul.
Pues bien: esta noche él se ha empeñado en bajarles el cielo nocturno a la mesa.
La base es infalible: fideos negros.
Sobre ellos ha soñado esparcir una salsa azul,
mordida por pequeños trocitos de salmón con sus escamas plateadas en contrapunto.
Pero se ha excedido de confianza: una base neutra, la tinta renegrida de calamares, y el curacao azul logrando el tono exacto.
Y acertó.
Pero la felicidad del color se le muere de tan dulce.
Mira el reloj y se reprocha no haberlo ensayado antes.
¿Antes cuándo, si vivo corriendo y la puta que lo parió?.
Suena el timbre.
La ha empezado a querer tanto en todos estos meses.
Se resiste a que esta cena se reduzca a la ternura del fracaso.
Entonces Vincent Price lo ilumina:
en la repisa, aún resta medio frasco de azul de metileno.
viernes, 11 de diciembre de 2009
MORIS y HERZOG
(DE POR QUÉ EL CONOCIMIENTO ES SIEMPRE PARANOICO)
"Vuelvo al bosque, estoy contento de verdad"
(Moris)
lejos de patologizar el conocimiento,
conocemos con la convicción de que lo que nos rodea nos está dirigido,
hecho para que lo abordemos con nuestras entendederas
(y por lo tanto a la medida de ellas).
El conocimiento confía en que lo otro algo nos quiere decir.
reductible a nuestra imagen y semejanza.
Así la enjundia del conocimiento se extiende a todo lo que nos rodea.
Ayer me topé con este comentario del crítico Roger Koza acerca de "Grizzly man" de Herzog:
"Lo que me persigue es que en todas las caras de todos los osos que filmó Treadwell no veo ningún rastro de parentesco, ni entendimiento, ni piedad.
Sólo veo la abrumadora indiferencia de la Naturaleza".
Clic en el oso

NOTA: recomiendo con mucho placer la muestra de cine independiente que desde hace 6 años Roger Koza organiza a principios de enero en la bella La Cumbre, Córdoba. Para más información sobre la edición de este verano, pueden ingresar a su blog: http://ojosabiertos.wordpress.com/
(*) Para los lectores no argentinos: Moris es un cantautor que compusiera una canción emblemática, "El oso" (versionada entre otros por Fito Páez, años después).
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domingo, 1 de noviembre de 2009

Corría 1913 cuando Freud terminó de escribir "Totem y tabú".
A condición de que leamos en él el dibujo de una lógica y no un tratado antropológico, hay allí el guión del famoso culebrón desarrollado tras el partido entre Uruguay y Argentina por las eliminatorias para el mundial de fútbol de 2010 (1).
La lógica de un modo de relación entre personas.
No tengo modo de saber qué pasa por la cabeza de esa persona que es Diego Maradona. Jamás me ha dirigido la palabra para decirme "a mí me pasa que...". Ninguna psicología sobre él entonces.
El que sí me dirige la palabra es este relato multimedia (televisión, radio, diarios en sus diversos soportes) a través del cual me llegan las palabras de Diego y de tantos otros.
Quiero decir: poco importa saber cómo son los hechos más allá del relato; si éste es acaso fiel a ellos o los falsea. ¿Para qué?, si con lo que hemos estado dialogando uno y otro y otro más, durante estos días, es con ese tejido, ese entramado que aquí llamo "el relato".
Es entonces que se me impone esta pregunta: ¿de qué me habla?.
Pregunta no unívoca por cierto. A saber: ¿qué lo lleva a ese relato a buscarme? y/o, también, ¿qué de ese relato hace que yo me vuelva su oyente?.
¿Qué hay en ese relato que lo lleva a buscarme?
En él se me ha dicho que Maradona llegaba a la selección para "unificar el vestuario", lleno de megaestrellas casi teenagers que ya no le respondían a su técnico, Basile. Que la diferencia generacional entre ellos y "el Mister". Que la abrupta fama de la que ellos gozaban. Que sólo la figura de Maradona era capaz de producir ese efecto que hace que las miradas dispersas y singulares se unifiquen alrededor de un eje en común. Que la eficacia simbólica de la figura de Maradona ya había sido probado en el vestuario de los últimos Juegos olímpicos. Que en Pekín, Riquelme y Messi empezaron a hablarse, a sumar y no dividir.
Una vez más: me estoy centrando en el relato que nos habla. No me intereso por ir a verificar si es así o no es así en el "más allá" constituidos por los hechos "de la realidad". Para no extraviarse en esta pregunta planteada es necesario recordar que no hay ningún más allá de ese tipo, sino un acá: es este relato el que nos pone a opinar, a llamar a las radios, a elucubrar teorías sobre como somos "los" argentinos, a subir comentarios a Facebook, a escribir un artículo para una revista...
La figura de Maradona es en este relato una construcción hecha no sin la prodigiosa zurda del 10, el uso que cada quien hace de sus gestas deportivas, sus clásicas intervenciones en el relato mediático ("se te escapó la tortuga", "me cortaron las piernas", "la pelota no se mancha", "soy blanco o negro, nunca gris"), las opiniones sobre esas intervenciones, etcétera, etcétera.
Una construcción que no coincide con su portador, la persona que se llama Diego Armando Maradona. Y no coincide porque ese entramado, si no es sin tantas cosas que él produce, tampoco se reduce a ellas.
La figura de Maradona en ese relato es una construcción de imágenes y dichos, textos, que exceden a lo que hace-hizo-dice-dijo-Maradona (a veces cuando Diego habla en tercera persona hasta pareciera estar ilustrando esta diferencia entre él y esa construcción en nombre de la cual se dice o se escucha).
Ese relato resulta una red de textos que sostiene un axioma. Un axioma no es más que otro texto, pero con un lugar diferencial.
Un texto diferencial que en el relato no debe ser puesto en discusión.
Un texto, un trozo del mundo simbólico, o como quieran llamarlo a sabiendas de que la extensión de este artículo me inhibe de abundar en más precisiones, que tiene la particularidad de que puede ser interpretado de tantas formas que en sí mismo no termina de significar algo específico.
Y he aquí la voltereta, el pase de manos, el número de eficacia simbólica: lo que hace un momento decíamos que era texto sostenido por esa red, ahora decimos que se invierte en el sostenedor de toda esa red, en la condición necesaria para que ella, para que todo ese tejido de dichos e imágenes pueda tener coherencia, consistencia. Para que esa red parezca guardar una unidad de sentido y no resulta un frágil montaje cuan pompa de jabón pronta a estallar.
La figura "Maradona", ese cacho de símbolo, ese texto que no es uno más de esta red, tiene en esto su eficacia: en que es un texto que significa... nada. Un símbolo que nunca termina de entregar qué demonios está queriendo decir, y por eso mismo es que nos hace hablar tanto (insisto: hablo de la "figura/símbolo", no de la persona). Un símbolo que porta, al decir de Borges, la inminencia de una revelación que no se produce.
Un símbolo que no es uno más en la red: es el que se hace cargo de que toda la maraña de cosas que decimos tenga alguna unidad y no se vuelve un marea dispersa de sonidos inconexos. Un texto que "se sacrifica" para que haya "los demás", para que haya "un conjunto", un orden con algún significado.
Un texto apaciguador, una suerte de cuerpo que, cual vértice de pirámide, sirve para juntar todos "los demás cuerpos". Un cuerpo que nos pone en comun-unión. Comunión.
Ese texto guarda en la red un lugar lógico. Es ese lugar en el que Freud ubicara en aquel escrito de 1913 al tótem: una figura con función simbólica. Una figura erecta sobre un lugar vacío alrededor de la cual toda la tribu se a-úna. Y en esa elaboración Freud precisó, ajustó su pregunta: ¿cuál es la razón, cuál la necesidad de erigir, parar, erectar, esa figura fálica donde hay un lugar vacío?.
Por supuesto, necesitó pensar sobre ese vacío. Y en esa reflexión se encarriló para donde suele encaminarse el sentido común: si ése es un lugar vacío es que antes algo hubo. Luego: ese tótem evoca allí una ausencia. Freud pergeñó en ese punto de su razonamiento una explicación antropológica en el registro de lo que llamara "la horda primitiva", para tratar de articular una lógica que él escuchaba resonar en tantos relatos del consultorio.
Su explicación antropológica fue ampliamente cuestionada en lo que a su pertinencia antropológica respecta. Pero con el tiempo otros pensadores supieron despegar la argumentación usada por Freud, de la estructura que aisló e intentaba justificar. Así su argumento tomó la condición de mito. Y los mitos tienen su valor de verdad no por su "verdad histórica" sino porque logran articular una lógica que está presente en el pensamiento de las personas. En este caso, en el modo que tienen seres hablantes de hacer lazo con otros, de entrar en común unión.
El mito freudiano: aquel lugar vacío sería el que habría dejado vacante cierto Macho-Cabrío- Amo-y-Señor de todos los bienes gozables que había sobre la faz de la tierra. Una suerte de Primer Padre Feroz y Arbitrario que mantenía bajo su capricho a todos los demás. Esos "todos los demás" un día decidieron aliarse, juntar fuerzas, volverse conjunto para eliminar a Ése. La alianza fraterna terminó matando a ese Proto-Padre....
Tras su muerte a manos de esa unidad de lo diverso ("no nos une el amor sino el espanto"): queda el lugar vacío, vacante. Y una tensión particular, entre la culpa por el asesinato y la posibilidad de que en cualquier momento alguien caiga en la tentación de ocupar ese lugar. Entonces: la alianza se sella con un acuerdo, con una regla de juego, con una construcción llamada LEY a la que someterse.
Ese tótem, esa figura erecta, esa construcción que excede a la mera imagen de madera, se vuelve un símbolo que se ama, que se adora, que se idolatra. Por supuesto, en el amor las resonancias a ese asesinato no se acallan. Tampoco esa curiosa relación amor/odio. Se comulga pensando en esa ausencia allí representada como un modo de "mantener en caja" esa tensión.
En definitiva: ese tótem, esa figura/símbolo, se vuelve un pre-texto a toda la trama de textos, a todas las historias que tejeremos sobre el "nosotros". Un axioma que sostiene todo nuestro edificio, nuestro cuerpo social. Un cuerpo social que se alimenta de él, y alimentándose de él se recuerda la ley, la regla de juego que se ha dado para mantenerse juntos.
Esa ley, sostenida en esa figura/símbolo, necesita ser ejercida por alguien.
Alguien viene a ocupar ese lugar simbólico para constituirse en su agente, representante. Ese agente es la variable, la ley sostenida en la figura la función.
Alguien viene a ocupar esa función a condición de no confundirse con el lugar en sí mismo, con ese ideal simbolizado. Y más tarde o más temprano sucede que nos topamos con que el agente "no está a la altura". Sucede que se evidencia la diferencia entre ese ideal y su ejercicio. Y más se evidencia cuanto más se quiere negar esa diferencia.
Esa diferencia entre el tótem erecto y su agente, fue el motor de ese culebrón post partido (1) en el estadio Centenario. En este relato, Diego Armando Maradona es la persona parada en el lugar vacío que el símbolo Maradona delimita. Maradona es el agente de Maradona. Y esa diferencia nos recuerda que ese símbolo lo excede, no está construido por él aunque no sin él. Es que allí se trata de una construcción en el entre dos (dos que son él y los otros). La red construida está en ese entre.
¿Qué de ese relato hace que yo me vuelva un oyente?
Un culebrón es un relato dirigido a. Un relato que busca su oyente. Pero, nunca termina de ser relato hasta que alguien no dice "éste palo es pa' mi gallinero" o "carta para mí, ¿dónde firmo el aviso de recepción?".
Y en este punto lo que conviene preguntarse es: ¿por qué yo estoy hablando de esto?, ¿qué de mí me lleva a responder a esta red que llamo relato?.
¿Qué de mí me ha puesto a escribir este artículo?.
¿Por qué al mismo periodista que dos días antes del episodio comentado dijo en radio Mitre que "Serrat es un sorete", cuarenta y ocho horas después se lo podía escuchar rasgándose las vestiduras por el "sigan chupando" de ese hombre que se llama como el tótem, "Maradona"?.
¿Qué de lo que en cada quien se agita lo puso al famoso conductor radial y televisivo a armar el entre dos con esa red, con ese relato, con ese juego?.
Así las cosas aquí no cuenta por qué dijo lo que dijo la persona Maradona (acaso si las reglas funcionan puede que le toquen las generales de la ley, en tanto que ejerce una función). Aquí se trata de lo siguiente: "¿qué estoy haciendo yo llamando a la radio, opinando en la tele, discutiendo en el taxi esta historia?", "¿qué hago yo con esa red a la que le ofrezco mi oreja?". En definitiva: ¿qué significación tiene para mí?, ¿qué toca "Maradona" de lo que en mí se agita?.
Preguntas en las que estamos solos con nuestro cuerpo. Ninguna comunión, ninguna ingesta del cordero sacrificado, ningún fuego encendido para sazonar el culebrón o para quemar a la bruja de turno. Ningún tótem erecto al que rendirle nuestros honores. Solos para responder por eso que en cada quien se agita.
Guillermo Cabado
PD: recomiendo ver la vieja película "Doce hombres en pugna" con Henry Fonda, para ver algunos usos posibles del símbolo a la hora de los acuerdos.
(1) "el culebrón post partido":
"culebrón" alude a un género fogoso y delicioso de ficción. Y entiéndase ficción no en el sentido de "lo no verdadero", sino como un modo de construir una verdad dirigiéndosela a un oyente.
"post partido" alude a los episodios suscitados después del partido de referencia, a partir de las declaraciones de Maradona dirigidas a periodistas, en las que se destacó la frase que forma parte del título de este comentario: "sigan chupando", con sus obvias connotaciones sexuales.
sábado, 31 de octubre de 2009
UN ARTÍCULO DE LA LICENCIADA GLORIA ALRÁ
A mí , “lo de Maradona” no me indigna.
No soy quién para ubicar desde qué lugar “digno” habría que decir las cosas, sobre todo si ese lugar se propone como Universal y Bueno Para Todos.
Tal vez Maradona, desde su lugar, se defendió “dignamente” de lo que consideraba un insulto. Por eso debe haber insultado.
A Maradona ni lo quiero ni lo odio. No me es cercano y hace tiempo que esos sentimientos se los dedico a quienes, por afinidad ideológica o por distancia de ella, son referentes. Al final, cada cual elige sus enemigos. Y con ello, la propia posición, por consecuencia.
Como es una persona pública,( lo sabe ,no lo ignora), conozco su posición, por ejemplo, con respecto a la paternidad de hijos que fue dejando por el mundo, y allí sí me provoca rechazo. Un motivo tan ajeno a su virtud como futbolista. Qué sé yo…esas son las cosas sobre las que presto atención. Seguramente sólo me interesan a mí…
Y desde entonces, para mí, ya no es alguien de quien me interese saber nada, o de quien necesite ocuparme siquiera, como decía Bachelard, para pensar contra un pensamiento y así poder definir más el propio.
Por eso, y a título humildemente personal, “ lo de Maradona” me da tristeza porque, una vez más, las palabras de nuestro bellísimo idioma fueron usadas para insultar con una cámara mediante, para ser escuchado desde el lugar que ocupa, de ningún modo inocente de ello y tal vez aprovechándose de ello, por muchísima, muchísima gente.
No opino nada acerca de las razones que él haya tenido para insultar, pero…una vez más despreciar al oyente, pasarle por encima por tener el privilegio del micrófono de medios masivos?
Y después, la multiplicación infinita en aras de apoyos o desprecios, no redoblan la apuesta de la violación de orejas, sólo porque éstas son el único orificio del cuerpo que no puede cerrarse?
En lo personal, silencié la radio o cambié de canal…pero siempre después de haberlo escuchado!!!! El dedo es más lento que el sonido!!!
Otro aspecto que observé de lo provocado por “lo de Maradona”, más allá de evaluaciones sociológicas, políticas, deportivas y hasta psicológicas, es el bajísimo nivel de argumento para discutir.
Si el hombre se lo propone, lo adverso puede usarse para subir un escalón en el nivel de reflexión .
Y de gente que aprecio y sigo en los medios, entre los que están Dolina, por ejemplo, me asombró que para apoyar a Maradona (en qué? en sus razones para el exabrupto? en términos del “aguante” haga lo que hiciere? en calidad de representante de una clase social?) haya necesitado hacerlo “en contra de”.
Por qué? No hay argumentos que se puedan sostener desde la lógica del discurso de quien lo profirió? Porque en ese caso, lo que hay que atender es a quiénes fueron dirigidas esas palabras y el por qué ,entonces, obligarnos a ser "público" y no precisamente de un hecho artístico…
Maradona no dirigió esas palabras a los EEUU, ni a Europa, ni a los burgueses que se rasgaron las vestiduras indignados. Esos son los enemigos de Dolina. Y, por suerte, se nota.
La causa de Maradona no es el racismo, ni la ética de la paternidad responsable, ni siquiera la salud que puso en riesgo tantas veces. Sus enemigos son otros, y debería pelearlos frente a frente, con derecho a contra argumentación…o a las trompadas, si esos son sus códigos. Total, las consecuencias de los actos de los hombres no los abandonan jamás en la vida, estemos millones en desacuerdo o no.
En fin. Vivo en este mundo y a veces creo que puedo decir algo sobre las cosas que pasan en él. Porque también ME pasan y no estoy mas allá de ellas.
Para sentirme un poco menos sola, comparto con ustedes:
Mi tristeza por la degradación de una lengua
.
Mi dolor por la pobreza del pensamiento humano difundido por los medios masivos de comunicación
Mi enojo por la violación y la prepotencia que ejercen los que después hacen noticia con los que ejercen violación y prepotencia sobre el cuerpo social.
Si bien no son solamente estos, se deducen amigos y enemigos personales. No?
Gracias por haberlo leído
viernes, 14 de agosto de 2009
Presentación de "NO PIERDAS DE VISTA EL CUADRO"
De la serie
"¡En el consultorio no!"
Mandamientos difundidos.
Sin debate concebidos.
Un hombre ingresa enfurecido al consultorio.
Alguien se le ha querido colar (1) en la fila.
Le dice al analista: "decí que soy educado, porque sino...".
El analista piensa: "típico neurótico obsesivo".

¿Qué relación podría haber entre ese diálogo y este cuadro pintado por Holbein en la corte de Enrique VIII, hace cinco siglos atrás?.
Pronto
lo intentaré desplegar en:
"NO PIERDAS DE VISTA EL CUADRO"
(de mi serie con videos
"¡En el consultorio no!
Mandamientos difundidos; sin debate concebidos" )
Mientras tanto, sólo para entrar en clima de época,
los invito a ingresar a la corte de las famosas seis esposas y la ruptura con el catolicismo;
la misma en la que Holbein pintara el cuadro en cuestión, "Los embajadores".
para entonces ya con el primer eslabón de esta serie de envíos
al calor de esa pintura de Holbein
y el por qué Lacan se metió con ella en sus seminarios VII y XI.
El trailer aquí incluido pertenece a la serie televisiva "Los Tudor". La frase final, de una de las esposas de turno de Enrique VIII: "si yo no pudiera complacer al Rey... ¿realmente me mataría?". Fuente: Youtube.
(1) En la Argentina, la expresión "colarse en la fila" alude al adelantamiento en el orden de espera para ser atendido, que alguien hace sin pedirle autorización a las personas que están aguardando desde antes que él.
Los dos primeros envíos de "¡En el consultorio no!" en:
http://rumorosa.blogspot.com/2009/02/serie-en-el-consultorio-no.html
y
http://rumorosa.blogspot.com/2009/04/blog-post.html




