domingo, 15 de mayo de 2011


Apuntes de viaje
a través del
Seminario IX de Lacan
"LA IDENTIFICACIÓN"

- 2 -





ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)



I, b - De UMA THURMAN a JULIA ROBERTS: el falito fanfarone.
(o "Falo y publicidad en Italia y más allá")


Retorno al cuadro de Botticelli que citara en el envío anterior (2). Al hacerlo ya me encuentro en el terreno donde algunas asociaciones especializadas en bulimia y anorexia me parece que pierden la brújula, ingresando en batallas contra la publicidad (3) . Quizás en estas apostillas de viaje pueda esbozar algo al respecto. Por lo pronto, necesitaría volver a montar la escena que Lacan despliega implícitamente en el final del seminario VIII con aquella pintura del renacimiento italiano:



("strike a pose": "ponete en pose")


Afino el lápiz. Si a esta imagen de una campaña argentina publicitaria de prendas para teen agers le quitamos las marcas de la contemporaneidad nos queda "El nacimiento de Venus":




¿Cuál es la escena implícita que monta Lacan al hablar de este cuadro en la clase en cuestión?: allá, enfrente, esa imagen del otro cargada de cierto no sé qué que nos agita ("Venus, o también Lolita") y aquí, de este lado, el sujeto de turno (ya sea la joven que quiere ser como esa Venus que tiene enfrente; o bien el señor que no quiere ser... sino poseer a la Lolita que tiene enfrente).


Como sea, tanto la joven que se identifica a la imagen del otro/a cargada de cierto no sé qué, de valor agalmático...


(recordarán a Uma Thurman identificada a la Venus de Botticelli)



.... como también Humbert Humbert en su deseo de poseer a Lolita, esa nínfula "rodeada de un mar vasto y brumoso" (4)




... ambos, la joven y el señor, invisten la imagen del otro,
haciendo pie en una medida: "falo".


Medida que se propone como respuesta a la pregunta más desequilibrante para el Yo y su sed de consistencia: "¿qué desea el que aquí habla?".


De estas cuestiones se ocupa Lacan cuando, tras referir a la pintura en cuestión, traza este esquema:



A ver si le puedo seguir los pasos:


"Nosotros supimos identificarla en la ecuación simbólica, para emplear el término de Fenichel, Girl=Phallus (niña=falo). Pues el falo, ¿qué nos enseña?, sino que se articula aquí, no de otra manera, sino, ha­blan­do con propiedad, de la misma; que el falo, ahí donde lo vemos sim­bó­licamente, es justamente ahí donde no está, ahí donde lo suponemos bajo el velo".



(manos y cabellos puestos allí a velar; es decir: hacernos ver detrás lo que no hay)



Pasando por escenas donde se trata de partenaires, Lacan va introduciendo un instrumento, la topología (es decir: una relación entre lugares) para poder atravesar esas historias que una y otra vez escuchamos en el consultorio sin quedar enredados en un asunto de personajes. Así las cosas, nuestro eje es que lo que sucede allá en esa imagen del otro/a (no importa que ella sea la que proviene de un vidrio espejado o la que proviene de una persona de carne y hueso) no es sin lo que sucede aquí. Agrega:

"Si se ha manifestado en la erección del deseo, es de este lado del espejo; ahí donde está, es ahí donde no está. Si está ahí ante nosotros, en ese cuerpo deslumbrante de Venus, es que jus­ta­men­te, en tanto que no está ahí y que esta forma está investida, en el sen­ti­do en que lo hemos dicho recién, por todos los atractivos de todos los Triebregungen (mociones pulsionales) que la rodean por fuera; el falo, él, con su carga, está de este lado del espejo, en el interior del recinto narcisista" (el subrayado es intromisión mía).

Es porque aquí sucede algo, que allá esa imagen del otro puede estar investida. Y dice Lacan que investir en alemán (besetzt) tanto implica cargar de (de libido en este caso) como también rodear un blanco central en el objeto investido. Un blanco central en la imagen del otro que implica que hay algo en nuestro objeto que se sustrae a lo visible. Hay algo, cierto no sé qué en ese cuerpo emergente ("en estado de forma fascinante") que no es atrapable con ninguna enumeración de atributos (5).


¿Pero qué es lo que sucede aquí, que lleva a investir del modo en que lo hacemos a esa chica allá? (a esa chica, o a ese chico... o también, llegado el caso, a la imagen de ese perejil (6) que hace las veces de analista...). Lacan lo grafica así:




Ese campo aquí, desde el que sale la flecha hacia las aguas de allá, las que rodean a esa suerte de isla emergente (ese blanco central de nuestra esplendorosa Venus o Lolita
(7)) da cuenta de una relación aquí, de este lado del espejo. La relación que hay entre "el objeto de deseo y su obturación fundamental" (8). Esa relación que resulta ser el núcleo de nuestro narcisismo y que aquí voy a nombrar, jugando con el regungen freudiano, como "eso que en cada quien se agita" y del que ninguna objetivación da cuenta. Eso que a la altura del seminario VIII podemos llamar el falo real en el cuerpo propio (9).

Esa
Venus/Afrodita es investida no sin algo que aquí se agita y no logro más que mal enmarcar allá, gracias al falo, en alguna articulación simbólico /imaginaria. Investida allá con un valor fálico, de cuyo espejismo se sirve también la publicidad.


Falo, significante e identificación, una relación a desplegar y problematizar. Esa posta es la que el seminario VIII le pasa al seminario IX. Mientras la efectúa en la clase inicial de este último (la del 15/11/61), Lacan desliza una enigmática referencia a ciertas pistas que desperdigara en el seminario VIII bajo la forma de "criptogramas".

Hacia ellos trataré de dirigirme la próxima. Por eso los dejo con esta publicidad italiana en la que Julia Roberts es la Venus de Botticelli. Vale como puente que nos pone en la pista, si es que resulta válida mi hipótesis:

el hilo de esos criptogramas estaría en una frase ubicable en el seminario VIII, pero que enraiza en el seminario V (el de "Las formaciones del inconciente"):
"el amor es un sentimiento cómico". Acaso los publicistas italianos estén bien advertidos de lo que en ella se entredice...







(tras el buen acople del café y el brillo de la sonrisa de Julia, el señor de anteojos le explica a nuestra Venus que en Italia saben hacer tres cosas: hacer el amor, hacer reir y hacer el café; luego, ante el reclamo de su compañero por el reparto de saberes, le responde con una pregunta: "¿es que vos sabés hacer bien el amor?") (10)


Lic Guillermo Cabado



(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)



(1) Estos apuntes y apostillas van precipitándose al calor de la revisita, varios años después de haber ingresado a él con la guía de Mirta Balma, que desde el 2010 realizo de este seminario IX en el marco de un grupo de trabajo en el que nos hemos convocado con mis colegas Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi.Entre clínica, arte y producciones de nuestra cultura actual, estos apuntes no son sin los intercambios con mis colegas.
Por otra parte: todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA.

(2) Recuerdo que en el inicio del seminario IX, Lacan indica que cerró su seminario anterior, "La transferencia en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas", hablando de la identificación bajo una forma mítica. Se refería a la clase final de aquel seminario, el 28/6/61, donde citara el cuadro de Botticelli, "El nacimiento de Venus".

(3) Energía luchadora que podría tener otro destino si los que emprenden el combate le pegaran un vistazo al mapa que Lacan dibujó mientras leía la "Introducción del narcisismo" de Freud; es decir: el esquema óptico. Cabe apuntar algo que excede a las posibilidades de este espacio: un modo de poner a jugar ese "mapa" es cruzarlo con dos películas puestas en serie: "Vértigo" de Hitchcock y "El tiempo" de Kim Ki-duk. La explicación detallada del esquema óptico puede ubicarse en "Observación sobre el informe de Daniel Lagache: 'Psicoanálisis y estructura de la personalidad'" en Escritos II, pág 627, de Jacques Lacan.


(4)
"Lolita" de Nabokov. Capítulo 5 de la primera parte

(5 ) Curiosa particularidad si se la pone a jugar, por ejemplo, en el campo de la publicidad, donde lo que se busca es definir atributos del objeto exhibido que sean compartibles por la masa de consumidores. Sean cientos o millones los que conforman dicha masa, la empresa está dispuesta a invertir en publicidad si lo que se presenta al que está sentado aquí frente al televisor puede hacerlo formar parte de una comunidad, unificarlo con todos los otros consumidores
: "viste, yo también soy re-personal". Podrán escuchar los ecos de un diálogo con la obra de Freud, "Psicología de las masas y análisis del yo". Referencia que está puesta a jugar desde el inicio de la clase del seminario VIII de la que hablamos: sucede al principio "silenciosamente", mientras Lacan realiza un interesante comentario sobre el modo en que él encara el problema de hablar en su seminario a un público en el que se encuentran varios de sus pacientes. Después, con el avance de dicha clase, las referencias al tercer tipo de identificación que Freud precisa en el capítulo 7 de "Psicología de las masas"

(6) Porque si algo enseña el triángulo Alcibíades-Sócrates-Agatón en El banquete de Platón a la luz de la lectura que nos propone Lacan durante su seminario sobre la transferencia, es que perejil puede ser un buen término para estos que nos sentamos enfrente, o detrás, del paciente. Aclaración para los amigos de otros países: "perejil" es un término que solemos usar en Argentina para aludir a personas que suponemos algo lelas, o decididamente tontas.


(7) Lo que aquí está en juego es cómo diferenciar a la imagen del otro de ese objeto parcial que participa de la imagen sólo en tanto que está "velado". Recordar por lo demás la red de términos que están presentes en la clase final del seminario VIII y que toman su valor sólo por su relación oposicional: mar, madre, amor húmedo, y luego fuego (red que en el envío anterior apenas si esbocé como invitación a recorrer la clase completa).

(8) Quien tengan ocasión de leer la versión establecida por Rodríguez Ponte podrá hallar respecto de este punto la referencia a una de las discusiones que un grupo de psicoanalistas franceses estableciera oportunamente con la versión establecida por Jacques A. Miller del mismo seminario, habida cuenta de que en la versión de éste la relación que subraya Lacan era planteada como siendo la que habría entre objeto de deseo y núcleo central del narcisismo: "este contrasentido es el primer signo de un contrasentido global del texto establecido por Miller para esta sesión", cita Ponte que decía aquel grupo de analistas en el libro que publicaran en 1991: "Para una transcripción crítica de los seminarios de Jacques Lacan".


(9) Equívocos como los que podrían producir términos como "propio" cu ando se habla del cuerpo que está en juego en el deseo y el goce, o "interior del recinto narcisista" como desliza Lacan en el párrafo citado más arriba, son los que llevaron, entre otras cosas, a que Lacan apelara a la topología en el seminario IX.

(10) Agradezco la ayuda de la profesora de italiano Lidia Pasini para destrabar la traducción de algunos pasajes de la propaganda



martes, 19 de abril de 2011



Apuntes de viaje
a través del
Seminario IX de Lacan
"LA IDENTIFICACIÓN"


- 1 -




Zozobra es un buen término para arrancar esta serie.
Me propuse organizar una serie de ideas, imágenes, dudas, preguntas que se me van disparando a medida de que vuelvo a pasar por un seminario al que hace varios años ingresara por primera vez con la guía de Mirta Balma.
Desde el 2010 nos venimos reuniendo con mis colegas
Claudia Martínez, Ilde Dadoli, Gloria Alrá y Silvana Spinozzi alrededor de la lectura de este seminario IX.
Entre clínica y arte, estos apuntes
que no son sin los intercambios semanales con mis colegas,
buscan un puerto.
Acaso él sea ellos.
Uno nunca sabe
.








ALREDEDOR DE LA PRIMER CLASE (15/11/61) (1)





I, a - UMA THURMAN. O el falo y el mar



Como tantas veces sucediera, al empezar su seminario Lacan nos remite al anterior. Así sucedió aquel 15 de novimebre de 1961 en donde arrancara su seminario IX: "conviene que hablemos de la identificación de otro modo que bajo la forma, podemos decir mítica, bajo la cual la dejé el año pasado" (1). Alude allí a la clase final del seminario sobre la transferencia, sucedida el 28 de junio.

¿Cuál era esa forma mítica?...






(Uma con apenas cuatro años más que la Lolita de Nabokov; escena de "Las aventuras del Baron Muchausen")



Por cierto, a principios de la década del 60' Thurman no había entrado en competencia con su referencia, el clásico de Botticelli, "El nacimiento de Venus", que Lacan citara en aquel cierre de su seminario VIII: "el nacimiento de Venus Afrodita, hija de la espuma. Venus saliendo de la onda, cuerpo erigido por encima del oleaje del amor amargo. Venus - o también Lolita (...) Nosotros supimos identificarla en la ecuación simbólica, para emplear el término de Fenichel, Girl= Phallus". Tampoco Stanley Kubrick había estrenado su versión cinematográfica de la novela a la que alude Lacan (2).



Evocar ese cuadro implicaba hacer resonar, sin explicitarlas, al menos dos cuestiones: la referencia a la Afrodita Urania que menciona Pausanias en su discurso en "El banquete" (3), aquella nacida del encuentro entre el mar y el pene de Urano, seccionado por su hijo Cronos y arrojado a las aguas; y la referencia a que, según muchos historiadores del arte, Botticelli produjo su obra en diálogo con "Las metamorfosis" de Ovidio. Respecto de este último punto acaso no resulte trivial recordar esta definición del Lacan de 1949 en "El estadio del espejo...": "...una identificación, en el sentido pleno que el análisis da a este término: a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen" (4). Justamente será la relación entre identificación e imago una de las cuestiones que Lacan problematizará durante su valioso seminario IX.

Que Lacan evocara ese cuadro del pintor renacentista no es sin esto que dice en aquella misma clase final de su seminario sobre la transferencia: "¿no sería mucho más simple que este sujeto diga 'Yo deseo'?. Pero decirlo no es tan simple. Es mucho menos simple (...) que decir 'Yo amo', oceánicamente, como se expresa Freud...". Esta observación trae ecos de lo que Lacan apuntara varias clases antes en ese mismo seminario, en la cuarta reunión, cuando ubica un movimiento clave que hace Sócrates respecto del amor, interrogarlo: "¿amor?, ¿amor de qué?. Del amor pasamos así al deseo".

Estamos en el campo del amor húmedo. Amor húmedo que es tributario del "sentimiento oceánico" del que Freud se ocupara en "El malestar en la cultura", expresión que toma de un amigo suyo que le hiciera llegar cierta objeción sobre su modo de abordar la cuestión religiosa. Tomo una pequeña frase que dice Freud respecto de tal sentimiento, la dice al final del apartado I de "El malestar...": "ese ser-uno-con-el-todo, implícito en su contenido ideativo".

Ser-uno-con-el-todo...

Amor húmedo
(madre y mar, revolotean sonoramente en francés allí: mère y mer ) (5).

Amor húmedo que durante toda esa clase de cierre del seminario VIII hace contrapunto con el fuego que viene desde el principio del seminario cuando nos contara un enigmático relato para hablar del "milagro" del amor. Ahora, ya en el final del seminario, el fuego rodea cierto objeto sonoro (6) que Lacan señala en el centro de la zarza ardiente con la que Moisés se encontrara en el antiguo testamento (Éxodo, 3). Eso que resuena en el "Yo soy lo que soy" (7).

En el próximo contacto retomaré a esa Venus Afrodita erigida en medio del amargo amor húmedo. Mientras tanto los dejo con este pequeño hallazgo en la WEB. Importan poco mis gustos; siglos de humanidad se agitan cuando alguien se pregunta como Sócrates ante Alcibíades, "¿por qué me elegís?":









Hasta la próxima


Lic Guillermo Cabado



(todos los post de esta serie se pueden ver bajo el ítem "SEMINARIO IX de Lacan" que se encuentra en el índice de este blog, a la derecha)



(1) Todos los fragmentos de las clases de los seminarios de Lacan, excepto expresa indicación en contrario, han sido extraídos de los sendos establecimientos de texto, traducción y notas producidas por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA.


(2) Eso sucedería en 1962, en París más exactamente en noviembre de aquel año, ya finalizado incluso el seminario IX. Cito un pasaje de Nabokov en relación a la asociación que hace Lacan entre Lolita y Venus: "entre los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o más veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana sino nínfica (o sea demoníaca). (...) Se advertirá que reemplazo términos espaciales por temporales. En realidad querría que el lector considerara los "nueve" y los "catorce" como los límites -playas espejeantes, rocas rosadas- de una isla encantada, habitada por esas nínfulas mías y rodeada de un mar vasto y brumoso" (primera parte de "Lolita", de Nabokov: http://libros.literaturalibre.com/wp-content/uploads/2008/12/l-vn-librosliteraturalibrecom.pdf )

(3) Es durante la cuarta clase, 7/12/60, en que Lacan se ocupa de Pausanias en "El banquete" de Platón. Según Carlos Bembibre, versado psicoanalista en cuestiones griegas, es recomendable la traducción que de "El banquete" hiciera Victoria Juliá, de la cual no hay versión libre de descarga en internet. Consultar en tal caso Editorial Losada: http://www.editoriallosada.com.ar/masinfo.php?id=655&coleccion=24

(4) "El estadio del espejo como formador de la función del Je, tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica". Escritos I, pag 87. Su vinculación además con "el término antiguo imago".

(5) En esta línea, en determinado momento de la clase Lacan usará esta expresión: "barrera contra el Pacífico del amor maternal". Apunta Ricardo Rodríguez Ponte que Diana Estrin recuerda que esa expresión juega con la referencia a la novela de Marguerite Duras, "Un dique contra el Pacífico". La referencia a las inundaciones (en Indochina) y un modo de avance materno sobre su hija resuenan en la mención. Lamento no haber hallado la novela subida a la WEB, como para compartirla (sí está "El amante"). Mientras tanto me topé con que en el 2008 se filmó una versión de "Un dique...": http://www.imdb.com/title/tt0931285/ .

(6) Convendría apuntar que también es sonoro ese no sé qué que Alcibíades identifica en su deseado Sócrates.

(7) En el medio de todo ese desarrollo Lacan desliza una referencia a la enuresis que me parece que resulta de mucho interés, en particular para aquéllos que atienden niños.


.

lunes, 11 de abril de 2011



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No es "El banquete" de Platón,
es una producción de nuestra época y sus medios masivos...


LA SERIE "EN TRATAMIENTO"
y
UN TALLER DE CUATRO ENCUENTROS
NUEVAMENTE, EN ABRIL



Paul Weston es el psicoanalista que atiende a Laura.
En la entrevista anterior ella le ha declarado que está enamorada de él.
Hoy luego de un buen rato de estar hablando de "bueyes perdidos" reaparece el tema.

Entonces Paul Weston interviene bajo la tan divulgada idea de que la transferencia sería una repetición de otras vivencias y que en ella el analista sería solamente la metáfora de alguna otra figura de importancia en la vida del paciente (el famoso pensamiento en el que, por incompleto, muchas veces los analistas se extravían cuando se trata de intervenir sobre la transferencia: "no es conmigo la cuestión"...).

La paciente, Laura, nos da aquí una lección...







Sirviéndonos de varias escenas de "En tratamiento", la serie televisiva de HBO, introduciremos el apasionante recorrido que iniciara Lacan durante su seminario VIII ("La transferencia, en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas").

El taller funcionará semanalente.

Se iniciará el martes 19 de abril, de 19 a 20.30hs.



Coordina:
Lic Guillermo Cabado


* ¿En qué sentido diremos que Paul Weston no interviene como propone Lacan?.
* ¿Por qué en el psicoanálisis se trata de una falsa situación pero no de un falso amor?

* ¿Qué quiere decir que
"amar es dar lo que no se tiene" (1)?.

* ¿Qué nos enseña Laura con su respuesta final en esta escena?.

* ¿Por qué una situación de tanta intimidad y al "abrigo de toda indiscreción no desemboca sino muy raramente en una coacción corporal del uno sobre el otro" (1)?

* ¿Qué diferencia hay entre interpretar en transferencia e interpretar la transferencia?




Informes:

cpn_centro@yahoo.com.ar








(1) expresiones de Lacan en su primer clase del seminario VIII





Quien así lo desee puede ver aquí los dos capítulos sobre los que trabajaremos:

1) http://www.cuevana.tv/series/4024/in-treatment/laura-week-one/

2) http://www.cuevana.tv/series/4029/in-treatment/laura-week-two/







jueves, 7 de abril de 2011



Del unbewusste al l'une bévue



"El fracaso de Lincoln siente ese c lamor", dijo en voz alta un tartamudo intentando traducir "L'insu que sait de l'une bévue s'aile à mourre".
Ella siguió en lo suyo.
Él pensó (en su pensamiento no tartamudeaba): "¿por qué, a pesar de todo, estamos juntos?"

miércoles, 23 de marzo de 2011


A propósito de un encuentro que tuviera hace unos días,
volví a visitar la mención que hace Lacan en su seminario VII
sobre "La dolce vita" de Fellini.

Me pareció interesante cruzar su comentario con la escena y el cuadro de Ucello...


"LA DOLCE VITA"
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de Federico Fellini

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25 de mayo de 1960. Lacan está encarando el tramo final de su seminario sobre la ética del psicoanálisis (seminario VII), iniciado en noviembre del año previo.
Es entonces que se refiere a “La dolce vita” de Fellini, que había sido estrenada 15 días antes en Francia (según la fuente de IMDB):
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“hay que ser verdaderamente un alumno de mi seminario, quiero decir ser especialmente despierto, para llegar a encontrarle algo al espectáculo de La dolce vita”.
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La reacción espontánea de su auditorio lo lleva a agregar:
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“me maravillo del susurro de placer que este nombre parece haber provocado en un número importante de miembros de esta asamblea. Quiero creer que este efecto se debe al momento de ilusión producido por el hecho de que las cosas que digo son adecuadas para destacar cierto espejismo que es, efectivamente, casi lo único a lo que se apunta en esa sucesión de imágenes. Pero no se lo alcanza en ningún lado salvo, debo decirlo, en un único momento. El momento en el que, a la mañanita, los ividores, en medio de los troncos de pinos, al borde de la playa, después de haber queado inmóviles y como desapareciendo de la vibración de la luz, se ponen en marcha de golpe hacia no sé qué meta, que es lo que tanto le gustó a muchos, que creyeron encontrar en ella mi famosa Cosa, es decir, no sé qué de repugnante que se extrae del mar con una red. A Dios gracias, aún no se ha visto esto en el momento al que me refiero..."
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Continúa Lacan diciendo:
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"Los vividores tan sólo se ponen a caminar y serán casi siempre tan invisibles; se asemejan totalmente a estatuas que se desplazaran en medio de árboles de Uccello. Allí hay, en efecto, un momento privilegiado y único. Es necesario que quienes todavía no hayan ido a reconocer ahí mi enseñanza, lo hagan. Es justo al final, lo cual les permitirá ocupar sus puestos, si aún quedan, en el momento adecuado".

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..

Muy cada tanto Lacan hacía alguna referencia al cine. En este seminario en particular hay un hilo, acaso secundario respecto de las cuestiones centrales que aborda, en el que dialoga con cierto hacer del artista en relación con el hacer del hablar en análisis (a condición de que entendamos ese "hablar" como algo que no se reduce a palabras proferidas, sino a algo que se produce en un entre dos lugares).
.
Por otra parte, es de imaginar que ni Lacan supiera en qué andaba Fellini en los meses previos a esta clase, ni éste supiera de qué hablaba Lacan durante el seminario. Pero es llamativo las resonancias que se pueden ubicar entre el carozo del seminario VII y "La dolce vita".



Para ver un comentario sobre este pasaje del seminario VII más otro del XI,
ambos cruzados con la obra de la artista Ananké Assef,
clic en esta foto de Steiner,
ese personaje en cuyo discurso
(¿en qué otro lugar podría ser, sin hacer de Freud una psicología?)
bien puede hipotetizarse la Cosa,
el das Ding freudiano:







sábado, 26 de febrero de 2011


Lacan,
ese parque de diversiones,
en la era de Google...



OBSCENO
(y omega)



(el gran Massimo Troisi hablando de ella,
a un Neruda de ficción) (1)



Leía el libro de editorial Paidós que contiene el seminario XVI de Lacan cuando me topé con un ejemplo de algo que varios compartimos:
la convicción de que leer a Lacan,
más allá de lo fastidioso que acaso resulte al comienzo,
es
una experiencia.

Es que su discurso, a mi gusto, tiene la habilidad de

hacer suceder
en lo que dice
ese objeto del que nos está hablando
.

Cuando eso sucede
(
eso no está en el libro,
está en el
entre:
entre el libro
y el lector que sienta que un conejo inesperado lo toma de las solapas),
sucede
el principal efecto de formación que se puede esperar del discurso de Lacan
(nada que tenga que ver con frases a repetir en la academia).

Aquí lo que venía leyendo del seminario de Lacan
(2) cuando me saltó el conejo a la yugular:

"en el discurso no debo seguir la regla del pensamiento
sino encontrar su causa.
En el entre-sentido
(escúchenlo tan obsceno como puedan imaginarlo)
está el ser del pensamiento"
.


Hecho para hacer cosquillas al hablante francés,
la traductora nos las restituye en la edición citada con una llamada a pie de página:

"hay homofonía entre sens (sentido) y sein (seno),
y juego de palabras con
obscene (obsceno)"...

Me pasó lo que a tantos: "¿de qué me está hablando Lacan con este enjambre?"
...

Entre-sentido, entre-senos, obsceno...
de repente vino a mi pensamiento Cucinotta...




(ya sé que es una asociación mía...
¡¿pero es que el lector no recuerda a la divina Beatrice de "Il postino"?! (3)...)



Y de repente... (¡caracoles Batman!)...

¡santa letra
omega!:



Recordé entonces que Freud usó esa letra, junto con otras, en su
"Proyecto de una psicología para neurólogos" cuando planteara un sistema de neuronas que dieran cuenta del psiquismo. Las omega eran las que aportaban cualidad, clave para el pasaje de un sistema puramente energético a un asunto psìquico. Tratándose de Lacan, que se ocupó largamente del asunto al inicio de su seminario VII, intuí que ese juego de palabras no era mera "pose lacaniosa",
oscuridad para irritar, sino, otra vez, un modo de entrenamiento de escucha para aquél que considere que Lacan le habla:
en el
entre de senos y sentido acaso dejaba oculta al modo de Poe (es decir: dejándola a la vista) la red pensamiento-causa del pensamiento-neuronas omegas-objeto a-plusvalía-plus de goce...

Pero entonces, justo entonces, me sucedió una marca de la época:

en vez de ir al tomo correspondiente de las obras de Freud, fui a buscar en Google, quería recuperar rápidamente algo de aquel sistema fi-psi-omega freudiano.

Un instante después me había olvidado de mi apuro:

me topé con el siguiente artículo de
Alejandro del Carril. Y, al modo de las neuronas psi y omega, me retuvo. El exacto punto donde una carta llega a destino:
es que disfruto mucho cuando alguien se toma el trabajo de entrecruzar fuentes y en el
entre nos hace llegar su propia producción (más aún si entre ellas hay una cita a un médico escritor que resulta un atractivo desafío: Oliver Sacks (4)).

¿Y qué otra cosa puede uno que recomendar lo que lo causa?...
Por eso es que los invito a hacer clic sobre el título del trabajo del
Lic. del Carril:

Cruces de realidades. La construcción inconciente de la realidad. La irrealidad de lo real


Lic Guillermo Cabado



(1) El fotograma pertenece a la conocida "Il postino", o "El cartero", segunda versión cinematográfica de la novela de Antonio Skármeta, "Ardiente paciencia" (la primera versión fue de origen chileno)

(2)
Seminario "De un Otro al otro", pag 13 de la edición de Paidós. Texto establecido por Jacques Alain Miller, traducido por Nora González y revisado por Graciela Brodsky. Luego el texto editado aclara que es la única versión autorizada. Supongo que la autorización refiere a la comercialización del mismo.

(3) Skármeta le hace decir a la mamá de aquella mujer una de las cosas más freudianas que he escuchado. Sucede cuando la hija le muestra una poesía que el cartero le ha regalado: "¡Ojo nena con ese tipo!. Que te ponga una mano en el culo, vaya y pase... ¡Pero muchísimo cuidado con que te quiera tocar con metáforas!!!. ¡Te juro que ahí voy y lo mato!"

(4) Su libro "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" sea acaso una de las referencias más habituales sobre su producción. Ha habido suertudos que en el marco del Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires que pudieron ver el trabajo teatral que le inspiró el mismo al gran Peter Brook





Actividades muy recomendables de Psiquiatras y Psicólogos de Buenos Aires:





lunes, 24 de enero de 2011



Lo saludable, según el psicoanálisis



Para año nuevo escribí un breve relato, "Traumatología", acerca de una médica que se convirtiera en "carterista" (1).

Tenía un detrás de escena que quisiera ahora compartirles...

(obra de Shazia Sikander, citada en el relato referido)


Por una parte un colega, Fabián Ortiz, que conduce junto a Daniel Cañero el programa radial "Hablamos" en Barcelona (2), cuestionó en el muro de Facebook de su programa el uso que esta publicidad española hiciera de la famosa idea freudiana vinculada con la cura psicoanalítica...




Por otra parte, eso a su vez me recordó este pasaje de la clase de apertura de Lacan de su seminario VIII. A la vez que lo cito me
gustará intercalar algunas referencias al cuento "Traumatología" a fin de hacer resonar una lectura posible sobre el planteo con el que Lacan aborda, leyendo a Freud, qué es aquello saludable a lo que un psicoanálisis apunta (como siempre, el subrayado es mío) (3):

"Uno debe preguntarse por qué medios operar ho­nes­ta­men­te con el de­­seo. Es decir ― ¿cómo preservar el deseo en el acto, la re­la­ción del deseo con el ac­­­to? . El deseo encuentra ordinariamente en el ac­to más bien su colapso que su reali­za­ción, y, a lo mejor, el acto no pre­senta al deseo más que su hazaña, su gesta he­roica"

En el relato "Traumatología" podemos ubicar un acto colapsando al deseo: en el punto en el que la paciente deja la medicina para dedicarse a la venta de carteras, sostenida en la certeza de que "esto es mi deseo".
Por cierto ese acto, que incluía la ruptura tanto respecto de lo que la paciente ubicaba como el deseo de su padre ("que ella fuera médica") como con el qué dirán de su entorno social ("¡cómo una médica se va a rebajar a vendedora!"), presentaba, a su sentimiento deseante, una auténtica gesta heroica.
"Presentársela a su deseo" implica decir que esa paciente en todo ese tiempo de análisis intentó sin éxito nombrar su deseo (cosa que sí lograba con relación a su malestar) y que finalmente con esa gesta consiguió decirse "¿ves?, he aquí tu deseo". A este cese del deslizamiento metonímico que es propio no del deseo sino de la relación neurótica con el deseo, sumémosle cierta idea deformada de lo que se piensa que es un psicoanálisis (y que a esta paciente la acompañaba en su imposibilidad de detenerse a escuchar ciertas preguntas que el analista le venía haciendo): "romper con los mandatos paternos", "liberarse de la alienación al otro", "no seguir a la manada", etc... En fin, todas versiones de lo que Lacan en el seminario VII criticó como "la pastoral psicoanalítica". Ideas que, por otra parte, los psicoanalistas muchas veces abonamos.
Sigue Lacan:

"¿Cómo pre­ser­var, digo, del deseo con ese acto, lo que se puede llamar una re­la­­ción sim­ple, o saludable?.
No mastiquemos las palabras de lo que quiere decir saludable en el sentido de la experiencia freudiana. Eso quiere decir des­em­ba­ra­za­do, tan desembarazado co­­mo sea posible, de esa infección que es pa­ra nosotros ― pero no solamente para no­­so­­­tros, para todos desde siem­pre, desde que se abren a la reflexión ética ― el fon­do bu­­llente de todo establecimiento social como tal".

Precisamente: mantener al deseo desembarazado del fondo bullente de todo establecimiento social como tal no quiere decir "llevarle la contra a lo que se cocina en la espesa olla de la sociedad y sus mandatos". Porque llevarle la contra no sería más que la otra cara de la misma moneda: "ah, ¿vos querés que sea médica?... muy bien, entonces seré lo opuesto".
Allí, "vendedora de carteras" no es mejor ni peor que "médica". Ninguna tabla comparativa en términos del "para todos" tiene lugar en esto. Allí, "vendedora de carteras" resultaba ser, por vías de oponerse, un modo de seguir sujetada a la significación que para ella tenía "medicina". Significación que no tenía fuerza por vaya a saber qué responsabilidad del padre de carne y hueso, sino por el uso inconciente que de "medicina" hacía la propia paciente.
El relato "Traumatología" concluye en el punto en que ante la pregunta del analista, "¿a cuál medicina?", ella responde interrogándose: "¿habrá otra?". El despliegue de la paciente en sesiones posteriores, de esa pregunta con la que se cortara aquella sesión, la llevaría más tarde a escucharse decir y descubrir que ella hasta ahora no había practicado "medicina" sino "medicina paterna". Así, aquel impulso de robar, que en su sesión de análisis a ella le salió llamar con "carterista" y que tanto la sorprendió por sus resonancias con "carteras", se volvió un enigma, un tajo, un puro corte en todo lo redondito que ya tenía entendido de su gesta heroica...
Ese tajo, ese corte significante en el que se convirtió "carterista", le permitió desplegar una serie de cuestiones en las que no se había podido detener a escucharse: no se trataba ni de lo que todos entendemos por "ser médica" o "ser vendedora de carteras". Se trataba de cierta inminencia de una revelación, que no termina de producirse y a su vez le concierne, sobre lo que en ella en esa trama se agitaba.
Eso, y no a la concreción de un anhelo, es a lo que Lacan se refiere cuando al inicio del pasaje citado habla de realización de deseo: ese "no sé qué" tan propio de esta paciente se pudo circunscribir finalmente.
Luego, un día, se sorprendió teniendo otro sentimiento al practicar otra vez la medicina. Ahora "la profesión", inadvertidamente, había dejado de ser el campo de batalla donde peleaba con su papá, convidado de piedra en las dificultades de ella con su propio deseo.

Lic. Guillermo Cabado




(1) Para leer el relato "Traumatología": http://rumorosa.blogspot.com/2010/12/cuento-de-fin-de-ano-traumatologia-l-o.html

(2) Para escuchar "Hablamos" por la WEB, todos los jueves a las 22hs de Barcelona en: http://www.radiokanalbarcelona.com/

(3) El pasaje citado del seminario VIII de Lacan corresponde al texto establecido por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA