A propósito de un encuentro que tuviera hace unos días,
volví a visitar la mención que hace Lacan en su seminario VII
sobre "La dolce vita" de Fellini.
Me pareció interesante cruzar su comentario con la escena y el cuadro de Ucello...
"LA DOLCE VITA"
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de Federico Fellini
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25 de mayo de 1960. Lacan está encarando el tramo final de su seminario sobre la ética del psicoanálisis (seminario VII), iniciado en noviembre del año previo.
Es entonces que se refiere a “La dolce vita” de Fellini, que había sido estrenada 15 días antes en Francia (según la fuente de IMDB):
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“hay que ser verdaderamente un alumno de mi seminario, quiero decir ser especialmente despierto, para llegar a encontrarle algo al espectáculo de La dolce vita”.
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La reacción espontánea de su auditorio lo lleva a agregar:
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“me maravillo del susurro de placer que este nombre parece haber provocado en un número importante de miembros de esta asamblea. Quiero creer que este efecto se debe al momento de ilusión producido por el hecho de que las cosas que digo son adecuadas para destacar cierto espejismo que es, efectivamente, casi lo único a lo que se apunta en esa sucesión de imágenes. Pero no se lo alcanza en ningún lado salvo, debo decirlo, en un único momento. El momento en el que, a la mañanita, los ividores, en medio de los troncos de pinos, al borde de la playa, después de haber queado inmóviles y como desapareciendo de la vibración de la luz, se ponen en marcha de golpe hacia no sé qué meta, que es lo que tanto le gustó a muchos, que creyeron encontrar en ella mi famosa Cosa, es decir, no sé qué de repugnante que se extrae del mar con una red. A Dios gracias, aún no se ha visto esto en el momento al que me refiero..."
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Continúa Lacan diciendo:
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"Los vividores tan sólo se ponen a caminar y serán casi siempre tan invisibles; se asemejan totalmente a estatuas que se desplazaran en medio de árboles de Uccello. Allí hay, en efecto, un momento privilegiado y único. Es necesario que quienes todavía no hayan ido a reconocer ahí mi enseñanza, lo hagan. Es justo al final, lo cual les permitirá ocupar sus puestos, si aún quedan, en el momento adecuado".
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Muy cada tanto Lacan hacía alguna referencia al cine. En este seminario en particular hay un hilo, acaso secundario respecto de las cuestiones centrales que aborda, en el que dialoga con cierto hacer del artista en relación con el hacer del hablar en análisis (a condición de que entendamos ese "hablar" como algo que no se reduce a palabras proferidas, sino a algo que se produce en un entre dos lugares).
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Por otra parte, es de imaginar que ni Lacan supiera en qué andaba Fellini en los meses previos a esta clase, ni éste supiera de qué hablaba Lacan durante el seminario. Pero es llamativo las resonancias que se pueden ubicar entre el carozo del seminario VII y "La dolce vita".
Para ver un comentario sobre este pasaje del seminario VII más otro del XI,
ambos cruzados con la obra de la artista Ananké Assef, clic en esta foto de Steiner, ese personaje en cuyo discurso (¿en qué otro lugar podría ser, sin hacer de Freud una psicología?) bien puede hipotetizarse la Cosa, el das Ding freudiano:
sábado, 26 de febrero de 2011
Lacan, ese parque de diversiones, en la era de Google...
OBSCENO (y omega)
(el gran Massimo Troisi hablando de ella, a un Neruda de ficción) (1)
Leía el libro de editorial Paidós que contiene el seminario XVI de Lacan cuando me topé con un ejemplo de algo que varios compartimos: la convicción de que leer a Lacan, más allá de lo fastidioso que acaso resulte al comienzo, es una experiencia.
Es que su discurso, a mi gusto, tiene la habilidad de hacer sucederen lo que dice ese objeto del que nos está hablando.
Cuando eso sucede (eso no está en el libro, está en el entre: entre el libro y el lector que sienta que un conejo inesperado lo toma de las solapas), sucede el principal efecto de formación que se puede esperar del discurso de Lacan (nada que tenga que ver con frases a repetir en la academia).
Aquí lo que venía leyendo del seminario de Lacan (2) cuando me saltó el conejo a la yugular:
"en el discurso no debo seguir la regla del pensamiento sino encontrar su causa. En el entre-sentido (escúchenlo tan obsceno como puedan imaginarlo) está el ser del pensamiento".
Hecho para hacer cosquillas al hablante francés, la traductora nos las restituye en la edición citada con una llamada a pie de página:
"hay homofonía entre sens(sentido) y sein(seno), y juego de palabras con obscene (obsceno)"...
Me pasó lo que a tantos: "¿de qué me está hablando Lacan con este enjambre?"...
Entre-sentido, entre-senos, obsceno... de repente vino a mi pensamiento Cucinotta...
(ya sé que es una asociación mía... ¡¿pero es que el lector no recuerda a la divina Beatrice de "Il postino"?! (3)...)
Y de repente... (¡caracoles Batman!)...
¡santa letra omega!:
Recordé entonces que Freud usó esa letra, junto con otras, en su "Proyecto de una psicología para neurólogos" cuando planteara un sistema de neuronas que dieran cuenta del psiquismo. Las omega eran las que aportaban cualidad, clave para el pasaje de un sistema puramente energético a un asunto psìquico. Tratándose de Lacan, que se ocupó largamente del asunto al inicio de su seminario VII, intuí que ese juego de palabras no era mera "pose lacaniosa", oscuridad para irritar, sino, otra vez, un modo de entrenamiento de escucha para aquél que considere que Lacan le habla: en el entre de senos y sentido acaso dejaba oculta al modo de Poe (es decir: dejándola a la vista) la red pensamiento-causa del pensamiento-neuronas omegas-objeto a-plusvalía-plus de goce...
Pero entonces, justo entonces, me sucedió una marca de la época:
en vez de ir al tomo correspondiente de las obras de Freud, fui a buscar en Google, quería recuperar rápidamente algo de aquel sistema fi-psi-omega freudiano.
Un instante después me había olvidado de mi apuro:
me topé con el siguiente artículo de Alejandro del Carril. Y, al modo de las neuronas psi y omega, me retuvo. El exacto punto donde una carta llega a destino: es que disfruto mucho cuando alguien se toma el trabajo de entrecruzar fuentes y en el entre nos hace llegar su propia producción (más aún si entre ellas hay una cita a un médico escritor que resulta un atractivo desafío: Oliver Sacks (4)).
¿Y qué otra cosa puede uno que recomendar lo que lo causa?... Por eso es que los invito a hacer clic sobre el título del trabajo del Lic. del Carril:
(1)El fotograma pertenece a la conocida "Il postino", o "El cartero", segunda versión cinematográfica de la novela de Antonio Skármeta, "Ardiente paciencia" (la primera versión fue de origen chileno) (2) Seminario "De un Otro al otro", pag 13 de la edición de Paidós. Texto establecido por Jacques Alain Miller, traducido por Nora González y revisado por Graciela Brodsky. Luego el texto editado aclara que es la única versión autorizada. Supongo que la autorización refiere a la comercialización del mismo.
(3) Skármeta le hace decir a la mamá de aquella mujer una de las cosas más freudianas que he escuchado. Sucede cuando la hija le muestra una poesía que el cartero le ha regalado: "¡Ojo nena con ese tipo!. Que te ponga una mano en el culo, vaya y pase... ¡Pero muchísimo cuidado con que te quiera tocar con metáforas!!!. ¡Te juro que ahí voy y lo mato!"
(4) Su libro "El hombre que confundió a su mujer con un sombrero" sea acaso una de las referencias más habituales sobre su producción. Ha habido suertudos que en el marco del Festival Internacional de Teatro de Buenos Aires que pudieron ver el trabajo teatral que le inspiró el mismo al gran Peter Brook
Actividades muy recomendables de Psiquiatras y Psicólogos de Buenos Aires:
lunes, 24 de enero de 2011
Lo saludable, según el psicoanálisis
Para año nuevo escribí un breve relato, "Traumatología", acerca de una médica que se convirtiera en "carterista"(1).
Tenía un detrás de escena que quisiera ahora compartirles...
(obra de Shazia Sikander, citada en el relato referido)
Por una parte un colega, Fabián Ortiz, que conduce junto a Daniel Cañero el programa radial "Hablamos" en Barcelona (2), cuestionó en el muro de Facebook de su programa el uso que esta publicidad española hiciera de la famosa idea freudiana vinculada con la cura psicoanalítica...
Por otra parte, eso a su vez me recordó este pasaje de la clase de apertura de Lacan de su seminario VIII. A la vez que lo cito me gustará intercalar algunas referencias al cuento "Traumatología" a fin de hacer resonar una lectura posible sobre el planteo con el que Lacan aborda, leyendo a Freud, qué es aquello saludable a lo que un psicoanálisis apunta (como siempre, el subrayado es mío) (3):
"Uno debe preguntarse por qué medios operar honestamente con el deseo. Es decir ― ¿cómo preservar el deseo en el acto, la relación del deseo con el acto? . El deseo encuentra ordinariamente en el acto más bien su colapso que su realización, y, a lo mejor, el acto no presenta al deseo más que su hazaña, su gesta heroica"
En el relato "Traumatología"podemos ubicar un acto colapsando al deseo: en el punto en el que la paciente deja la medicina para dedicarse a la venta de carteras, sostenida en la certeza de que "esto es mi deseo".
Por cierto ese acto, que incluía la ruptura tanto respecto de lo que la paciente ubicaba como el deseo de su padre ("que ella fuera médica") como con el qué dirán de su entorno social ("¡cómo una médica se va a rebajar a vendedora!"), presentaba, a su sentimiento deseante, una auténtica gesta heroica.
"Presentársela a su deseo" implica decir que esa paciente en todo ese tiempo de análisis intentó sin éxito nombrar su deseo (cosa que sí lograba con relación a su malestar) y que finalmente con esa gesta consiguió decirse "¿ves?, he aquí tu deseo". A este cese del deslizamiento metonímico que es propio no del deseo sino de la relación neurótica con el deseo, sumémosle cierta idea deformada de lo que se piensa que es un psicoanálisis (y que a esta paciente la acompañaba en su imposibilidad de detenerse a escuchar ciertas preguntas que el analista le venía haciendo): "romper con los mandatos paternos", "liberarse de la alienación al otro", "no seguir a la manada", etc... En fin, todas versiones de lo que Lacan en el seminario VII criticó como "la pastoral psicoanalítica". Ideas que, por otra parte, los psicoanalistas muchas veces abonamos.
Sigue Lacan:
"¿Cómo preservar, digo, del deseo con ese acto, lo que se puede llamar una relación simple, o saludable?.
No mastiquemos las palabras delo que quiere decir saludable en el sentido de la experiencia freudiana. Eso quiere decir desembarazado, tan desembarazado como sea posible, de esa infección que es para nosotros ― pero no solamente para nosotros, para todos desde siempre, desde que se abren a la reflexión ética ― el fondo bullente de todo establecimiento social como tal".
Precisamente: mantener al deseo desembarazado del fondo bullente de todo establecimiento social como tal no quiere decir "llevarle la contra a lo que se cocina en la espesa olla de la sociedad y sus mandatos". Porque llevarle la contra no sería más que la otra cara de la misma moneda: "ah, ¿vos querés que sea médica?... muy bien, entonces seré lo opuesto".
Allí, "vendedora de carteras" no es mejor ni peor que "médica". Ninguna tabla comparativa en términos del "para todos" tiene lugar en esto. Allí, "vendedora de carteras" resultaba ser, por vías de oponerse, un modo de seguir sujetada a la significación que para ella tenía "medicina". Significación que no tenía fuerza por vaya a saber qué responsabilidad del padre de carne y hueso, sino por el uso inconciente que de "medicina" hacía la propia paciente.
El relato "Traumatología" concluye en el punto en que ante la pregunta del analista, "¿a cuál medicina?", ella responde interrogándose: "¿habrá otra?". El despliegue de la paciente en sesiones posteriores, de esa pregunta con la que se cortara aquella sesión, la llevaría más tarde a escucharse decir y descubrir que ella hasta ahora no había practicado "medicina" sino "medicina paterna". Así, aquel impulso de robar, que en su sesión de análisis a ella le salió llamar con "carterista" y que tanto la sorprendió por sus resonancias con "carteras", se volvió un enigma, un tajo, un puro corte en todo lo redondito que ya tenía entendido de su gesta heroica...
Ese tajo, ese corte significante en el que se convirtió "carterista", le permitió desplegar una serie de cuestiones en las que no se había podido detener a escucharse: no se trataba ni de lo que todos entendemos por "ser médica" o "ser vendedora de carteras". Se trataba de cierta inminencia de una revelación, que no termina de producirse y a su vez le concierne, sobre lo que en ella en esa trama se agitaba.
Eso, y no a la concreción de un anhelo, es a lo que Lacan se refiere cuando al inicio del pasaje citado habla de realización de deseo: ese "no sé qué" tan propio de esta paciente se pudo circunscribir finalmente.
Luego, un día, se sorprendió teniendo otro sentimiento al practicar otra vez la medicina. Ahora "la profesión", inadvertidamente, había dejado de ser el campo de batalla donde peleaba con su papá, convidado de piedra en las dificultades de ella con su propio deseo.
Mientras tanto, te proponemos jugar con estas dos preguntas:
¿Cómo diferenciar un pedido de una demanda?
¿Cómo saber si la demanda es del niño o del adulto que lo trae?
y esta escena extraída de "En tratamiento" (la serie que se difunde por HBO):
Paul recibe en consulta a Oliver y sus padres. Luego de un rato de entrevista le pide al niño que espere unos minutos afuera. Se concentra entonces en los padres. Ellos han ido porque se están separando y temen que Oliver sufra. Pero en la escucha de Paul, el pedido no se diferencia de la demanda. Entonces...
martes, 11 de enero de 2011
Dos pequeñas incisiones para ver la película "El encanto del erizo" con un poquito de resonancia psicoanalítica
("poquito"... apenas un juego, no es cuestión de abusar)
Primera incisión:
"Sie streben dagegen" (o la suerte de un verbo alemán)
(Renée, la portera interpretado por la gran Josiane Balasko, del brazo de su caballero)
Lacan está hablando en la apertura de su seminario sobre la transferencia del origen del psicoanálisis: el amor. Juguetea para ello con el origen que no está en juego en la cuestión: el que se puede ubicar en la historia y en las biografías. En eso está cuando alude a aquel encuentro de Breuer y Freud con la Ana O de "Estudios sobre la histeria":
"El pequeño Eros, cuya malicia, en lo más súbito de su sorpresa, ha golpeado al primero (a Breuer), y lo obligó a la fuga, encuentra su amo en el segundo, Freud. ¿Y por qué?.Yo podría decir ― déjenme divertirme un momento ― que es porque, para Freud, estaba cortada la retirada. Este elemento pertenece al mismo contexto que el que conocemos desde que tenemos su correspondencia con su novia, el de esos amores intransigentes de los que era sectario. Él encuentra mujeres ideales, que le responden según el modo físico del erizo, Sie streben dagegen,[1] como lo escribe en el sueño de la inyección de Irma (...)"
[1]“Ella se resiste a eso”: remite al relato del sueño de la inyección de Irma, cuando Freud lleva a Irma hasta la ventana para revisar el interior de su garganta, y entonces dice: “Se muestra un poco renuente, como las mujeres que llevan dentadura postiza” ― cf. Sigmund FREUD, La interpretación de los sueños, en Obras Completas, Volumen 4, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1979, p. 128. ― Nota de EFBA: “En sus orígenes, el verbo sträuben significa: erizar (plumas, pelos) como lo hacen los animales que son atacados [...]. En el siglo XIV, el verbo sträuben se convierte en reflexivo: sich sträuben: erizarse, adquiriendo el sentido figurado: resistirse, oponerse a algo”.
(clase del 16 de noviembre del 60', texto establecido por Ricardo Rodríguez Ponte para circulación interna de la EFBA)
Segunda incisión:
La pulsión de muerte no es quererse matar (el plan de suicidio de una niña de 11 años)
(el personaje de Paloma, interpretada por Garance Le Guillermic: el discurso de una pequeña Antígona con su voluntad de Otra-cosa, enfrentada a la pecera del Creonte de turno)
Lacan está hablando en su seminario sobre la ética en psicoanálisis de cómo entender el más allá del principio del placer freudiano, sacándolo de lo descriptivo de "conductas destructivas":
"La pulsión como tal, y en la medida en que ella es entonces pulsión de destrucción, debe estar más allá del retorno a lo inanimado. ¿Qué puede realmente ser entonces? - salvo una voluntad de destrucción directa, si puedo expresarme así para ilustrar aquéllo de lo que se trata.
No coloquen para nada el acento en el término de voluntad. Cualquiera sea el eco de interés que pudo despertar en Freud la lectura de Schopenhauer, no se trata de nada que sea del orden de una Wille fundamental y es sólo para hacer sentir la diferencia de registro con la tendencia al equilibrio que la estoy llamando así por el momento. Voluntad de destrucción. Voluntad de comenzar de cero. Voluntad de Otra-cosa, en la medida en que todo puede ser puesto en causa/cuestión (cause, en francés) a partir de la función del significante.
Si todo lo que es inmanente o implícito en la cadena de los acontecimientos naturales puede ser considerado como sometido a una pulsión llamada de muerte, esto es así sólo en la medida en que hay cadena significante. Es exigible, en efecto, en ese punto del pensamiento de Freud, que aquéllo de lo que se trata sea articulado como pulsión de destrucción en la medida en que pone en duda todo lo que existe. Pero ella es igualmente voluntad de creación a partir de nada, voluntad de recomienzo"
(clase del 4 de mayo de 1960, texto establecido por Jacques Alain Miller; el subrayado y la mención al "cause" son intromisiones que me he permitido aquí)
Nota final de espectador sorprendido por una suerte de ¿golpe bajo?: el suicidio infantil anunciado fue la carnada para no ver venir el vehículo de la tintorera. Uf...
Guillermo Cabado
lunes, 3 de enero de 2011
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.. "En el 60'. Y en el 2011 también"
(a partir de este corto: "Un juego absurdo" de Gastón Rothschild)
Corrían los finales de 1960 y Lacan estaba dedicado a hablar de amor en su seminario:
"Esa mano que se tiende hacia el fruto, hacia la rosa, hacia el tronco que arde de pronto,
su gesto de alcanzar, de atraer, de atizar,
es estrechamente solidario
de la maduración del fruto,
de la belleza de la flor,
del llamear del trono.
Pero cuando, en ese movimiento de alcanzar, de atraer, de atizar,
la mano ha ido hacia el objeto suficientemente lejos,
si del fruto, de la flor, del tronco,
sale una mano que se tiende al encuentro de la mano que es la de ustedes,
y que en ese momento es la mano de ustedes la que se fija
en la plenitud cerrada del fruto, abierta de la flor,
en la explosión de una mano que llamea -
entonces, lo que ahí se produce, es el amor. (...)
Vean lo que entiendo acentuar por medio de este mito:
todo mito se relaciona con lo inexplicable de lo real,
y siempre es inexplicable que lo que sea responda al deseo"
(pasaje de la clase del 7 de diciembre de 1960, seminario VIII de Lacan, ""La transferencia, en su disparidad subjetiva, su pretendida situación, sus excursiones técnicas"; versión establecida por Ricardo Rodríguez Ponte; el subrayado es mío)
Véan funcionar este pasaje, en una fiesta de los tempranos 60':
¿Y si el problema de él no estuviese en el escote de ella ("si accedo a sus tetas se me acabará el deseo")?,
El pasaje citado de Lacan quizás nos permita reformular la cuestión de nuestro antihéroe: su problema (digamos: donde a él verdaderamente "se le queman los papeles") está en no saber cuándo y a qué responderá ese escote femenino ("siempre es inexplicable que lo que sea responda al deseo", propone Lacan, basándose en la experiencia del consultorio...)
... Claro, alguien podría decir:
"¿y por qué no saber habría de ser un problema?"...
¡No vale!: ésa es pregunta de psiconalista.
Guillermo Cabado
viernes, 31 de diciembre de 2010
ENTRE EL DR HOUSE Y EL DR LACAN
Un encuentro en Montevideo
Destinado a todo público a partir de algunas escenas de un capítulo de la famosa serie televisiva, puestas a jugar con un breve pasaje de un escrito de Lacan.
(para participar no es necesario haber leído a Lacan con anterioridad. Ni haber visto al dr House.)
¿Qué es lo que hace que el intercambio entre dos personas pueda considerarse un psicoanálisis?:
¿Que hablan del Edipo, se remontan al pasado y se interpretan sueños?...
¿Que la charla dura 50 minutos, que hay un diván, que uno de ellos está diplomado, que...?...
No será por ese camino por dónde podremos encontrar una respuesta que esté a tono con la búsqueda de Lacan. Búsqueda que aquella pregunta alimentó una y otra vez, llevándolo a releer a Freud, a seguirlo, a discutirlo.
Trabajaremos durante dos horas en modalidad de taller con varias escenas del capítulo"Un día, una habitación"de la serie "Dr House" (filmado por el cineasta argentino Juan Jose Campanella) y con un breve pasaje de "Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis", escrito donde Lacan, en el tiempo en que comenzaba su enseñanza, nos da una pista clave para empezar a responder aquella pregunta.
Coordina:
Lic Guillermo Cabado psicoanalista (1)
***
Aquí un adelanto del capítulo, dividido en dos partes, y del pasaje citado de Lacan:
"UN DÍA, UNA HABITACIÓN" (serie "Dr House") filmada por Juan José Campanella
1ra parte
El dr House es un brillante diagnosticador de casos médicos complejos. Por ciertos episodios sucedidos su jefa, la dra Cuddy, le ha impuesto algo que él detesta: atender consultorios externos. Nada nuevo qué descubrir allí, sólo la rutina de lo ya conocido.
Así llega a consulta Eve, una muchacha que quiere saber si puede haber sido contagiada de alguna enfermedad de transmisión sexual. Rápidamente, aunque ella no lo haya dicho, House deduce que ha sido violada. Diagnosticada una enfermedad venérea leve, indica tratamiento y ante la insistencia de la muchacha en hablar con él, la deriva a la psiquiatra. Pero Eve no es alguien a quien se pueda sacar de encima tan fácilmente...
Eve se ve afectada por tamaña derivación. Al ser atendida por la psiquiatra no sólo no responde a una sola de las preguntas de la especialista sino que en un descuido de ésta ingiere una cantidad importante de barbitúricos. Queda internada en el hospital. La insistencia de la muchacha en ser atendida por House hace que la dra Cuddy lo conmine a hablar con ella...
Ya sea por la persistencia de Eve, o por las opiniones de sus colegas, o por vaya a saber qué cosa del llamado que le llega en la palabra de la paciente, lo cierto es que House vuelve a ese cuarto...
Ahora, con nueva estrategia, vuelve a esa habitación, de la que acaso no haya salido desde el mismísimo momento en que Eve le dirigiera la palabra por primera vez...
ENTRE EL DR HOUSE Y EL DR LACAN
(2da parte)
Una vez más, House en ese espacio que acaso sea algo distinto que una habitación tridimensional...
Siguen, sin duda, en la habitación...
Y éste es el desenlace de la historia (en el medio verán unas pocas imágenes de otra médica, con un paciente que acaba de fallecer, forman parte de una historia más pequeña, que actúa en contrapunto con la de House e Eve en este capítulo, y de la que no hemos necesitado ocuparnos):
Aquí el pasaje de "Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis", de Lacan:
"Ya se dé por agente de curación, de formación, o de sondeo, el psicoanálisis no tiene sino un medium: la palabra del paciente. La evidencia del hecho no excusa que se le desatienda
Ahora bien, toda palabra llama a una respuesta.Mostraremos que no hay palabra sin respuesta, incluso si no encuentra más que el silencio, con tal de que tenga un oyente, y que éste es el meollo de su función en el análisis.
Pero si el psicoanalista ignora que así sucede en la función de la palabra, no experimentará sino más fuertemente su llamado, y si es el vacío el que primeramente se hace oír, es en sí mismo donde lo experimentará y será más allá de la palabra donde buscará una realidad que colme ese vacío"
(página 237 de "Escritos I", en el apartado "Palabra vacía y palabra plena en la realización psicoanalítica del sujeto")
Lic Guillermo Cabado Buenos Aires
(1) Sobre el recorrido y producción de Guillermo Cabado, se puede consultar en la WEB (hacer clic sobre cada link):